Por Rodrigo Gutiérrez T. Fundador de Club de Negocios 7×7
Durante años, el networking se entendió como asistir a eventos, intercambiar tarjetas y acumular contactos en LinkedIn. La premisa era simple: mientras más personas conociera alguien, mayores serían sus oportunidades de negocio. Hoy esa lógica está quedando obsoleta.
En un escenario marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la sobrecarga de información, el desafío ya no es conocer a más personas, sino encontrar a las correctas. Para un emprendedor o dueño de una pyme, asistir a una actividad sin generar una conversación relevante puede significar perder tiempo y oportunidades comerciales.
Muchas pequeñas y medianas empresas cuentan con buenos productos y servicios, pero siguen enfrentando una barrera conocida: llegar a quienes toman decisiones. Una buena propuesta sirve de poco si nunca alcanza al potencial cliente, socio o inversionista indicado.
La tecnología puede ayudar a reducir esa distancia. Así como hoy existen plataformas capaces de anticipar qué música queremos escuchar o qué ruta conviene tomar, también es posible utilizar datos e inteligencia artificial para identificar afinidades comerciales, necesidades compartidas y potenciales espacios de colaboración.
Esto no significa reemplazar el encuentro presencial, sino hacerlo más productivo. Conocer previamente la industria, los intereses y los objetivos de quienes participan permite que la conversación no comience desde cero, sino desde una oportunidad concreta.
En tiempos de automatización, esta combinación resulta especialmente relevante. Mientras más procesos se digitalizan, más valor adquieren la confianza, la credibilidad y la reputación. Ningún algoritmo reemplaza una relación humana, pero sí puede facilitar que ocurra.
Para las pymes, esta evolución abre una oportunidad importante. Durante mucho tiempo, acceder a determinadas redes dependió de contactos previos o de “conocer a alguien que conociera a alguien”. Las nuevas herramientas pueden ampliar ese acceso, dar mayor visibilidad a empresas más pequeñas y reducir la dependencia del azar.
Los eventos presenciales no van a desaparecer, pero deberán ser más precisos, segmentados y orientados a resultados. En un contexto donde el tiempo es escaso, ya no basta con reunir personas en un mismo lugar: es necesario lograr que se encuentren quienes realmente pueden aportar valor mutuamente.
Porque los negocios siguen haciéndose entre personas. La diferencia es que ahora la tecnología puede ayudar a que las personas correctas se encuentren.
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