Hacienda acordó una fórmula de invariabilidad tributaria, intentó profundizar la rebaja del impuesto corporativo y luego retiró la indicación para evitar el quiebre. El retroceso no bastó y dejó al Gobierno nuevamente sin los votos comprometidos
En apenas dos días, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, pasó de exhibir un acuerdo que dividía a la oposición a intentar salvarlo en la Comisión de Hacienda del Senado. La negociación con parlamentarios del PPD por la invariabilidad tributaria terminó atrapada en una secuencia de anuncios, interpretaciones contrapuestas y retrocesos que finalmente derribó el entendimiento.
El pacto había sido presentado como un avance decisivo para destrabar uno de los artículos más controvertidos de la megarreforma. Los senadores Pedro Araya, Loreto Carvajal y Ricardo Celis acordaron con Hacienda sustituir los 25 años de invariabilidad tributaria contemplados inicialmente por un sistema gradual, condicionado al monto de cada inversión y acompañado de una sobretasa para las empresas que solicitaran el beneficio.
La fórmula consideraba una invariabilidad de diez años para inversiones entre US$50 millones y US$100 millones, de 15 años para proyectos entre US$100 millones y US$350 millones, y de 20 años para aquellos que superaran ese último monto. Las empresas acogidas al régimen pagarían, además, una sobretasa de 1,5 puntos sobre el impuesto corporativo.
El acuerdo alcanzado por los senadores del PPD con el Gobierno fue defendido públicamente por los parlamentarios como una corrección sustantiva al proyecto. Sin embargo, también provocó cuestionamientos dentro del propio partido y profundizó las diferencias con el resto de la oposición, que mantenía su intención de impugnar la invariabilidad tributaria ante el Tribunal Constitucional.
La indicación que cambió lo acordado
El entendimiento comenzó a desarmarse cuando Hacienda ingresó una nueva indicación para reducir el Impuesto de Primera Categoría desde el 27% actual hasta el 22%, un punto por debajo del 23% sobre el cual los senadores aseguraron haber construido la negociación.
La diferencia no era menor. Con una tasa corporativa general de 23% y una sobretasa de 1,5 puntos, las empresas acogidas a invariabilidad tributaria pagarían 24,5%. Pero con la nueva rebaja impulsada por Hacienda, esa carga descendería a 23,5%, reduciendo el efecto recaudatorio que el PPD había presentado como una de las principales ganancias del acuerdo.
El senador Pedro Araya confirmó que el cambio introducido por el Ejecutivo terminó con el entendimiento. “El acuerdo al que llegamos con el Gobierno en la megarreforma por el tema de la invariabilidad tributaria se cayó. Ese acuerdo se construyó sobre una serie de supuestos y uno de esos pilares era que las empresas que se acogieran al beneficio de la invariabilidad iban a pagar el 23% de impuesto corporativo que proponía el Gobierno, más un 1,5 como tasa, de forma tal que terminaban pagando el 24,5%”, afirmó.
El parlamentario sostuvo que la nueva rebaja fue incorporada sin ser informada previamente a quienes habían participado de la negociación. “El Gobierno, sin comentar nada, hoy ha decidido que ese impuesto se baja al 22%”, advirtió, descartando mantener su respaldo bajo las nuevas condiciones.
Ricardo Celis también aseguró que las conversaciones siempre se desarrollaron considerando una tasa corporativa de 23%. “Si el Ejecutivo baja eso al 22%, eso quiere decir que el acuerdo no es lo que conversamos originalmente”, sostuvo el senador, poniendo en duda la continuidad del entendimiento.
Las declaraciones instalaron una ruptura concreta entre Hacienda y los parlamentarios que habían asumido el costo político de negociar separadamente con el Ejecutivo. El intento por profundizar la rebaja tributaria terminó debilitando los argumentos con los cuales el PPD había defendido públicamente el acuerdo ante el resto de la oposición.
Quiroz retrocede, pero no recompone el pacto
Ante la reacción de los parlamentarios, Quiroz sostuvo inicialmente que ambas partes habían entendido de manera distinta el alcance del acuerdo. El ministro aseguró que la conversación con el PPD se había concentrado en la sobretasa de 1,5 puntos y que el objetivo de reducir el impuesto corporativo al 22% había sido planteado anteriormente por el Gobierno.
“Ambas partes de buena fe han entendido un tema algo distinto, pero nosotros queremos privilegiar el acuerdo”, afirmó el secretario de Estado durante la tramitación en la Comisión de Hacienda.
Horas después, el ministro retiró las indicaciones que llevaban la tasa al 22% y confirmó que el Ejecutivo mantendría la rebaja hasta el 23%. “Privilegiando y honrando el acuerdo que cerramos con los senadores Pedro Araya, Loreto Carvajal y Ricardo Celis, es que vengo, presidente, en retirar las indicaciones”, declaró.
El retroceso corrigió formalmente el punto que había provocado la controversia, pero no consiguió restablecer el entendimiento político. Araya señaló que ya no estaba disponible para respaldar una reforma cuyos términos podían ser modificados después de alcanzado un compromiso con el Ejecutivo.
“No estoy en condiciones de apoyar una reforma de este tipo, donde el Gobierno no es capaz de respetar la palabra empeñada en una negociación”, afirmó el senador. A su juicio, la actuación de Hacienda fue más allá de una diferencia técnica sobre la tasa corporativa: “Lo que ha hecho el Gobierno es dinamitar las confianzas para seguir avanzando en conversaciones que permitan apoyar ciertos puntos de la megarreforma”.
La diferencia dejó de limitarse así a un punto del impuesto corporativo. El conflicto instaló dudas sobre la conducción de la negociación y sobre la validez de los compromisos alcanzados, especialmente después de que los senadores asumieran costos políticos dentro del PPD y ante el resto de la oposición por haber dialogado directamente con el Ejecutivo.
La megarreforma vuelve a enfrentar una votación incierta
La caída del pacto no implica que los senadores del PPD rechazarán necesariamente todos los artículos de la megarreforma. Cada disposición deberá ser votada por separado y los parlamentarios pueden respaldar algunas normas, abstenerse o rechazar otras. Sin embargo, el Gobierno perdió la certeza política que buscaba construir para la votación en la Sala.
El episodio también reabre la discusión sobre la invariabilidad tributaria y la ofensiva anunciada por la bancada socialista ante el Tribunal Constitucional. El PPD había aceptado no sumarse a esa impugnación como parte del entendimiento con Hacienda, pero la ruptura vuelve a dejar esa definición abierta.
La iniciativa llegará a la Sala del Senado el miércoles 15 de julio, fecha establecida para avanzar hasta su total despacho. La decisión de acelerar la votación de la megarreforma obliga al Ejecutivo a reconstruir sus apoyos en pocos días y sin la seguridad que ofrecía el acuerdo con los senadores del PPD.
El tira y afloja dejó un balance adverso para Quiroz. El ministro consiguió inicialmente una negociación que desordenó a la oposición y acercó al Gobierno a una mayoría más amplia, pero una indicación promovida por su propia cartera terminó sepultando el pacto. El retorno al 23% corrigió la rebaja tributaria, aunque no reparó las confianzas dañadas antes de la votación más importante de la megarreforma.



