El gerente de Desarrollo Empresarial Sostenible de la CChC aborda el alcance de Revi: Permisos con IA, plataforma desarrollada con la colaboración de Google y CENIA, que fue presentada en Rancagua para apoyar la tramitación de permisos de obras sin reemplazar el criterio técnico municipal
La llegada de Revi: Permisos con IA a Rancagua instaló una conversación que va más allá de la tecnología. La plataforma, impulsada por la Cámara Chilena de la Construcción con la colaboración de Google y del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, CENIA, busca apoyar la tramitación de permisos de edificación y obras mediante dos asistentes digitales: Clara Revi, orientada a solicitantes, arquitectos y propietarios; y Norman Revi, diseñada para apoyar a revisores de las Direcciones de Obras Municipales.
El proyecto fue presentado en la capital de O’Higgins junto a la Municipalidad de Rancagua y la CChC O’Higgins, con el objetivo de mejorar la calidad de los expedientes, reducir incertidumbre normativa y entregar mayor apoyo técnico a los procesos municipales. La herramienta se suma al despliegue nacional de una solución que ya venía siendo impulsada por la CChC para abordar los retrasos en permisos municipales.
En entrevista con Poderyliderazgo.cl, Conrad von Igel, gerente de de Desarrollo Empresarial Sostenible de la CChC, profundiza en los alcances de Revi, sus límites y las condiciones necesarias para que esta tecnología sea una ayuda real para municipios, profesionales y ciudadanos.
La permisología suele discutirse como un problema país, pero pocas veces se baja al trámite concreto. Desde la experiencia de Revi, ¿cuál es realmente el nudo más crítico en los permisos de edificación y obras?
Hay varios nudos al mismo tiempo. No es solo que los permisos demoren. Muchas veces los expedientes ingresan incompletos, hay diferencias de interpretación normativa, los equipos municipales tienen alta carga de trabajo y los solicitantes no siempre cuentan con información suficientemente clara para preparar bien sus antecedentes.
Lo que busca Revi es intervenir en esa parte concreta del proceso. La plataforma ayuda a mejorar la calidad del expediente, ordenar consultas normativas y facilitar observaciones más claras. No resuelve por sí sola toda la permisología, pero puede hacer más eficiente una etapa muy relevante: la relación entre quienes presentan un expediente y quienes deben revisarlo técnicamente.
Usted ha insistido en que Revi no reemplaza a los revisores ni a los solicitantes. ¿Dónde está el límite entre asistir y decidir?
El límite es muy claro: Revi asiste, pero no decide. La herramienta puede apoyar la revisión de antecedentes, facilitar consultas sobre normativa, ordenar información y ayudar a redactar observaciones más consistentes. Pero la decisión final sigue estando siempre en manos de los profesionales y funcionarios responsables del proceso.
Esto es fundamental porque la inteligencia artificial no puede sustituir el criterio técnico ni la responsabilidad administrativa de una Dirección de Obras Municipales. Funciona bajo una lógica de apoyo al trabajo humano, donde la herramienta puede advertir, sugerir u ordenar información, pero no reemplaza al revisor municipal ni modifica sus atribuciones.
Revi opera con dos asistentes: Clara Revi y Norman Revi. ¿Cómo se complementan dentro del proceso?
Clara Revi está pensada para los solicitantes, arquitectos, propietarios y profesionales que preparan un expediente. Su aporte está en ayudar a revisar antecedentes, consultar normativa e interpretar observaciones antes o durante la tramitación. Eso permite que los expedientes puedan ingresar mejor preparados.
Norman Revi, en cambio, está orientado a los equipos municipales. Apoya a los revisores en el análisis técnico, la consulta normativa y la elaboración de observaciones. La lógica es que Clara ayude a mejorar el ingreso del expediente y Norman apoye una revisión más clara y consistente. El valor está en la combinación de ambos asistentes.
Uno de los temores frente al uso de inteligencia artificial en procesos públicos es que pueda equivocarse o interpretar mal una norma. ¿Cómo se resguarda la calidad técnica de Revi?
Una herramienta de este tipo requiere actualización, revisión humana y criterios técnicos claros. Revi se construye sobre normativa y antecedentes que deben ser cargados, revisados y actualizados. Además, su uso no elimina la responsabilidad del profesional que revisa ni del solicitante que presenta un expediente.
La inteligencia artificial debe entenderse como una capa de asistencia. Puede ayudar a detectar inconsistencias, ordenar información o sugerir criterios, pero siempre debe existir supervisión humana. Por eso es tan importante insistir en que la herramienta no reemplaza a las DOM ni modifica sus atribuciones. La calidad depende de la información disponible, del entrenamiento del sistema y de la revisión permanente de quienes conocen la normativa y el territorio.
Rancagua se incorpora al despliegue de Revi en regiones. ¿Qué hace relevante este caso para el desarrollo de la herramienta?
Rancagua es relevante porque permite observar cómo una herramienta de inteligencia artificial puede aplicarse en una capital regional con necesidades reales de modernización, desarrollo urbano y eficiencia en permisos. No se trata solo de grandes comunas metropolitanas. La pregunta es cómo una ciudad regional puede incorporar tecnología para mejorar procesos que afectan a profesionales, propietarios, empresas y al propio municipio.
También es relevante porque muestra la importancia de la colaboración público-privada. La herramienta llega a través de una alianza entre la Municipalidad de Rancagua, la CChC O’Higgins, la CChC nacional, Google y CENIA. Ese modelo es clave porque la transformación digital de los procesos públicos requiere confianza, trabajo técnico y adaptación a la realidad local.
En dos años más, ¿qué tendría que haber cambiado para decir que Revi dejó de ser un piloto innovador y se transformó en una herramienta con impacto real?
Tendríamos que ver municipios usando la herramienta de manera efectiva, expedientes mejor preparados, observaciones más claras, usuarios con mayor certeza y equipos municipales sintiendo que la tecnología les ayuda en su trabajo diario.
También deberíamos contar con datos que muestren mejoras en tiempos, calidad y trazabilidad. Si en dos años podemos decir que Revi contribuyó a que los permisos sean más predecibles, más claros y más eficientes, sin reemplazar el criterio humano, entonces habrá dejado de ser solo un piloto y se habrá transformado en una herramienta real de modernización pública.
Tecnología con criterio humano
La experiencia de Revi: Permisos con IA muestra que la inteligencia artificial puede entrar a procesos públicos complejos si opera con límites claros, supervisión humana y responsabilidad técnica. En Rancagua, la plataforma abre una oportunidad para modernizar permisos de obras, pero también instala una discusión mayor sobre confianza, productividad, gestión municipal y colaboración público-privada.
Para Conrad von Igel, el valor de la tecnología no está en reemplazar a los equipos técnicos, sino en apoyarlos. La clave estará en demostrar con datos que la inteligencia artificial puede reducir incertidumbre, mejorar expedientes y fortalecer la gestión pública local sin debilitar el rol de las Direcciones de Obras Municipales.



