La senadora cuestionó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, durante la Comisión de Salud del Senado, donde acusó que el recorte al sistema público terminará golpeando a pacientes, trabajadores y familias que dependen de Fonasa
La frase cruzó la sesión como un emplazamiento directo. “Ministro, lo invito a que vaya a un hospital público y se atienda ahí, a que vea con cuánto vive una familia”, dijo la senadora Karol Cariola al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, durante la discusión en la Comisión de Salud del Senado por el recorte al presupuesto del sistema de salud pública.
No fue solo una crítica técnica al ajuste fiscal. La intervención de la parlamentaria apuntó al corazón político de la medida: quién paga el costo del déficit y desde dónde se mira la realidad de los hospitales, los CESFAM y las familias que esperan atención en la red pública. Para Cariola, el problema no está únicamente en la cifra del recorte, sino en la lógica que el Gobierno estaría instalando para justificarlo.
La senadora cuestionó que el ministro recurriera al concepto de “fraude social” para defender parte del ajuste, mencionando como ejemplo a los deudores del Crédito con Aval del Estado. Cariola rechazó esa lectura y sostuvo que las familias que accedieron al CAE no lo hicieron por abuso, sino porque el sistema las empujó a endeudarse para estudiar.
“Las familias chilenas que han tenido que acceder a estudiar con el Crédito con Aval del Estado son familias que lo han hecho por necesidad”, afirmó, antes de lanzar una de las frases más duras de su intervención: “Ese es el plan de este Gobierno y del ministro Quiroz: utilizar finalmente a los más pobres para que se hagan cargo de pagar el déficit fiscal”.
El contraste con la rebaja tributaria
La crítica de Cariola escaló cuando vinculó el recorte en salud con la agenda económica que el Ejecutivo ha defendido en otras comisiones del Congreso. Mientras en Salud se explicaba la reducción de recursos para la red pública, sostuvo la senadora, en paralelo el Gobierno justificaba una rebaja del impuesto corporativo para grandes empresas.
“Mientras tanto, en la comisión de al lado, el ministro seguía justificando cómo le van a reducir el impuesto corporativo a las grandes corporaciones de nuestro país, de 27 a 23”, señaló. Para la parlamentaria, esa comparación deja en evidencia una contradicción de prioridades: menos recursos para salud pública y, al mismo tiempo, alivio tributario para los sectores de mayores ingresos.
La legisladora por la Región de Valparaíso también apuntó a beneficios vinculados al sector inmobiliario, al advertir que se siguen defendiendo exenciones por montos similares a los recursos que hoy se buscan recortar en salud. En su lectura, no se trata solo de ordenar las cuentas fiscales, sino de decidir sobre qué sectores recae el peso del ajuste.
La senadora fue más allá y acusó falta de empatía del Ejecutivo con quienes viven la salud pública todos los días. “No hay empatía con las familias endeudadas, no hay empatía con los trabajadores y trabajadoras de la salud”, afirmó, en una sesión marcada por la tensión entre la disciplina fiscal defendida por Hacienda y las advertencias sobre el impacto real en pacientes y funcionarios.
“Yo soy matrona, ministro”
Uno de los momentos más fuertes llegó cuando Cariola recordó su experiencia profesional en el sistema sanitario. “Yo soy matrona, ministro, por si no lo sabía”, dijo, para luego advertir que quienes conocen desde dentro la red pública saben que en los hospitales y CESFAM no hay horas sobrantes ni equipos disponibles para absorber nuevos recortes.
“En ninguna parte, en ningún hospital público de este país, en ningún CESFAM, sobran horas médicas, sobran horas de trabajadores y trabajadoras”, agregó. Con esa frase, la senadora buscó desmontar la idea de que la reducción pueda concentrarse en áreas administrativas sin afectar la atención directa.
A su juicio, el Gobierno presenta una distinción engañosa cuando habla de personal administrativo. En la práctica, sostuvo, cualquier disminución de dotación en la red pública termina empujando más carga sobre los equipos clínicos, más demora para los pacientes y más presión sobre un sistema que ya funciona al límite.
“Cuando se habla de reducción de personal, se está hablando de atenciones médicas”, advirtió Cariola. “Estamos hablando de pacientes que van a dejar de ser atendidos o se van a retrasar aún más en su espera”, agregó, apuntando al impacto que la medida podría tener sobre las listas de espera y la oportunidad de atención.
Fonasa en el centro del conflicto
La discusión dejó nuevamente a Fonasa en el centro del debate político. Para Cariola, el recorte no afecta a una estructura abstracta, sino al sistema donde se atiende la mayoría de las familias chilenas. Por eso, insistió en que la medida debe leerse desde la experiencia de quienes esperan una hora médica, una cirugía, un examen o una atención en su consultorio.
La parlamentaria acusó que el Ejecutivo pretende compensar menor recaudación fiscal cargando el costo sobre quienes menos margen tienen para defenderse. “Reduciéndole plata a través de impuesto a lo más rico, al 1% más rico del país, se le pretende cargar el costo de esa recaudación al 80% de las familias chilenas que hoy día están en Fonasa”, sostuvo.
El emplazamiento de Cariola instala un flanco sensible para el Gobierno. La administración insiste en la necesidad de contener el gasto y ordenar las cuentas públicas, pero la oposición advierte que salud no es un área cualquiera: cada peso menos puede traducirse en una atención postergada, un funcionario sobrecargado o una familia obligada a esperar más.
La frase con que la senadora abrió su intervención terminó marcando el tono de la sesión. Antes de defender un recorte al sistema público, planteó Cariola, las autoridades deberían mirar de cerca cómo vive una familia que depende de un hospital para atenderse. Y, sobre todo, comprobar si en la salud pública realmente sobra algo.



