El Banco Central informó una expansión mínima en septiembre, marcada por la caída de la minería. Aunque comercio e industria avanzaron, la debilidad productiva y el desempleo mantienen bajo presión las perspectivas económicas y regionales de Chile
La economía chilena volvió a mostrar señales de debilidad. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) creció apenas 0,2% en septiembre de 2026, comparado con igual mes del año anterior, según informó este lunes 2 de noviembre el Banco Central. El resultado refleja un crecimiento prácticamente detenido, pese al avance del comercio y la industria, que consiguieron amortiguar parcialmente la fuerte contracción de la minería.
Detrás de la cifra aparece una contradicción que marca el desempeño económico del país. Mientras las actividades no mineras crecieron 2%, la minería retrocedió 12,1%, afectada principalmente por una menor extracción de cobre. El Banco Central atribuyó el resultado a menores leyes del mineral y a una suspensión temporal de faenas, factores que redujeron la producción de uno de los sectores más relevantes para la economía nacional.
La caída adquiere especial importancia en las regiones mineras, donde las operaciones cupríferas sostienen cadenas de transporte, mantenimiento, ingeniería y servicios industriales. La exposición de estos territorios también alcanza a los proveedores locales que desarrollan tecnología y soluciones para la minería, empresas cuya actividad depende de las inversiones y necesidades operacionales del sector.
La minería arrastra el crecimiento pese al avance de otros sectores
El deterioro de la actividad minera también aparece en las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas. El Índice de Producción Minera disminuyó 8,7% interanual en septiembre, mientras la minería metálica registró una contracción de 12%, principalmente por una menor extracción y procesamiento de cobre. Aunque estos indicadores utilizan metodologías distintas a las del Banco Central, ambos confirman un retroceso significativo de la producción.
La debilidad minera contrasta con una recuperación respecto de agosto. El Imacec desestacionalizado aumentó 1,9% mensual, impulsado principalmente por la minería, que había enfrentado mantenciones y condiciones climáticas adversas durante el mes anterior. Sin embargo, esa misma serie mostró una caída de 0,9% en doce meses.
El comercio y la industria entregaron las principales señales positivas. Ambos sectores crecieron 4,5% interanual, impulsados por mayores ventas mayoristas y minoristas, elaboración de productos pesqueros y fabricación de productos metálicos, maquinaria y equipos. Los servicios avanzaron 0,9%, principalmente por prestaciones vinculadas con salud y, en menor medida, transporte.
Comercio e industria sostienen una economía de bajo crecimiento
Los resultados muestran que las actividades económicas evolucionan a diferentes velocidades. Mientras la producción de bienes cayó 2%, el resto de bienes, excluyendo minería e industria manufacturera, creció 4%, favorecido especialmente por una mayor generación eléctrica asociada a la disponibilidad de agua.
Radiografía del Imacec | Septiembre de 2026
| Actividad económica | Variación anual |
|---|---|
| Imacec total | +0,2% |
| Minería | -12,1% |
| Actividad no minera | +2,0% |
| Comercio | +4,5% |
| Industria | +4,5% |
| Servicios | +0,9% |
| Producción de bienes | -2,0% |
| Resto de bienes | +4,0% |
Fuente: Banco Central de Chile, Imacec septiembre de 2026. Cifras preliminares.
La diferencia entre sectores también ayuda a comprender por qué la economía no consigue recuperar un ritmo sostenido. El comercio mantiene crecimiento, con mayores ventas de alimentos, vestuario, calzado y productos comercializados por internet. Sin embargo, el dinamismo de estas actividades no alcanza para contrarrestar completamente la contracción del sector minero, cuya incidencia sobre la producción nacional sigue siendo determinante.
La señal resulta aún más relevante al considerar las proyecciones del Banco Central. En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el instituto emisor redujo la expectativa de crecimiento del PIB para 2026 desde un rango de 1,0%/1,75% a apenas 0,25%/0,75%, considerando la menor producción minera, la desaceleración del gasto interno y los efectos de condiciones climáticas adversas. El resultado de septiembre vuelve a mostrar la fragilidad que motivó ese ajuste.
El bajo crecimiento coincide con un mercado laboral debilitado
La evolución económica también coincide con un deterioro del empleo. El INE informó que la tasa de desocupación nacional alcanzó 9,8% durante el trimestre julio-septiembre, un aumento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses. En el mismo período, el número de personas ocupadas disminuyó 1,1%, mientras el desempleo femenino llegó a 10,5%.
El próximo 18 de noviembre, el Banco Central publicará los resultados preliminares del PIB correspondientes al tercer trimestre y las revisiones de los períodos anteriores. Esa información permitirá determinar con mayor precisión cuánto ha avanzado la economía durante 2026 y qué actividades explican su desempeño. Por ahora, el Imacec deja una señal de escaso crecimiento, con avances sectoriales que no consiguen compensar la menor producción cuprífera.
La preocupación se extiende a las regiones, donde las diferencias productivas conviven con brechas laborales que afectan especialmente a mujeres y jóvenes. Una economía que crece apenas 0,2% enfrenta mayores dificultades para ampliar las oportunidades de empleo e inversión, aunque sus efectos dependerán de la realidad de cada territorio.
La recuperación no se medirá únicamente por la evolución del Imacec, sino también por su capacidad de traducirse en producción, trabajo e inversión sostenibles.



