La académica y periodista, doctora en Ciencias Políticas, analiza el impacto del liderazgo de Jeannette Jara en la escena política chilena
Para Francis Espinoza, Doctora en Ciencias Políticas e investigadora de la Universidad Católica del Norte, el fenómeno de la “tía Jeannette” revela un cambio profundo en el voto joven, la emocionalidad política y la lectura institucional del poder. A eso suma el debilitamiento del Frente Amplio, el desgaste de la centroizquierda tradicional y el avance estratégico de la derecha encabezada por José Antonio Kast.
La investigadora sostiene que el fenómeno electoral de Jeannette Jara va más allá del Partido Comunista. La exministra, afirma, encarna un tipo de liderazgo emocional que conecta con las nuevas generaciones y descoloca a sus rivales. “La simpatía y la simpleza de Jeannette fueron factores determinantes”, asegura.
“Jara logra instalarse como figura presidencial no solo por su trayectoria, sino por movilizar una energía política que el Frente Amplio —y en particular Gonzalo Winter— no logró activar”. Espinoza interpreta ese apoyo como una respuesta crítica al gobierno de Boric y un intento de corrección interna del electorado más joven.
En esta conversación también aborda el retroceso de la centroizquierda, representada en Carolina Tohá, y el desgaste anticipado de Evelyn Matthei, afectada por errores de estrategia y falta de claridad en su posicionamiento. Frente a eso, advierte que “no queda otra que alinearse con liderazgos capaces de leer los contextos políticos con más precisión”.
En contraste, Espinoza destaca la figura de José Antonio Kast, quien ha sabido moverse tácticamente hacia el centro y captar electorado liberal-populista tras desmarcarse de Franco Parisi. “Ha seguido una estrategia muy astuta: bajarse a Franco Parisi cuando tenía que hacerlo, mostrarse moderado”, resume la académica, proyectando un balotaje entre liderazgos extremos en un escenario aún abierto.
¿Por qué ganó Jeannette Jara? ¿Qué viene ahora luego de su triunfo en las primarias progresistas?
En política todo es multivectorial; hay diversas variables que se pueden analizar a raíz del triunfo de Jeannette Jara. Sin duda, su liderazgo — que ha sido comparado con Michelle Bachelet — encarna esa idea planteada por las feministas de una política más “ovular”, empática. Es decir, la simpatía y la simpleza de Jeannette fueron factores determinantes.
Si analizamos esta perspectiva, en teoría política se habla de la visión neoescolástica, es decir, cuando se analiza al líder o al liderazgo. Y lo segundo, si uno observa quiénes fueron a las urnas — eminentemente gente joven —, uno pudiese decir que esta juventud que finalmente significó el triunfo de Gabriel Boric también impactó con una especie de energía política en función de lo que los mismos jóvenes han llamado la ‘tía Jeannette’. Es decir, no es la mamá Bachelet, es la tía Jeannette.
Yo tengo la impresión de que hay ahí una cosa muy interesante en términos de fenómeno político de liderazgo y también de energía política, que es algo que particularmente vi en la segunda vuelta, en las presidenciales anteriores. Entonces, pudiésemos estar frente a este fenómeno… o puede que sea algo pasajero.
El segmento joven que habla de la ‘tía Jeannette’ podría haber preferido a Gonzalo Winter, pero definitivamente se inclinó por Jeannette Jara. ¿Le hicieron sentir al Presidente Boric su desacuerdo con el Frente Amplio?
El poder se comporta así: recuerdo que muchos jóvenes decían “Vamos a votar por Gabriel Boric” y después, cuando salió electo, decían “bajemos a Gabriel Boric”. La gente se entusiasma, pero luego con el tiempo ya no se siente tan atraída por esos liderazgos. No creo que lo de Winter haya sido un castigo. Fue un mal candidato, erró en su estrategia comunicacional, se convirtió en fuego amigo, y eso generó bastante molestia.
También percibo que la juventud siente que el gobierno de Boric está en deuda en muchos temas, y como ya queda poco tiempo, esa deuda no se resolverá. Tal vez la propuesta más de izquierda de Jeannette Jara es más coherente con temas como medio ambiente, economía social y participación política.
¿Qué pasa ahora? ¿Quién gobernaría, Jeannette Jara o el Partido Comunista?
Ella rápidamente se ha alejado del presidente del PC y del ala más retrógrada del partido, a pesar de que me parece que el PC sigue siendo un partido bastante retrógrado en muchos aspectos, pero también muy alineado internamente. Eso es quizás lo preocupante que muchos analistas vemos: que finalmente el partido se transforme en el enemigo íntimo, y no necesariamente lo sea la coalición o incluso la derecha.
Ella ha sido clara en algunos planteamientos, tomando distancia incluso en temas relacionados con Venezuela y Cuba. Representa el ala más progresista del PC. El desafío no está en convencer al partido, sino en crecer hacia el centro, lo cual será difícil porque la campaña anticomunista será la estrategia central de cualquier adversario.
¿Es genuino que ahora Jeannette Jara reconozca ese error (de la polera del “perro matapaco”) porque quiere ser presidenta y necesita todo perfecto, o se está intentando borrar lo que pasó?
El pasado nos condena. Tengo la impresión de que este país se caracteriza por tener tendencia al statu quo, o al menos no quiere transformaciones tan significativas. Entonces, el desafío de Jeannette es no mostrarse tan transformadora — como ocurrió, por ejemplo, en el primer proceso constituyente. En ese sentido, es posible que empiece a desdecirse de todo lo avanzado.
Ahora, tengo la impresión de que, tras ganar las primarias, comenzó una estrategia liderada por la centroderecha, más bien de contrapropaganda. Uno siempre piensa que esa estrategia se usa al final de una campaña, pero en este caso comenzó desde el inicio, para denostar y descalificar su candidatura. Me parece lógico que ocurra, aunque a veces se sale de tono. Ella ahora va directamente al poder ejecutivo, que es pura institucionalidad.
¿Qué pasa con Carolina Tohá y qué pasa con la centroizquierda? ¿Se confirma un declive definitivo?
Fue una paliza. Tal vez se esperaba que ganara Jeannette Jara, pero no por tanta diferencia. Se analizó si eso marcaba el fin de la Concertación y el surgimiento de una nueva mayoría, poniendo la lápida a la vieja política de centroizquierda. Como señala Peter Turchin en su estudio sobre élites y contraélites, esta “contraélite” finalmente podría convertirse en la nueva élite.
La gente ya no tiene memoria histórica; la juventud no vivió los procesos democráticos que atravesamos otros. Pareciera que la caída de las ideologías se está dando aquí. A la gente ya no le importa tanto la ideología, sino el personaje, el liderazgo.
¿Y en el caso de Evelyn Matthei? Lideraba las encuestas muy por encima de Jara, pero algo hicieron mal y su ventaja se diluyó. ¿En qué cree que ha fallado su campaña?
No culparía directamente a Evelyn Matthei, porque a las mujeres siempre nos culpan de todo. Más bien diría que se cometieron errores en su comando: debieron haber instalado un número 2 desde el inicio, para que ella no opinara sobre todos los temas y no se desgastara. Faltó lectura de los tiempos.
No tenía claro hacia dónde crecer. Nunca vio que podía crecer hacia el centro, y captar votos de José Antonio Kast era imposible. Tal vez debió enfocarse en la clase media. Pienso que es lo que está haciendo Jeannette Jara: su respaldo está más en la clase media endeudada que en las clases populares.
¿Qué cree que puede pasar de aquí a noviembre o diciembre? ¿Quién podría tener mayores posibilidades de llegar a La Moneda?
La política es contingencia: como dice Margaret MacMillan, todo son hechos y puede pasar cualquier cosa en el último momento. Hay que separar la deseabilidad de la realidad. En este momento tengo la impresión de que, mirando el contexto internacional y las apreciaciones posprimarias, a José Antonio Kast muchos lo dábamos por muerto — yo incluida — y es increíble cómo está remontando, como un ave fénix.
Ha seguido una estrategia muy astuta: bajarse a Franco Parisi cuando tenía que hacerlo, mostrarse moderado. Realmente creo que Kast tiene asesores que están leyendo muy bien los escenarios políticos. Me da la impresión de que tiene más posibilidades de crecer en el electorado que deje Evelyn Matthei.




