Liderada por los chilenos María José Terré y Renato Muñoz, la iniciativa busca movilizar alianzas público-privadas para enfrentar la crisis hídrica que afecta a millones de personas en México
En una ciudad de más de veinte millones de habitantes, donde la escasez de agua convive con lluvias intensas que muchas veces se pierden sin aprovecharse, el acceso al agua potable sigue siendo uno de los desafíos sociales más urgentes. Con ese telón de fondo, la organización internacional Water is Life (WIL) inició una serie de encuentros en Ciudad de México con el propósito de impulsar proyectos que permitan ampliar el acceso a este recurso vital.
La iniciativa es liderada por los chilenos María José Terré y Renato Muñoz, co-CEOs de la organización, quienes viajaron al país para reunirse con autoridades locales, organizaciones sociales y potenciales aliados estratégicos. El objetivo es movilizar nuevas alianzas que permitan implementar soluciones concretas frente a una realidad que afecta a millones de personas.
Según cifras del Consejo Consultivo del Agua, cerca de 15 millones de mexicanos aún no cuentan con acceso regular a agua potable, una brecha que impacta directamente en la salud, la educación y las condiciones de vida de numerosas comunidades.
Escuelas como punto de partida
Uno de los focos del trabajo de Water is Life en México se concentra en escuelas ubicadas en zonas con acceso limitado al agua, donde la organización impulsa la instalación de sistemas de captación de aguas lluvia.
Durante su visita al país, los representantes de la ONG recorrieron el municipio de Ecatepec, en las afueras de la capital mexicana, acompañados por miembros de Isla Urbana, organización que actúa como socio implementador de estos proyectos.
En una escuela local, la intervención permitió instalar un sistema que recoge el agua lluvia desde los techos del establecimiento y la almacena para su posterior uso, facilitando el acceso a agua segura para los estudiantes.
La iniciativa busca no solo resolver necesidades inmediatas de abastecimiento, sino también generar conciencia en las comunidades escolares sobre el uso responsable del agua.
Alianzas para ampliar el impacto
El viaje también incluyó reuniones con actores del mundo cultural y social para explorar nuevas vías de financiamiento para los proyectos.
Entre ellas destacó un encuentro con el escultor mexicano Rodrigo de la Sierra, artista reconocido internacionalmente que ha expuesto su obra en países como Italia, China, Corea del Sur y Estados Unidos.
Durante la reunión se exploró la posibilidad de donar esculturas cuya venta permita financiar proyectos destinados a mejorar el acceso al agua potable, ampliando así el alcance de la iniciativa.
Para María José Terré, el trabajo colaborativo será clave para escalar estas soluciones.
“Estamos muy contentos con las nuevas oportunidades que se abren para Water is Life en México. La necesidad de agua potable por parte de la población es tremenda y por eso las alianzas nos permitirán recaudar fondos que financien distintos proyectos utilizando el agua lluvia como principal recurso”, explicó.
La ejecutiva añadió que el potencial de captación es enorme. “Hablamos de un país donde llueve mucho, pero esa agua se desperdicia en su gran mayoría: solo un 1% se rescata para el uso de la comunidad. La meta es aumentar esa cifra”.
Crisis hídrica y residuos plásticos
El desafío del acceso al agua en México se vincula además con otro problema ambiental: el consumo masivo de agua embotellada.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que el país genera 108.146 toneladas diarias de residuos sólidos, de los cuales alrededor del 2,5% corresponde a plásticos.
Según el Sistema de Información de la Gestión de los Residuos de SEMARNAT, cada año se generan más de 9 mil millones de botellas PET, con un consumo promedio cercano a 200 botellas por persona, situando a México entre los cinco mayores consumidores de agua embotellada del mundo.
Frente a este escenario, proyectos que promueven el acceso a agua segura y el uso de fuentes alternativas como la lluvia buscan reducir la dependencia de botellas plásticas y fortalecer la resiliencia hídrica de las comunidades.
Una agenda que continuará en terreno
El trabajo iniciado durante estas semanas en México tendrá continuidad en los próximos meses. La coordinación de las iniciativas quedará a cargo de Mercedes Díaz, Global Coordinator & Mexico Lead de Water is Life, quien liderará el seguimiento de los proyectos y el desarrollo de nuevas alianzas en el país.
Para la organización, el desafío va más allá de instalar infraestructura.
La meta es construir redes de colaboración que permitan escalar soluciones sostenibles, capaces de mejorar la calidad de vida de miles de personas y demostrar que el acceso al agua potable sigue siendo uno de los grandes desafíos sociales de América Latina.
Porque en territorios donde la lluvia cae con generosidad pero el agua potable escasea, la verdadera innovación consiste en aprender a aprovechar aquello que la naturaleza ya ofrece.



