Una delegación del Gobierno Regional de Aysén recorrió centros de innovación y desarrollo impulsados por la Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá para conocer su modelo de gestión público-privado y evaluar cómo replicar estas experiencias en el sur del país
En Chile comienza a emerger un fenómeno silencioso pero cada vez más visible: las propias regiones empiezan a convertirse en espacios de innovación institucional capaces de diseñar modelos de desarrollo que luego inspiran a otros territorios. Lo que ocurre hoy en Tarapacá es una señal clara de ese cambio.
Durante décadas, muchas decisiones estratégicas para el crecimiento territorial se definieron desde el nivel central. Sin embargo, la creciente autonomía de los gobiernos regionales y la necesidad de impulsar nuevas estrategias productivas han abierto espacio para que distintas zonas del país comiencen a experimentar con herramientas propias de desarrollo.
Una de esas experiencias se está consolidando en el norte. La Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá (CRDT) ha logrado articular proyectos, empresas y actores públicos en torno a una estrategia territorial que busca acelerar inversiones, fortalecer el emprendimiento y dinamizar la economía regional.
Con ese objetivo, una delegación del Gobierno Regional de Aysén llegó hasta Tarapacá para conocer en terreno el funcionamiento de esta institucionalidad y de sus centros operativos, evaluando cómo adaptar parte de esta experiencia al extremo sur del país.
Los centros que impulsan innovación y proyectos estratégicos
La delegación estuvo integrada por Fernando Johnson, encargado del Departamento de Desarrollo Económico; Carolina Aguilar, profesional de la División de Infraestructura y Transportes; y Joaquín Acosta, profesional de la Unidad Jurídica del Gobierno Regional de Aysén.
Durante la visita, los profesionales recorrieron los centros aceleradores de proyectos Tara-Paka y Victoria, además del Centro de Negocios Sercotec y el Centro Integral Ariel Standen (CIAS), iniciativas que forman parte del modelo de trabajo impulsado por la Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá.

En cada uno de estos espacios pudieron conocer cómo operan los programas de aceleración de proyectos, los mecanismos de financiamiento que permiten su funcionamiento y la forma en que se articula el trabajo entre el sector público, empresas privadas y organizaciones del territorio.
La delegación también sostuvo reuniones técnicas con los equipos de la corporación para analizar aspectos clave del modelo institucional, entre ellos la implementación de sistemas de compliance para fortalecer la transparencia en la gestión, el funcionamiento de la unidad de internacionalización y la experiencia regional vinculada al Corredor Bioceánico de Capricornio.
Este último proyecto despertó especial interés entre los representantes de Aysén, quienes lo evaluaron como una referencia relevante para el corredor de conectividad Comodoro Rivadavia – Puerto Chacabuco, proyecto que busca fortalecer la integración logística entre Chile y Argentina en el extremo sur.
El laboratorio del norte
Lo que ocurre hoy en Tarapacá no es fruto del azar. En los últimos años la región ha impulsado una estrategia que combina articulación público-privada, aceleración de proyectos y atracción de inversión para dinamizar su economía.
La Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá se ha convertido en un referente nacional de gestión territorial y aceleración de proyectos regionales.
Para Mariana Toledo, gerenta de la corporación, el creciente interés que despierta esta experiencia demuestra el potencial que tienen los modelos regionales de gestión.
“Nos enorgullece que nuestra corporación y sus centros operativos se estén transformando en una referencia para otras regiones. Hemos desarrollado un modelo de trabajo colaborativo que articula al sector público y privado para acelerar proyectos y generar desarrollo regional”, señaló.
La mirada desde Aysén
Para Fernando Johnson, representante del Gobierno Regional de Aysén, la visita permitió observar directamente el funcionamiento de un modelo que podría adaptarse a las necesidades del sur del país.
“Fue una experiencia muy interesante. Logramos entender de primera fuente cómo está operando la Corporación de Tarapacá y sus centros, lo que nos permitirá transmitir esta experiencia a quienes están impulsando la Corporación de Desarrollo en Aysén”, explicó.

Johnson destacó además el liderazgo que ha tenido el gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal, en la creación de esta institucionalidad y en la articulación de alianzas con el sector privado.
“Hay dos cosas muy destacables. Primero, que el gobernador logró convocar a grandes empresas para ser parte de un proceso de desarrollo regional. Y segundo, que las corporaciones son un gran complemento para el sector público, porque permiten avanzar en iniciativas que requieren mayor flexibilidad o rapidez para concretarse”, afirmó.
Tarapacá y Aysén: dos territorios que buscan acelerar su desarrollo
| Variable | Tarapacá | Aysén |
|---|---|---|
| Economía regional | Minería, logística y comercio internacional | Turismo, pesca, acuicultura |
| Conectividad internacional | Corredor Bioceánico de Capricornio | Corredor Comodoro Rivadavia – Puerto Chacabuco |
| Instrumento institucional | Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá | Corporación Regional de Desarrollo Aysén (en creación) |
| Infraestructura de innovación | Centros Tara-Paka, Victoria y CIAS | En etapa de diseño |
| Articulación público-privada | Consolidada | En proceso de construcción |
Cuando las regiones comienzan a inspirar al país
Durante décadas, el desarrollo regional en Chile estuvo marcado por decisiones tomadas desde el nivel central. Hoy comienza a emerger un escenario distinto: las propias regiones empiezan a transformarse en espacios de innovación institucional capaces de inspirar a otros territorios.
La experiencia de la Corporación Regional de Desarrollo Tarapacá parece avanzar precisamente en esa dirección. Lo que comenzó como una iniciativa para articular proyectos y acelerar inversiones en el norte hoy empieza a ser observado por otras regiones que buscan fortalecer su propio desarrollo.
Si este modelo logra adaptarse a territorios tan distintos como la Patagonia, podría abrir una nueva etapa en el desarrollo territorial de Chile impulsada desde las propias regiones.



