El apoyo de bancadas fuera del oficialismo permitió al Ejecutivo superar el quórum en la Cámara, pero abrió un flanco político por el costo futuro del endeudamiento
La Cámara de Diputados aprobó y despachó al Senado el proyecto del Gobierno que autoriza un mayor endeudamiento fiscal por hasta US$6.200 millones durante 2026. La iniciativa obtuvo 94 votos a favor, 52 en contra y una abstención, superando el quórum requerido para avanzar a su segundo trámite constitucional.
El resultado representa un triunfo político para el Ministerio de Hacienda, que necesitaba ampliar su base de apoyo más allá del oficialismo para destrabar una solicitud sensible. La autorización eleva la capacidad de deuda del Gobierno Central en un año marcado por mayores necesidades de financiamiento, menor holgura fiscal y compromisos pendientes del Estado.
El registro oficial de la Cámara consigna que el proyecto corresponde al Boletín N° 18296-05, denominado “Autoriza mayor endeudamiento del Gobierno Central durante el año 2026”, el que también sufrió el rechazó de un conjunto de indicaciones renovadas que buscaban agregar nuevos artículos al texto, por lo que la iniciativa continuó su trámite hacia el Senado tras la aprobación general.
Durante el debate, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió que la medida no busca financiar nuevo gasto, sino cubrir obligaciones ya existentes. “La realidad es que el presupuesto 2026 no está financiado, así que 2+2 es 4”, sostuvo el secretario de Estado al justificar la solicitud de mayor endeudamiento.
Endeudamiento para cuadrar el Presupuesto 2026
La explicación del Ejecutivo se sostiene en la actualización del escenario fiscal presentada en el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre. Hacienda proyectó un déficit efectivo de 2,4% del PIB, superior al 1,5% considerado originalmente en la Ley de Presupuestos aprobada el año pasado.
De los US$6.200 millones solicitados, cerca de US$4.700 millones estarían asociados al mayor déficit proyectado y al efecto cambiario sobre las emisiones de deuda. Otros US$1.500 millones se destinarían a regularizar obligaciones ineludibles, especialmente compromisos pendientes con proveedores del Estado.
| Clave del proyecto | Detalle |
|---|---|
| Monto solicitado | US$6.200 millones adicionales |
| Boletín | 18296-05 |
| Votación en la Cámara | 94 a favor, 52 en contra, 1 abstención |
| Destino principal | Déficit fiscal, tipo de cambio y pagos pendientes |
| Próximo trámite | Senado |
| Riesgo técnico | Menor margen frente al límite prudente de deuda |
El Gobierno ha insistido en que la autorización busca sincerar las cuentas públicas y evitar que obligaciones ya comprometidas sigan acumulándose como deuda flotante. Sin embargo, la discusión abrió un flanco político complejo, especialmente porque el aumento del endeudamiento convive con una agenda económica que también considera rebajas tributarias y ajustes fiscales.
DC y PDG como votos decisivos
Uno de los puntos políticos de la jornada fue el respaldo de la Democracia Cristiana, que llegó luego de compromisos del Ejecutivo en materia de salud. El jefe de bancada de la DC, Jorge Díaz, justificó el apoyo señalando que “somos oposición, pero no significa negar la sal y el agua”, en alusión a la decisión de no rechazar la solicitud del Ejecutivo pese a las diferencias políticas.
El respaldo democratacristiano estuvo asociado a garantías entregadas por Hacienda sobre recursos para salud. En esa línea, Quiroz aseguró que “siempre priorizaremos la atención de los pacientes”, especialmente frente a la preocupación por listas de espera y eventuales ajustes presupuestarios.
El Partido de la Gente también se transformó en actor decisivo. La diputada Zandra Parisi defendió el voto favorable de su bancada, aunque reconoció el costo político de la decisión. “A nadie le gusta endeudarse, pero vemos que el Gobierno no tiene más opciones”, afirmó la parlamentaria.
La operación legislativa confirma el rol de bancadas bisagra en materias económicas de alto quórum. Para el Ejecutivo, el apoyo DC-PDG permitió proyectar gobernabilidad; para sus críticos, en cambio, dejó expuestos a sectores que terminaron avalando una deuda que habían mirado con reparos.
Bianchi acusa irresponsabilidad fiscal
Desde la oposición, las críticas apuntaron a la falta de una estrategia fiscal más clara, al costo futuro de la deuda y a la necesidad de transparentar con mayor detalle la composición de las obligaciones pendientes. También hubo cuestionamientos por el vínculo entre esta solicitud de endeudamiento y el impacto fiscal de otras reformas impulsadas por La Moneda.
Uno de los reparos más duros fue planteado por el diputado Carlos Bianchi, legislador independiente por la Región de Magallanes, quien cuestionó directamente a quienes respaldaron la iniciativa en la Sala.
“Lo que acaba de ocurrir acá, hoy día, en el hemiciclo de la Cámara, es impresentable. La Democracia Cristiana y el PDG, sumado a la derecha y al Gobierno, liderado por el señor Quiroz, han endeudado hoy día al país en US$6.200 millones”, sostuvo el parlamentario.
Bianchi también cuestionó que el Ejecutivo recurriera al endeudamiento sin explorar otras alternativas fiscales. A su juicio, el país contaba con otras vías para resolver la necesidad de financiamiento, entre ellas el uso de activos del Estado, y advirtió que la decisión abre un riesgo mayor para la trayectoria de deuda pública.
“Sinceramente, es un acto de la mayor irresponsabilidad, porque le traspasan a futuro esas deudas a las chilenas y chilenos”, afirmó el diputado, apuntando además al impacto que, según su visión, han tenido las primeras decisiones económicas de Hacienda sobre el costo de vida.
Deuda cerca del límite prudente
El debate no se limita al monto aprobado. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que, con esta autorización, la deuda bruta del Gobierno Central podría ubicarse entre 43,4% y 43,6% del PIB durante 2026, reduciendo el margen respecto del nivel prudente de 45% definido por la regla fiscal.
En su exposición ante la Comisión de Hacienda, el organismo planteó que “resulta indispensable que se avance simultáneamente en la implementación sostenida de las medidas necesarias” para materializar una senda de consolidación fiscal que permita estabilizar la deuda por debajo de su nivel prudente.
Ese punto será uno de los elementos centrales de la discusión en el Senado. A mayor deuda, también aumenta la presión por intereses, se estrecha la capacidad de reacción fiscal ante emergencias y se vuelve más exigente el cumplimiento de una senda creíble de consolidación.
Para el Gobierno, la aprobación en la Cámara permite ganar tiempo y evitar un problema inmediato de caja fiscal. Para sus críticos, en cambio, la votación confirma que el deterioro de las cuentas públicas obligará a decisiones más profundas sobre gasto, ingresos permanentes y responsabilidad fiscal.
El Senado recibirá ahora una iniciativa que combina urgencia financiera y alto costo político. La pregunta de fondo ya no es solo si el Estado puede endeudarse más durante 2026, sino cómo evitar que esa autorización se transforme en una señal de fragilidad fiscal permanente.



