Las 33 comunas ya cuentan con Planes de Acción Comunal de Cambio Climático, 29 de ellos financiados por el Gobierno Regional mediante una inversión de $460.792.000 con recursos FNDR
La Región de O’Higgins alcanzó un hito inédito en materia de planificación climática local. Sus 33 comunas ya cuentan con Planes de Acción Comunal de Cambio Climático (PACCC), instrumentos que permiten identificar riesgos, definir medidas de adaptación y mitigación, y preparar respuestas desde la realidad de cada territorio.
El avance llega en la antesala del vencimiento del plazo establecido por la Ley Marco de Cambio Climático, que exige a los municipios del país elaborar y aprobar estos instrumentos. En el caso de O’Higgins, el proceso permitió llegar a cobertura total, con 29 planes financiados por el Gobierno Regional y cuatro desarrollados con recursos propios por las comunas de Navidad, Pichilemu, Chépica y Rancagua.
La iniciativa fue impulsada por el Gobierno Regional de O’Higgins junto al Consejo Regional, con una inversión de $460.792.000 a través del subtítulo 22. Según la información regional, se trata de un caso inédito a nivel nacional, al destinar recursos del FNDR para apoyar la elaboración de estos planes en prácticamente todo el territorio.
Ninguna comuna fuera de la planificación climática
Para el gobernador regional Pablo Silva Amaya, la cobertura alcanzada responde a una decisión política y territorial. Pablo Silva Amaya, gobernador regional de O’Higgins, señaló que “nos propusimos que ninguna comuna de O’Higgins quedara atrás en materia de acción climática”, destacando que el financiamiento regional permitió que hoy las 33 comunas cuenten con una hoja de ruta propia.
El gobernador agregó que el trabajo no termina con la aprobación de los planes. La siguiente etapa será traducir esa planificación en inversión y proyectos concretos, capaces de responder a los impactos que las comunidades y territorios ya están viviendo.
Los PACCC permiten que cada municipio identifique vulnerabilidades y priorice acciones frente a fenómenos como escasez hídrica, eventos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad, afectación de infraestructura y riesgos para el desarrollo productivo local.
Apoyo técnico y participación municipal
La elaboración de los planes contó con acompañamiento permanente de profesionales de la División de Planificación y Desarrollo Regional del Gobierno Regional, quienes entregaron asistencia técnica a las contrapartes municipales y participaron presencialmente en las actividades desarrolladas en las 29 comunas financiadas.
Cada instrumento fue construido a partir de un proceso participativo local y posteriormente aprobado por su respectivo Concejo Municipal. Esa metodología permitió incorporar diagnósticos territoriales y medidas ajustadas a las condiciones de cada comuna, en lugar de aplicar una planificación climática uniforme para realidades distintas.
El avance fortalece la capacidad de los municipios para incorporar criterios climáticos en su gestión, priorizar inversiones y preparar respuestas frente a amenazas que afectan de manera diferenciada a zonas urbanas, rurales, productivas, cordilleranas y costeras de la región.
Insumo clave para el plan regional
La cobertura comunal también será relevante para la actualización del Plan de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC), proceso que actualmente se encuentra en etapa de diagnóstico. En esa fase se incorporarán talleres participativos con comunidades, municipios, servicios públicos, sector privado y organizaciones de la sociedad civil.
Los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático serán uno de los principales insumos para esa actualización, permitiendo construir una planificación regional desde los territorios y con información levantada en las distintas comunas.
De esta forma, la región busca conectar la escala local con la planificación regional, articulando medidas comunales con una estrategia más amplia de adaptación y mitigación. Esa coordinación será clave para que los planes no queden solo como instrumentos formales, sino como base para decisiones de inversión pública, gestión territorial y proyectos climáticos.
El paso siguiente será financiar proyectos
El cumplimiento de la exigencia legal marca un avance relevante, pero también abre una nueva etapa. Con los 33 planes comunales aprobados, el desafío regional será transformar la planificación climática en obras, programas e iniciativas con impacto concreto en la calidad de vida de las personas.
La gestión pública deberá incorporar criterios climáticos en inversión, planificación territorial, infraestructura, desarrollo productivo y protección de ecosistemas. Para una región expuesta a escasez hídrica, altas temperaturas, eventos extremos y presión sobre suelos rurales, contar con planes comunales es solo el punto de partida.
El caso de O’Higgins instala una señal para otras regiones del país: la acción climática local requiere liderazgo regional, financiamiento, apoyo técnico y coordinación con los municipios. La diferencia estará en la capacidad de convertir esos instrumentos en proyectos visibles y medibles para las comunidades.



