Plaza Pública Cadem muestra que costo de vida, desempleo y bajo crecimiento son las principales razones de rechazo al Presidente. La aprobación llega a 38%, mientras seguridad e inmigración quedan detrás del malestar económico
La economía se convirtió en el principal flanco del gobierno de José Antonio Kast. La segunda medición de julio de Plaza Pública Cadem muestra que un 59% desaprueba la forma en que el Presidente conduce su administración, mientras un 38% aprueba y un 3% no responde. Pero el dato político de fondo está en las razones de rechazo: costo de vida, combustibles, desempleo y bajo crecimiento aparecen por sobre seguridad e inmigración.
Según el estudio, entre quienes desaprueban al Mandatario, un 37% menciona el aumento del costo de la vida y el precio de los combustibles. Luego aparece la caída del crecimiento económico y el aumento del desempleo, con 33%. Más atrás figuran los recortes del gasto fiscal y reducción de recursos del Estado, con 27%; el incumplimiento de promesas en seguridad e inmigración, también con 27%; y la reforma tributaria asociada a la disminución de impuestos a las empresas, con 26%.
| Razón de desaprobación | Total menciones | Primera mención |
|---|---|---|
| Aumento del costo de vida y combustibles | 37% | 21% |
| Caída del crecimiento y desempleo | 33% | 16% |
| Recortes del gasto fiscal | 27% | 14% |
| Seguridad e inmigración | 27% | 15% |
| Rebaja de impuestos a empresas | 26% | 14% |
| Falta de diálogo y acuerdos | 15% | 5% |
| Falta de empatía | 11% | 4% |
El resultado abre un problema político para La Moneda. Kast construyó buena parte de su relato sobre orden, seguridad y emergencia nacional, pero la encuesta muestra que el rechazo ciudadano se está organizando desde variables económicas concretas: precios, empleo, crecimiento, gasto público e impuestos. No se trata solo de una evaluación técnica sobre la marcha del país, sino de una lectura cotidiana sobre el bolsillo de los hogares.
La aprobación presidencial, en tanto, se sostiene en un núcleo distinto. Entre quienes respaldan al Presidente, un 52% señala que está intentando ordenar el país y cumplir lo prometido en campaña bajo la idea de un gobierno de emergencia. Un 46% destaca el Plan Nacional de Reconstrucción y Desarrollo Económico, mientras un 30% valora su autoridad, liderazgo y responsabilidad.
El costo político del ajuste
La combinación de datos es especialmente sensible para el Gobierno. El costo de vida aparece primero, pero no viene solo. Le siguen desempleo, bajo crecimiento, recortes fiscales y disminución de impuestos a empresas. En conjunto, esos factores instalan una pregunta política directa: quién está pagando el costo del ajuste y quién aparece recibiendo los beneficios del programa económico.
Ahí se juega parte del desgaste. Si el Ejecutivo empuja reducción del gasto, cambios tributarios y promesas de crecimiento futuro, pero la percepción ciudadana sigue marcada por combustibles caros, empleo débil y menor protección estatal, el relato de orden puede perder capacidad de contención. La seguridad sigue pesando, pero el bolsillo golpea todos los días.
La medición aparece además cuando el Congreso discute reformas económicas, reglas de gobernabilidad y reordenamiento de bloques, una conversación que también cruza el debate sobre la reforma al sistema político y las nuevas reglas para partidos. Para el oficialismo, el desafío no es solo aprobar leyes, sino evitar que el ajuste sea leído como una carga sobre los hogares.
Partidos sin crédito suficiente
El estudio también muestra que el sistema político llega con poco capital reputacional para procesar ese malestar. Los partidos con mejor imagen son el Partido Socialista, el Partido Republicano, Renovación Nacional y el Partido Nacional Libertario, todos con 33% de evaluación muy buena o buena. Sin embargo, en todas las colectividades la imagen negativa supera a la positiva.
En la parte baja aparecen el Partido Liberal, con 21%, y la Democracia Cristiana, con 18%. La señal es incómoda para la oposición: la desaprobación al Gobierno puede abrir una oportunidad política, pero no garantiza adhesión automática. El sondeo muestra malestar con Kast, aunque también desconfianza transversal hacia las marcas partidarias.
Cadem también consultó por la formación de coaliciones formales. Un 47% está de acuerdo con que los partidos que apoyan al Gobierno formen una coalición, mientras un 50% respalda que los partidos de oposición hagan lo mismo.
La ciudadanía parece pedir bloques más ordenados, pero al mismo tiempo mantiene una evaluación negativa del sistema político, un debate que se cruza con las dudas sobre financiamiento, asesorías y uso de recursos públicos en el Congreso.
Confianza institucional separa servicios de industrias cuestionadas
El capítulo de confianza en instituciones e industrias refuerza la lectura económica del estudio. Metro lidera con 85% de confianza, seguido por Fonasa, con 73%; universidades y supermercados, con 72%; y líneas aéreas, con 70%.
En el otro extremo aparecen las isapres, con 28%; las AFP, con 30%; y autopistas o concesionarias, también con 30%. Las instituciones mejor evaluadas están asociadas a servicios cotidianos que funcionan o entregan cobertura directa. Las peor ubicadas se vinculan a pensiones, salud privada, cobros permanentes y gastos difíciles de eludir para las familias.
La encuesta fue aplicada online a 1.001 personas, con cobertura en 159 comunas y trabajo de campo realizado el miércoles 8 de julio de 2026. Los datos fueron ponderados por género, edad, zona, nivel socioeconómico y comportamiento electoral en la segunda vuelta presidencial de 2025.
La foto final deja una advertencia para La Moneda. Kast conserva apoyo por orden, autoridad y reconstrucción, pero su desaprobación ya tiene una explicación concreta: economía. Si el Gobierno no logra transformar sus promesas de crecimiento en alivio para los hogares, el relato de seguridad puede quedar desplazado por una pregunta más dura: cuánto aguanta el bolsillo.



