Navidad, Litueche, Pichilemu, Paredones, Marchigüe y Pumanque comenzaron un proceso participativo para definir, a diez años, las prioridades para restaurar un territorio presionado por la escasez hídrica, el cambio climático y la degradación de sus ecosistemas
El Secano Costero Nilahue comenzó a discutir su futuro desde el territorio. En una zona donde la falta de agua, la fragilidad de los ecosistemas y los efectos del cambio climático forman parte de la vida cotidiana, seis comunas de O’Higgins iniciaron un proceso participativo para definir cómo recuperar uno de los paisajes más vulnerables de la zona central.
La elaboración del Plan Local de Restauración reúne a comunidades, organizaciones territoriales, municipios y servicios públicos de Navidad, Litueche, Pichilemu, Paredones, Marchigüe y Pumanque. La propuesta busca construir una hoja de ruta que establezca prioridades, objetivos y acciones para la recuperación socioecológica del paisaje durante los próximos diez años.
El proceso se suma a una planificación ambiental más amplia en una región cuyas 33 comunas ya cuentan con planes de acción frente al cambio climático. El desafío será conectar esos instrumentos con decisiones concretas sobre conservación, inversión pública, actividades productivas y recuperación de ecosistemas.
La recuperación comienza en las comunas
Los primeros talleres ciudadanos se desarrollaron en Litueche, Marchigüe, Pichilemu y Paredones, antes de extenderse a Navidad y Pumanque. Durante las jornadas, los participantes trabajaron en el diagnóstico del paisaje, identificaron sus principales valores ambientales y plantearon los problemas que deberán orientar las futuras acciones.

Más que una consulta formal, la propuesta busca incorporar el conocimiento acumulado por quienes habitan, producen y se relacionan diariamente con el secano. Las comunidades tendrán participación en la definición de las áreas que requieren una intervención más urgente y en las medidas necesarias para recuperar el paisaje.
El seremi del Medio Ambiente de O’Higgins, José Pablo Lagos Larenas, destacó que la restauración requiere participación comunitaria y un proceso permanente de aprendizaje sobre el valor de los ecosistemas.
“Este Plan Local nos permitirá construir una visión compartida para recuperar el Secano Costero Nilahue, fortaleciendo la educación ambiental, la colaboración entre los distintos actores del territorio y la resiliencia frente al cambio climático”.
Secano Costero Nilahue, un territorio sin agua
El Secano Costero Nilahue se extiende por las provincias de Cardenal Caro y Colchagua y abarca aproximadamente 122.947 hectáreas. De esa superficie, más de 20 mil hectáreas fueron identificadas como prioritarias para futuras intervenciones de restauración.
La escasez hídrica es uno de los factores que condiciona el presente y el futuro de la zona. Marchigüe y Pumanque ya forman parte de las nueve comunas de O’Higgins que elaboraron estrategias locales para enfrentar la falta de agua, mediante diagnósticos y carteras de proyectos adaptadas a las particularidades de cada territorio.
El paisaje alberga bosques esclerófilos costeros en peligro crítico, junto con una alta concentración de especies nativas y endémicas de flora y fauna que se encuentran bajo distintas categorías de amenaza. Estas condiciones lo convierten en una zona prioritaria para la conservación y la recuperación ambiental.
La fragilidad del ecosistema convive con actividades agrícolas, ganaderas, turísticas y rurales que dependen directamente de la disponibilidad de agua y de la calidad de los suelos. Por esa razón, recuperar el secano no puede limitarse a plantar árboles, sino que deberá relacionar conservación, seguridad hídrica y continuidad de los medios de vida locales.
Del diagnóstico a las acciones
El plan busca ordenar las decisiones mediante una planificación que combine criterios técnicos, conocimiento local y gobernanza participativa. Entre sus objetivos se encuentran priorizar áreas de intervención, definir una cartera de acciones para recuperar ecosistemas y fortalecer la coordinación entre quienes habitan y gestionan el territorio.
Esa coordinación también deberá considerar el funcionamiento de los sistemas que abastecen de agua a las comunidades. En la provincia de Colchagua, 35 Servicios Sanitarios Rurales avanzan en la modernización de su gestión, mediante asistencia técnica, capacitación y herramientas destinadas a mejorar la eficiencia hídrica y la operación de sus instalaciones.
La elaboración del instrumento forma parte de los siete Planes Locales de Restauración desarrollados actualmente en Chile mediante el Proyecto GEF Restauración de Paisajes. La iniciativa es ejecutada por el Ministerio del Medio Ambiente y Conaf, implementada por la FAO y financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
El inicio del proceso marca un avance, pero todavía no resuelve las preguntas sobre los recursos que estarán disponibles, los proyectos que se ejecutarán, sus responsables ni los plazos intermedios dentro del horizonte de diez años. La prueba será transformar el diagnóstico ciudadano en intervenciones financiadas, medibles y verificables.
Por ahora, el valor principal está en que las comunidades del secano comenzaron a definir su propio horizonte de recuperación. En un territorio donde la crisis hídrica y el deterioro ambiental ya son realidades instaladas, participar también significa decidir qué se protege, dónde se interviene primero y cómo se proyecta el futuro del Secano Costero Nilahue.



