La asociación de gobernadores plantea que el desempeño presupuestario respalda su capacidad de inversión y pide al Congreso resguardar los recursos regionales, ante el riesgo de nuevos recortes que, advierten, frenarían proyectos y afectarían directamente a las comunidades locales.
Los Gobiernos Regionales cerraron 2025 con un 95,9% de ejecución presupuestaria promedio, según el último balance de la Dirección de Presupuestos (DIPRES). La cifra fue recibida como una señal de capacidad de gasto e inversión en los territorios, pero también abrió un flanco político: el riesgo de nuevos recortes en un escenario de estrechez fiscal.
Para la Asociación de Gobernadores y Gobernadoras Regionales de Chile (AGORECHI), el resultado confirma que las regiones lograron sostener un alto nivel de ejecución pese a un contexto de restricciones. “Son números verdes, muy frescos, que reafirman nuestro trabajo en materia de inversión en las regiones”, afirmó su presidente y gobernador de O’Higgins, Pablo Silva Amaya. “Hay un promedio de casi el 96% de ejecución. Varios de los Gobiernos Regionales llegaron a un 100%”, agregó.
El dato agregado y las brechas regionales
El promedio nacional esconde diferencias relevantes. Mientras Valparaíso y Los Lagos reportaron 100% de ejecución, otras regiones quedaron por debajo del promedio, como Atacama (84,4%), Coquimbo (89,1%) y Antofagasta (91,1%). Aun así, el conjunto del sistema se ubicó en niveles altos de gasto efectivo, con varias regiones sobre el 98% —entre ellas O’Higgins (98,2%), Biobío (98,6%), Los Ríos (98,8%) y Santiago (99%).
Desde AGORECHI, la lectura es que estos resultados respaldan la capacidad de los gobiernos regionales para ejecutar recursos asignados por la Ley de Presupuestos, un argumento que cobra peso en la discusión fiscal que se abre para 2026.
| Región | Ejecución (%) |
|---|---|
| Arica y Parinacota | 93,2% |
| Tarapacá | 99,2% |
| Antofagasta | 91,1% |
| Atacama | 84,4% |
| Coquimbo | 89,1% |
| Valparaíso | 100% |
| O’Higgins | 98,2% |
| Maule | 99,5% |
| Ñuble | 99,4% |
| Biobío | 98,6% |
| La Araucanía | 96% |
| Los Ríos | 98,8% |
| Los Lagos | 100% |
| Aysén | 92% |
| Magallanes | 93,6% |
| Santiago | 99% |
| Promedio nacional | 95,9% |
El flanco fiscal y el riesgo de recortes
La preocupación de los gobernadores está puesta en el déficit efectivo de 2,8% del PIB informado por el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, y en la posibilidad de que esa holgura negativa se traduzca en nuevas rebajas presupuestarias para las regiones.
“Hay una preocupación permanente por posibles nuevas rebajas de presupuesto a los Gobiernos Regionales. Ya tuvimos recortes el 2024 y 2025”, señaló Silva Amaya, advirtiendo que esos ajustes frenaron inversión y generaron tensiones en el pago de compromisos.
El dirigente fue más directo al apuntar a la responsabilidad fiscal central: “Los Gobiernos Regionales no tenemos ninguna responsabilidad con respecto al mal cálculo de los ingresos del país, y por lo tanto no tenemos por qué asumir los efectos de un recorte presupuestario”, afirmó. Y añadió: “Con este tipo de decisiones se afecta el empleo, el desarrollo y a la comunidad”.
Lo que está en juego: inversión y descentralización
Más allá del debate contable, la discusión tiene un impacto territorial concreto. Para AGORECHI, un nuevo ajuste a los presupuestos regionales golpearía los pilares de la descentralización, al reducir la capacidad de financiar proyectos locales y programas de inversión con efecto directo en empleo y servicios.
En esa línea, Silva Amaya sostuvo que el buen desempeño en ejecución debería ser un argumento para proteger los recursos regionales, no para recortarlos. “Hemos demostrado que somos capaces de tener una buena ejecución presupuestaria”, dijo, y pidió que cualquier ajuste fiscal no vuelva a recaer en las regiones.
El rol del Congreso
El presidente de AGORECHI también trasladó la discusión al plano político. “Hacemos un llamado a los parlamentarios de todo el país a resguardar los recursos de sus respectivas regiones”, señaló. El foco, enfatizó, no es proteger a los gobernadores, sino defender la inversión regional y el trabajo conjunto con municipios y comunidades.
Con un promedio de ejecución cercano al 96%, el balance 2025 instala una tensión de fondo: las regiones muestran capacidad de gasto, pero el escenario fiscal abre la puerta a una discusión sobre quién absorbe los ajustes y con qué efectos en desarrollo territorial durante 2026.



