La inédita visita a División Andina permitió conocer en terreno el plan conjunto con Anglo American, una iniciativa que proyecta aumentar la producción y posicionarse como eje estratégico para el desarrollo minero del país
El movimiento no fue menor. Por primera vez, la Contraloría General de la República decidió trasladar su mirada desde los documentos a la operación misma, llegando hasta la División Andina de Codelco para observar en terreno uno de los proyectos más relevantes para el futuro del cobre en Chile.
La visita, realizada el 9 de abril, estuvo encabezada por la contralora Dorothy Pérez, quien junto a su equipo recorrió el yacimiento y participó de una jornada que combinó exposición técnica, observación directa y diálogo con trabajadores. La invitación había sido extendida por el presidente del directorio de la estatal, Máximo Pacheco, en un gesto que refleja la relevancia que la compañía atribuye a este proyecto.
Andina y Los Bronces: una operación integrada que cambia la escala
Lo que está en juego en Andina va más allá de una expansión productiva. Se trata de un plan que articula la operación de Codelco con Anglo American, integrando Andina y Los Bronces en un mismo distrito minero en la zona de Los Andes.
Esa integración permite una planificación conjunta que apunta a aprovechar la continuidad geológica del yacimiento y maximizar su valor en el largo plazo, algo que durante años fue técnicamente complejo y políticamente difícil de concretar.
Las cifras dimensionan el alcance: el plan proyecta 2,7 millones de toneladas adicionales de cobre en un período de 21 años, con una producción incremental cercana a 120 mil toneladas anuales a partir de 2030. No es solo más cobre. Es una redefinición de escala.
Una fiscalización que se mueve al terreno
La imagen de la Contraloría sobrevolando la faena y recorriendo el yacimiento no es casual. Responde a una forma distinta de ejercer el control público. Ya no basta con revisar informes; se vuelve necesario comprender cómo operan en la práctica proyectos que movilizan miles de millones de dólares y definen parte del futuro económico del país.
Durante la jornada, las autoridades pudieron observar la magnitud del distrito minero, su continuidad geológica y la lógica detrás del plan integrado. Esa experiencia permite no solo fiscalizar, sino también anticipar riesgos y entender las variables que pueden afectar la ejecución de iniciativas de esta envergadura.
Pacheco: un acuerdo que tomó 15 años
El presidente del directorio de Codelco, Máximo Pacheco, no dejó dudas sobre el peso del proyecto. Tras la visita, señaló que “después de 15 años intentando este acuerdo entre Codelco y Anglo American, logramos con nuestros equipos una fórmula robusta y potente que nos llena de satisfacción, porque representa un valor inmenso para nuestro país y para Codelco en su División Andina”.
En esa misma línea, destacó el significado de la visita, afirmando que “fue un orgullo y una tremenda oportunidad poder mostrar este proyecto a la señora Contralora”, en lo que aparece como una señal de apertura hacia una fiscalización más cercana y directa.
Más cobre, pero también más exigencias
El proyecto llega en un momento donde Chile necesita recuperar ritmo en su producción de cobre, en medio de una competencia global cada vez más intensa. La expansión de Andina se posiciona como una pieza clave para sostener el liderazgo del país en este mercado.
Pero ese crecimiento no ocurre en el vacío. A mayor escala, mayor escrutinio. La presencia de la Contraloría refleja que las grandes decisiones mineras están cada vez más expuestas a evaluación pública, no solo por su impacto económico, sino también por su implicancia en el uso de recursos y en la gestión del Estado.
Los temas de fondo: producción, control y legitimidad
El caso de Andina concentra varias capas de análisis. Por un lado, la necesidad de aumentar producción para sostener ingresos fiscales y competitividad. Por otro, la obligación de hacerlo con estándares altos de control, transparencia y ejecución.
La visita no define el futuro del proyecto, pero sí instala una señal: la expansión minera en Chile no se jugará solo en términos técnicos o financieros, sino también en su capacidad de sostener legitimidad pública.
En ese equilibrio se moverá Andina en los próximos años. Y también buena parte del futuro del cobre chileno.



