La industria cervecera independiente impulsa una iniciativa inédita a nivel nacional que une a productores, proveedores y creativos para generar impacto social directo, marcando un nuevo estándar de colaboración en Chile
No es una campaña ni una acción aislada. Es una respuesta colectiva que nace desde la propia industria. Cervecerías de distintas regiones del país decidieron unirse para dar forma a la primera cerveza solidaria impulsada por la Asociación de Cervecerías Independientes de Chile (ACI), una iniciativa que busca movilizar a todo el ecosistema cervecero en torno a una causa concreta: apoyar a la familia de dos referentes profundamente valorados en el sector.
La propuesta tiene un objetivo claro y directo: destinar el 100% de lo recaudado a las hijas de Benjamín Wood y Pepa Ureta, figuras clave en el desarrollo de la cultura cervecera y gastronómica en Chile, cuya partida generó una fuerte conmoción en la comunidad. Más que un gesto simbólico, se trata de una acción organizada que busca canalizar el impacto de la industria hacia un propósito común.
Un proyecto que busca instalar un nuevo estándar
La iniciativa no se agota en esta primera edición. Desde la ACI proyectan que este modelo se transforme en una tradición anual, donde cada año la comunidad cervecera elabore una cerveza colaborativa destinada a una causa social distinta. El objetivo es claro: convertir la colaboración en una práctica estructural dentro de la industria, más allá de acciones puntuales.
Esta primera versión, bautizada como “REST IN POWER”, se materializa en una West Coast IPA de 6,0% ABV y un simbólico “IBU infinito”, concepto que busca representar el carácter y legado de quienes inspiraron el proyecto. Se trata de una edición limitada que combina conmemoración, identidad y propósito.
Producción colaborativa a escala nacional
El proceso de elaboración refleja el espíritu de la iniciativa. La producción se realizó en la planta de Cervecería Prócer, en Chillán, junto a Agua & Sol, Wizufe, Sagitta, Von Menzel, Pudú y Tübinger, en un trabajo conjunto que evidencia la capacidad de la industria para operar como red y no solo como competencia.
A este esfuerzo se sumaron proveedores, artistas y distintos actores del ecosistema, quienes aportaron insumos, servicios y diseño de manera solidaria. Esto permitió que el proyecto mantenga su esencia: maximizar el impacto social eliminando costos operativos, asegurando que la totalidad de los recursos llegue a la causa.
Cuñas que reflejan el sentido de la iniciativa
Desde la Asociación de Cervecerías Independientes de Chile, el director ejecutivo Christoph Flaskamp destaca el alcance de la iniciativa: “es algo realmente increíble y muy bonito. Esta iniciativa demuestra lo que somos capaces de construir cuando trabajamos juntos como comunidad cervecera, porque aquí no hay una marca individual, hay una causa que nos convoca a todos”, señala, poniendo énfasis en el carácter colectivo del proyecto.
Desde la producción, Nicolás Carrasco, socio y maestro cervecero de Prócer, refuerza ese enfoque: “no hay mejor forma de conmemorar a Ben y Pepa que haciendo una cerveza en su honor y compartiéndola como comunidad. Esto no es solo producción, es una forma de canalizar lo que ellos representaban para la industria”, explica, conectando el proceso productivo con el sentido del homenaje.
En el ámbito creativo, la diseñadora Nickole Pizarro agrega una dimensión más profunda al proyecto: “más que una cerveza, esto es una forma de recordarlos y de mantenerlos presentes, de transformar su legado en algo que siga generando comunidad y sentido”, afirma, destacando el valor simbólico de la iniciativa.
Un modelo que combina industria e impacto social
La cerveza tendrá un stock limitado y estará disponible durante el Festival Cervecero Independiente ACI 2026, que se realizará los días 18 y 19 de abril, además de una preventa digital. Sin embargo, su alcance va más allá del producto.
La iniciativa instala una señal clara: la industria cervecera puede articularse para generar impacto social real, movilizando capacidades, redes y recursos en torno a un objetivo común. No desde la lógica tradicional de responsabilidad social, sino desde una acción concreta que nace desde la propia comunidad.
En un entorno donde las industrias suelen operar de manera fragmentada, este proyecto introduce un cambio relevante. Una forma distinta de colaborar, donde el valor no está solo en el producto, sino en lo que es capaz de generar.
Porque al final, lo que está en juego no es solo una cerveza, sino la posibilidad de construir una industria con mayor sentido colectivo en Chile.



