El repunte del cobre alivió las proyecciones fiscales de 2026, pero Santander advierte que el Presupuesto 2027 arrastra presiones sobre Salud, personal y pensiones. La mejora depende de ingresos mineros, mientras el gasto del Estado sigue aumentando
El cobre vuelve a darle un respiro a las finanzas públicas chilenas. Mientras la economía crece menos de lo esperado y el Gobierno enfrenta presiones para contener el gasto, los mayores ingresos mineros permiten anticipar un cierre fiscal más favorable para 2026. Pero el alivio podría ser insuficiente para sostener las cuentas del próximo año, según advierte un análisis de Estudios de Santander sobre el Presupuesto 2027.
La Dirección de Presupuestos (Dipres) redujo su proyección de déficit efectivo desde 2% a 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB), principalmente por mayores aportes de la minería privada, Codelco y empresas públicas. La noticia favorece las perspectivas de Hacienda, aunque deja una interrogante: cuánto de esa mejoría responde a ingresos extraordinarios y cuánto a una disminución permanente de los gastos del Estado.
La respuesta de Santander es categórica. “El mejor resultado fiscal de 2026 no proviene de un ajuste del gasto”, señala el equipo de Estudios del banco, que proyecta un crecimiento real de los desembolsos de 2,4% durante este año. La advertencia llega mientras el Congreso examina un Presupuesto 2027 que combina ajustes y nuevas necesidades de financiamiento.
El cobre mejora las cifras, pero las presiones continúan
La mayor recaudación minera contrasta con una economía que perdió dinamismo. Dipres rebajó su estimación de crecimiento para 2026 desde 1,8% a 0,7%, pero el precio del cobre y los mayores aportes de empresas estatales permitieron mejorar la proyección fiscal.
Santander considera alcanzable el déficit estimado para este año. Sin embargo, el banco advierte que el panorama cambia al proyectar los gastos de 2027, cuando el Ejecutivo propone un aumento real de 1,5%, concentrado principalmente en inversión y transferencias de capital.
Las dificultades aparecen en partidas que presentan compromisos permanentes. El gasto en personal se mantendría prácticamente congelado, mientras las prestaciones previsionales disminuirían en términos reales, pese a que ambos componentes superaron durante 2026 los montos inicialmente aprobados.
El equipo de Estudios de Santander advierte que “mantener congelado el gasto en personal y reducir las prestaciones previsionales contrasta con la ejecución observada en el presente año”, precisamente porque esas partidas registraron desembolsos superiores a los previstos. La inquietud apunta a la posibilidad de que Hacienda deba disponer de recursos adicionales durante el próximo ejercicio.
Salud y las proyecciones que deberá sostener Hacienda
El sector Salud concentra otra advertencia. Santander señala que el presupuesto vuelve a contemplar recursos inferiores al gasto efectivo esperado para 2026, “anticipando eventuales reasignaciones durante la ejecución”. La observación coincide con los cuestionamientos por los recortes propuestos para la Ley Ricarte Soto, destinada a financiar diagnósticos y tratamientos de alto costo.
Las proyecciones del Gobierno para 2027 consideran un crecimiento económico de 3,3%, una expansión de la inversión de 8,1% y un precio promedio del cobre de 565 centavos de dólar por libra. A ello se suma el aumento del precio de referencia del metal utilizado en los cálculos estructurales, que según Santander incorpora aproximadamente $1,74 billones adicionales de ingresos estructurales estimados.
El banco también advierte que, incluso bajo esos supuestos, las proyecciones fiscales de mediano plazo mantienen desequilibrios que requerirían medidas correctivas. A esas presiones se suman los cuestionamientos de los gobernadores por los recursos destinados a inversión regional, otra de las materias que deberá resolver el Congreso.
El análisis de Santander introduce así una advertencia en plena tramitación presupuestaria. El cobre mejora las cuentas de 2026, pero no elimina las obligaciones que deberá financiar el Estado durante 2027. El comportamiento de los ingresos mineros, la ejecución del gasto y el cumplimiento de las proyecciones económicas determinarán si el alivio fiscal se sostiene o si Hacienda necesita nuevos ajustes.
Por ahora, los mayores aportes de la minería entregan un margen favorable. La pregunta para el próximo año es cuánto durará ese respaldo y si bastará para enfrentar las presiones que Santander identifica en las cuentas públicas.




