El senador del Frente Amplio anticipa rechazo a la idea de legislar y advierte que el avance de la reforma dependerá de señales concretas del ministro Jorge Quiroz. También cuestiona la deuda fiscal, el costo de la vida y la falta de acuerdos transversales
Por Daisy Castillo Triviños
La discusión por el Proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico Social entró en una etapa decisiva en el Senado. La iniciativa, impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, comenzó su tramitación en la Comisión de Hacienda el pasado 4 de junio y lo hizo bajo suma urgencia, lo que acota los tiempos legislativos y eleva la presión política sobre el oficialismo y la oposición.
Desde La Moneda apuestan a aprobar la idea de legislar en la Cámara Alta, donde el Ejecutivo calcula una mayoría ajustada. Sin embargo, el debate podría derivar posteriormente en una comisión mixta si persisten diferencias entre diputados y senadores en materias sensibles. Hasta ahora, los principales cuestionamientos apuntan al sustento técnico de la propuesta, sus efectos sobre las cuentas fiscales y las proyecciones de crecimiento comprometidas por el Gobierno.
Uno de los puntos que marca la discusión es el escenario fiscal en que se tramita la reforma, especialmente tras el anuncio de una nueva emisión de deuda por US$6.200 millones. Desde la oposición han insistido en que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, debe entregar señales de apertura si quiere construir acuerdos transversales y sostenibles en materia de políticas públicas, economía chilena y gasto público.
Poderyliderazgo.cl conversó con el senador Diego Ibáñez, representante de la 6ª Circunscripción Electoral de la Región de Valparaíso, quien anticipa que su sector no dará luz verde a la idea de legislar y acusa que el diseño del Ejecutivo combina sacrificios para la clase media con beneficios para los sectores de mayores ingresos.
“Vamos a rechazar la idea de legislar, y lo que hoy está ocurriendo es que ellos (aludiendo al Gobierno) tienen la mayoría para aprobar la idea de legislar, y por eso, se niegan al diálogo, porque no valoran la transversalidad en materia de reformas económicas”, enfatizó el legislador del Frente Amplio.
Ibañez resaltó además que “Es lamentablemente una mala señal de inversión a futuro, porque construye reformas estructurales que sólo generan inestabilidad y lo que necesita la economía es proyección en base a una matriz tributaria que sea estable en el tiempo”.
El FA marca distancia antes del debate en Hacienda
¿Qué esperan ustedes que se produzca en el ambiente político?
Más que grandes anuncios, lo que necesitamos es que actúen rápido, llevamos dos meses perdidos en materia de seguridad, con destituciones, peleas internas, y hoy el país necesita que se pongan de acuerdo en una agenda clara, que tenga resultados concretos.
Es la principal promesa de campaña del presidente Kast, y hoy lamentablemente es la principal deficiencia que han sostenido en esta etapa de instalación. Al ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau se le evaluará por sus resultados, no por intenciones, anuncios o pedidas de renuncia a sus subalternos, sino por resultados concretos.
¿El Frente Amplio está dispuesto a negociar mínimos comunes con La Moneda para evitar el estancamiento del país?
Es lamentable no hay ninguna propuesta robusta que beneficie directamente el bolsillo de las familias, ya que a ellas le subió el arriendo, la bencina, la canasta básica. Un bono para parchar malas decisiones políticas, mientras se recorta el presupuesto a los hospitales públicos es volver a la política de siempre.
Costo de la vida y reforma tributaria
¿A su juicio, hay una desconexión entre las urgencias del costo de la vida y el diseño macroeconómico del Ejecutivo?
Hoy, la megarreforma tributaria sigue siendo la única obsesión para crecer por parte del Presidente Kast, que son sacrificios para la clase media, pero regalías a las grandes empresas. Nada para los emprendedores, mientras se hacen perdonazos tributarios a los más millonarios.
Esperemos que, en el debate sobre la megarreforma tributaria que comienza mañana, la sensatez, la racionalidad esté en el centro del diálogo y, a eso, invitamos al presidente Kast en los próximos meses.
¿Hacen ustedes un llamado al Presidente y sus ministros?
Hacemos un llamado también al gobierno a dialogar en serio, que no pretenda pasar esto por un solo voto, porque las condiciones tributarias en el país tienen que ser acuerdos transversales y sostenibles para el futuro.
La tensión entre el Ejecutivo y la oposición se trasladará ahora a la Comisión de Hacienda del Senado, instancia donde el ministro Jorge Quiroz deberá defender una reforma que enfrenta resistencias políticas, dudas técnicas y cuestionamientos sobre la información fiscal entregada durante las últimas semanas.
Deuda fiscal y condiciones para negociar
¿La nueva emisión de deuda por US$6.200 millones afecta las confianzas para sentarse a negociar?
Hoy con grandes consignas y con ocultamiento de información, como es esta nueva deuda de 6.200 millones de dólares, es muy difícil poder sentarnos a hablar en serio y de forma responsable. Hoy están ocultando información, no se anunció en la cuenta pública, y esto es una afrenta a la transparencia para generar un diálogo y construir transversalidad.
¿Habrá un tsunami de indicaciones en el Senado como ocurrió en el caso de la Cámara de Diputados?
No va a haber un tsunami de indicaciones en el Senado, pero tampoco debe haber una imposición por parte del ministro (de Hacienda) Jorge Quiroz. Debemos dar un debate real, de fondo, frente a una reforma que no tiene prestigio técnico ni prestigio social.
Estamos a disposición del diálogo, tenemos propuestas que vamos a presentar como oposición, vamos a presentar indicaciones, pero también para ello necesitamos que, de parte del gobierno, del ministro Quiroz, exista apertura a modificar las bases estructurales de este mal proyecto, que es básicamente profundizar el déficit y disminuir la recaudación de los más altos ingresos.
Creemos que eso puede ser una opción, pero siempre y cuando se compense con el aumento a la renta a los más ricos. Eso es lo que ocurre en todos los países desarrollados del mundo y esperemos que lo tenga también el gobierno para comenzar a debatir en serio, con datos, con antecedentes, para quitarle la etiqueta de un mal prestigio técnico y social a esta reforma.
Una negociación marcada por votos estrechos
El debate que se abre en el Senado no solo pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para ordenar a sus respaldos parlamentarios, sino también la disposición real del oficialismo a modificar el corazón de su propuesta. Para la oposición, el punto crítico ya no está únicamente en la velocidad de la tramitación, sino en la calidad técnica, fiscal y social del proyecto.
La posición del Frente Amplio anticipada por Diego Ibáñez instala una advertencia política: el proyecto puede avanzar en la idea de legislar si el Gobierno cuenta con los votos, pero difícilmente consolidará estabilidad si no logra construir acuerdos más amplios.
El Senado aparece como el espacio donde la reforma deberá demostrar si tiene margen de negociación o si quedará marcada por una mayoría estrecha y un debate altamente polarizado.



