En los 120 años de la FECh, el expresidente llamó a ampliar el debate más allá de la izquierda, cuestionó las disputas entre sus organizaciones y advirtió que recuperar mayorías exige escuchar a quienes sostienen posiciones políticas
Hablar con quienes piensan distinto fue la idea con la que Gabriel Boric buscó interpelar a su sector desde un lugar que conoce de cerca: la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Durante la conmemoración de sus 120 años, el expresidente defendió la diversidad política y advirtió que las conversaciones limitadas a la izquierda no bastan para recuperar respaldo ciudadano.
“Creo que en esta sala tenemos un problema, que es que la mayoría de quienes nos estamos saludando y quienes estamos contentos somos personas de izquierda”, afirmó. Luego reconoció: “Hoy día la izquierda no es mayoría en Chile, no somos mayoría en Chile. Y para volver a ser mayoría tenemos que lograr hablar con los distintos”.
El planteamiento dio continuidad a su llamado de días anteriores, cuando pidió a la oposición volver a escuchar a la ciudadanía. Esta vez, frente a dirigentes estudiantiles de distintas generaciones, puso el acento en abrir la conversación política a personas que no comparten las convicciones del progresismo.
Una experiencia que marcó su mirada política
Para explicar su punto, Boric recordó una visita a la Universidad Católica durante su etapa como dirigente de la FECh. Allí escuchó a una consejera superior del Movimiento Gremial y quedó sorprendido por la articulación de un discurso con el que discrepaba por completo. Lo relevante no era coincidir con esas ideas, sino reconocer la existencia de miradas diferentes.
“Me sorprendió mucho el discurso gremialista con el cual estaba prácticamente, o sea, totalmente en desacuerdo, pero que no existiera una expresión, por lo menos, tan articulada de eso en nuestra universidad”, relató.
A partir de ese recuerdo, cuestionó la idea de que la FECh sea automáticamente una réplica de la sociedad chilena. Para el expresidente, esa condición requiere una convivencia entre distintas sensibilidades, no solamente debates dentro de un mismo sector. De ahí su llamado a “valorar, incentivar la diversidad y la disputa política en buena lid con quienes piensan distinto”.
Las diferencias dentro de un círculo reducido
Boric también aludió a las disputas entre el Frente Amplio, las Juventudes Comunistas, la Brigada Socialista y las corrientes trotskistas. Sin desconocer su importancia, sostuvo que esos enfrentamientos se desarrollan “en un nicho muy chico”, expresión con la que cuestionó un debate concentrado en las organizaciones de izquierda.
Sus palabras resonaron en una ceremonia realizada el 21 de octubre en el Salón de Honor de la Casa Central, donde compartió un conversatorio con Marisol Prado, primera mujer en presidir la FECh. La actividad fue moderada por Monserrat Lagos, vicepresidenta de la federación.
La conmemoración incluyó la presentación del Archivo FECh y un fotolibro por el aniversario. Para Boric, defender la diversidad supone también escuchar a quienes se ubican fuera de la propia identidad política y reconocer que las preocupaciones de la sociedad no siempre coinciden con las prioridades de las organizaciones partidarias.
La reflexión aparece cuando la izquierda y centroizquierda intentan reorganizar su relación con la ciudadanía y definir una posición frente al Gobierno. La nueva conducción del Frente Amplio y sus esfuerzos por articular al progresismo forman parte de ese proceso, pero Boric planteó una exigencia adicional: que el debate salga de las disputas internas y se acerque a quienes hoy piensan diferente.



