El fundador del Club de Negocios 7×7 advierte que la concentración de empresas y contactos en Santiago limita las oportunidades regionales. Plantea fortalecer redes comerciales, ventas y herramientas digitales para que más emprendimientos logren crecer y sostenerse
Por Richard Andrade C.
En Chile, las oportunidades para emprender no están distribuidas de manera uniforme. Mientras Santiago concentra empresas, instituciones y espacios de vinculación comercial, quienes desarrollan negocios desde regiones deben realizar esfuerzos adicionales para acceder a potenciales clientes, proveedores y socios estratégicos. La distancia territorial puede convertirse en una barrera económica, incluso para proyectos con productos competitivos y posibilidades reales de crecimiento.
Esta desigualdad forma parte de las preocupaciones de Rodrigo Gutiérrez, ingeniero comercial, magíster en Dirección de Marketing y fundador del Club de Negocios 7×7, una comunidad empresarial que reúne a más de 700 integrantes mediante encuentros presenciales, reuniones virtuales y herramientas tecnológicas.
Su experiencia lo ha llevado a cuestionar una debilidad del ecosistema emprendedor chileno: el apoyo a la creación de negocios no siempre se traduce en oportunidades para conseguir clientes, aumentar las ventas y asegurar su continuidad.
La realidad adquiere otra dimensión cuando se considera que, según la VIII Encuesta de Microemprendimiento del INE, el 49,4% de las personas comenzó su actividad por necesidad. Iniciativas como EtMday 2026, orientada a ampliar el acceso de emprendimientos regionales a empresas e inversionistas, muestran la importancia de abrir espacios comerciales fuera de los círculos tradicionales.
En esta entrevista con Poderyliderazgo.cl, Gutiérrez analiza las dificultades para consolidar empresas, las limitaciones de las políticas públicas y el potencial de la tecnología para reducir las brechas entre Santiago y los territorios.
Emprender no garantiza construir una empresa
Según la VIII Encuesta de Microemprendimiento del INE, el 49,4% comenzó su negocio por necesidad. ¿Qué revela esta cifra sobre las condiciones laborales y las oportunidades para emprender en Chile?
Esta cifra refleja una realidad que hoy en día vemos constantemente. Para muchas personas en Chile, emprender no es necesariamente una decisión planificada, sino una alternativa frente a las dificultades para encontrar empleo o generar ingresos estables. Tenemos personas con talento, experiencia y buenas ideas que terminan creando sus propios negocios porque el mercado laboral no les está ofreciendo las oportunidades que necesitan.
El desafío es que emprender por necesidad muchas veces significa comenzar sin una estrategia comercial definida, con recursos limitados y dependiendo de los primeros clientes y contactos que puedan conseguir entre familiares o conocidos. Y eso hace que sostener el negocio en el tiempo sea más difícil.
Creo que debemos dejar de medir el éxito del emprendimiento solamente por cuántas empresas se crean. También tenemos que preguntarnos cuántas logran mantenerse, crecer y generar empleo. Porque una cosa es comenzar un negocio y otra muy distinta es construir una empresa consolidada y que se sostenga.
¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan los emprendedores para conseguir clientes, generar ventas constantes y consolidar sus negocios?
Una de las principales dificultades que hemos identificado en el Club de Negocios 7×7 es que muchos emprendedores tienen buenos productos o servicios, pero no necesariamente saben cómo comercializarlos. Les cuesta explicar claramente qué los diferencia, construir una propuesta de valor atractiva o identificar quiénes son realmente sus potenciales clientes.
A eso se suma un problema muy frecuente: depender exclusivamente del círculo cercano para generar ventas. Al principio los familiares, amigos y conocidos pueden ayudar, pero esas redes se agotan. Si el emprendedor no desarrolla nuevas relaciones comerciales, comienza a enfrentar dificultades para mantener un flujo constante de oportunidades.
También hemos visto que muchas empresas logran generar contactos, pero no saben cómo transformar esas conversaciones en negocios concretos. Es necesario desarrollar habilidades comerciales, fortalecer la presencia digital y aprender a construir relaciones de confianza que se traduzcan en oportunidades de largo plazo.
¿Las políticas públicas están demasiado enfocadas en crear emprendimientos y poco en ayudarlos a crecer y mantenerse en el tiempo? ¿Qué debería cambiar?
Creo que en Chile hemos avanzado bastante en promover el emprendimiento y facilitar que las personas se atrevan a iniciar sus propios proyectos. Sin embargo, todavía tenemos una deuda importante con quienes ya están emprendiendo y necesitan dar el siguiente paso. Muchas veces ponemos el foco en financiar una idea o formalizar un negocio, pero el verdadero desafío comienza cuando esa empresa tiene que conseguir clientes, generar ingresos recurrentes y sostener su operación.
Desde nuestra experiencia, uno de los apoyos más importantes que puede recibir una pyme es el acceso a oportunidades comerciales concretas. Podemos entregar financiamiento, capacitaciones o herramientas tecnológicas, pero si esa empresa no logra vender, difícilmente podrá mantenerse en el tiempo.
Me parece fundamental avanzar hacia programas que acompañen a los emprendedores en sus distintas etapas de desarrollo, especialmente en comercialización, digitalización y generación de redes empresariales.
Redes comerciales que abren oportunidades
¿Cómo transforma el Club de Negocios 7×7 las redes de contacto en oportunidades comerciales y qué resultados concretos puede mostrar?
Club de Negocios 7×7 nació justamente porque identificamos que muchos emprendedores tienen dificultades para ampliar sus redes comerciales. Comenzamos con reuniones online en las que siete empresarios tenían siete minutos para presentar sus negocios, explicar qué necesitaban y qué tipo de clientes buscaban. A partir de esos encuentros empezaron a surgir referencias, alianzas y cierres de negocios que nos demostraron que había una necesidad real.
Hoy hemos construido una comunidad de más de 700 integrantes y evolucionamos hacia un modelo que combina encuentros presenciales, reuniones online y una plataforma tecnológica que permite mantener activas las conexiones durante todo el año. Nuestro objetivo es que el networking no termine cuando finaliza un evento. Queremos que cada contacto tenga la posibilidad de transformarse en una relación comercial de largo plazo.
Un 57% de los socios del Club de Negocios 7×7 señaló haber generado oportunidades de negocio con algún socio y/o referido del Club, consiguiendo un 22,5% de cierre de negocios y alianzas, lo que demuestra que la colaboración, networking bien dirigido, genera resultados concretos.
¿Qué se necesita para democratizar el acceso a redes comerciales y evitar que las oportunidades dependan de los contactos o recursos económicos de cada emprendedor?
Durante mucho tiempo, acceder a determinadas oportunidades comerciales ha dependido de los contactos que una persona tiene, de dónde estudió o de los círculos empresariales a los que pertenece. Eso genera una desventaja importante para quienes comienzan desde cero y no cuentan con una red que les abra puertas.
Creo que democratizar las oportunidades significa construir espacios donde un pequeño emprendedor pueda relacionarse con empresarios de distintos sectores y tamaños, presentar su propuesta de valor y acceder a conversaciones que probablemente no podría generar por su cuenta.
Inteligencia artificial y brechas territoriales
¿Cómo está cambiando la inteligencia artificial la manera de emprender y qué oportunidades y riesgos representa para los pequeños negocios?
La inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego porque permite que pequeñas empresas accedan a herramientas de análisis y gestión que antes requerían equipos especializados o presupuestos mucho mayores. Hoy un emprendedor puede evaluar su propuesta comercial, analizar su sitio web, identificar debilidades en su proceso de ventas y recibir recomendaciones concretas para mejorar su negocio.
Sin embargo, también existen riesgos. Uno de ellos es creer que la tecnología puede resolver por sí sola los problemas de una empresa. La inteligencia artificial puede entregar recomendaciones, pero si el emprendedor no conoce a sus clientes, no tiene una propuesta de valor clara o no desarrolla relaciones comerciales, difícilmente conseguirá mejores resultados.
Por eso, es importante utilizar estas herramientas con criterio y resguardar la información del negocio. Para mí, la gran oportunidad está en combinar tecnología con conocimiento comercial y relaciones humanas.
¿Qué diferencias existen entre emprender en Santiago y hacerlo desde regiones? ¿Cómo pueden reducirse las brechas territoriales en el acceso a clientes y oportunidades de negocio?
Una de las principales diferencias tiene relación con el acceso a redes empresariales y oportunidades comerciales. En Santiago existe una mayor concentración de empresas, instituciones y espacios de vinculación, lo que puede facilitar el contacto con potenciales clientes, proveedores o socios estratégicos. En regiones, muchas veces los emprendedores tienen que hacer un esfuerzo adicional para llegar a esos mismos espacios.
Esto no significa que exista menos talento o capacidad para desarrollar negocios fuera de la capital. Al contrario, hay emprendimientos con un enorme potencial que necesitan ampliar su alcance comercial y conectarse con oportunidades que hoy están concentradas en determinados mercados.
Creo que la tecnología nos entrega una oportunidad concreta para disminuir esas distancias. Las plataformas digitales, las reuniones online y las comunidades empresariales permiten conectar a emprendedores de distintas ciudades sin que la ubicación sea necesariamente una barrera.
De crear negocios a consolidar empresas
El futuro del emprendimiento regional no dependerá solamente de cuántas empresas se creen, sino de cuántas consigan vender, generar empleo y mantenerse. Las políticas de fomento deberán avanzar hacia resultados comerciales medibles, especialmente fuera de Santiago.
La recuperación desigual de las pymes chilenas muestra que persisten obstáculos para crecer. Conectar financiamiento, nuevos clientes y redes empresariales podría abrir oportunidades para que más negocios regionales consoliden su actividad y contribuyan al desarrollo de sus territorios.



