Con 9,5% de desocupación y más de 981 mil personas buscando trabajo, Gobierno, empresas y gremios activan subsidios, plataformas y acuerdos regionales para acelerar contrataciones y conectar vacantes con quienes siguen fuera del mercado laboral formal
El desempleo comenzó a escalar posiciones en la agenda pública y privada. Con una tasa nacional de 9,5%, más de 981 mil personas desocupadas y ocho regiones sobre los dos dígitos, las respuestas ya no están concentradas únicamente en La Moneda: empresas, gremios y actores regionales también están activando mecanismos para acelerar contrataciones y acercar vacantes a quienes siguen fuera del mercado laboral.
La fotografía que entrega el Instituto Nacional de Estadísticas explica buena parte de ese giro. En el trimestre mayo-julio de 2026, la desocupación aumentó ocho décimas en doce meses, las personas ocupadas disminuyeron 0,2%, los desocupados crecieron 10,4% y el empleo asalariado formal retrocedió 2,4%.
La informalidad, además, alcanzó 26,5%, confirmando que el problema no se limita a quienes no tienen trabajo, sino también a la calidad y estabilidad de parte importante de los empleos disponibles.
La situación se vuelve más compleja al mirar los territorios. Ñuble registra 11% de desempleo, Biobío y Los Ríos 10,6%, O’Higgins 10,5% y Valparaíso 10,4%, mientras otras regiones también superan el umbral de dos dígitos.
El deterioro se extiende además a la calidad del empleo, con altos niveles de informalidad en varias regiones del país, lo que amplía la brecha entre quienes no encuentran trabajo y quienes logran incorporarse en condiciones más precarias.
Gobierno acelera subsidios y apoyo a nuevas contrataciones
El Ejecutivo comenzó a reforzar su respuesta en julio con el denominado “Modo Empleo”, una estrategia que comprometió $50 mil millones para instrumentos destinados a incentivar la generación de puestos formales en el corto plazo. La meta anunciada fue contribuir a crear 50 mil empleos en cuatro meses mediante subsidios y mecanismos de apoyo directo a las empresas.
Uno de los principales instrumentos es el Subsidio a la Contratación administrado por Sence. Su línea de Activación Laboral dispone de un presupuesto inicial de $24.500 millones y apunta a financiar 25 mil nuevos puestos de trabajo, mediante bonificaciones mensuales a empresas que incorporen personas desempleadas.
El beneficio puede cubrir hasta 50% de un ingreso mínimo mensual por trabajador y 60% en el caso de mujeres, durante un máximo de cuatro meses. Las empresas pueden postular hasta 200 trabajadores durante la vigencia del programa, siempre que cumplan los requisitos definidos por Sence.
El despliegue ya comienza a adquirir una dimensión territorial. En Tarapacá, el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, encabezará este viernes 25 de septiembre un encuentro con empresas centrado en subsidios a la contratación y empleo formal.
En Valparaíso, en tanto, la Cámara Chilena de la Construcción y la Seremi del Trabajo acordaron avanzar en una Mesa Regional de Empleo en la Construcción, orientada a vincular inversión, contratación, capacitación y mano de obra local.
En O’Higgins también se han activado instancias similares, con participación de autoridades, empresas, gremios y centros de formación. La región registra 10,5% de desempleo y 29,6% de informalidad, lo que ha obligado a ampliar la discusión desde la mera creación de puestos hacia la capacidad de conectar la oferta laboral con los perfiles que requieren las empresas.
El sector privado también entra en la agenda
La respuesta no está viniendo únicamente desde el Estado. La Confederación de la Producción y del Comercio, Inacap y Empresas X Chile lanzaron la Cruzada X el Empleo, iniciativa que busca movilizar compañías de distintos sectores y regiones para concretar 20 mil nuevas contrataciones.
Uno de los principales soportes es Emplea X Chile, plataforma que reúne empresas, vacantes y personas en búsqueda activa de trabajo. La iniciativa ha ido ganando presencia territorial y se complementará con la Feria Laboral Inacap-CPC 2026, programada entre el 9 y el 13 de noviembre, con actividades presenciales en distintas sedes del país.
La apuesta empresarial apunta a reducir una de las brechas que hoy muestra el mercado laboral chileno: existen empresas que necesitan contratar, pero no siempre logran encontrar los perfiles adecuados ni llegar a las personas disponibles en cada territorio.
Ese desacople también aparece en la forma en que los chilenos buscan trabajo. De acuerdo con el Randstad Employer Brand Research 2026, el 60% de las personas consultadas utiliza portales de empleo y buscadores, mientras 43% recurre a LinkedIn, 41% a otras redes sociales y 38% a agencias de reclutamiento.
Las conexiones personales siguen siendo relevantes. Un 27% de los encuestados declaró haber conseguido trabajo mediante recomendaciones o contactos, señal de que los canales informales continúan teniendo peso incluso en un mercado cada vez más digitalizado.
El estudio, desarrollado por Randstad junto a Kantar, consideró a 3.500 personas en Chile entre los 18 años y la edad de jubilación, incluyendo estudiantes, trabajadores y desempleados. Sus resultados muestran además que 84% considera importante interactuar con una persona mientras explora oportunidades laborales y la cifra sube a 86% durante el proceso de postulación.
Las regiones concentran parte del desafío
El foco territorial aparece como uno de los elementos más relevantes de esta nueva agenda. En distintas zonas del país conviven altas tasas de desempleo con empresas que reportan dificultades para contratar determinados perfiles, especialmente en actividades donde las competencias requeridas son específicas o la demanda de trabajadores se concentra en períodos concretos.
O’Higgins es uno de los ejemplos más claros. La Encuesta de Demanda Laboral proyectó que 54,3% de las empresas espera abrir vacantes durante 2026, con una demanda acumulada estimada en 87.778 puestos durante el año, principalmente en agricultura, construcción, comercio y servicios.
La paradoja es evidente: mientras la región mantiene una desocupación de dos dígitos, existe una demanda relevante de trabajadores que no siempre logra canalizarse por los mecanismos formales de intermediación. La misma encuesta mostró que 70,4% de las empresas utiliza recomendaciones para contratar y 42,2% recurre a redes personales.
Esa distancia entre trabajadores y vacantes es uno de los espacios donde ahora intentan intervenir los subsidios estatales, las plataformas privadas y las nuevas mesas regionales. El objetivo común es reducir fricciones: identificar perfiles, capacitar trabajadores, acercar oportunidades y conectar mejor los proyectos de inversión con las necesidades locales de empleo.
Gobierno y privados están comenzando así a moverse sobre un mismo problema desde herramientas distintas. El Ejecutivo busca reducir el costo inicial de contratar, los gremios empresariales concentran vacantes y convocan compañías, mientras las regiones intentan articular capacitación, inversión y empleo local.
La efectividad de esa agenda comenzará a medirse en los próximos meses. Con más de 981 mil personas desocupadas, empleo asalariado formal en retroceso y ocho regiones con tasas de dos dígitos, el desafío ya no es únicamente anunciar cupos o abrir plataformas, sino conseguir que esas iniciativas se transformen en contratos y que la recuperación de la actividad económica vuelva a generar empleo sostenido.



