La controversia por las pérdidas del Fondo E reabrió el debate sobre responsabilidades entre administraciones. Desde La Moneda reclamaron propuestas a la oposición, mientras el encuentro de Boric con Bachelet proyectó nuevas coordinaciones en la centroizquierda chilena
El presidente Gabriel Boric llegó a la sede de Horizonte Ciudadano para hablar del futuro de la izquierda, pero una pregunta sobre los fondos previsionales lo devolvió al enfrentamiento político con La Moneda. A siete meses del cambio de mando, el expresidente cuestionó la insistencia del Gobierno de José Antonio Kast en atribuir responsabilidades a su administración. Lo hizo al salir de una reunión con Michelle Bachelet y dirigentes opositores, ante quienes acababa de plantear una tarea distinta: volver a escuchar a la gente.
La controversia comenzó cuando el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, responsabilizó a decisiones del gobierno anterior por las pérdidas del Fondo E de las AFP. El secretario de Estado sostuvo que esas medidas fueron corregidas al inicio de la actual administración y que, de no haber intervenido, sus consecuencias podrían ser mayores.
El fondo previsional más conservador acumuló una caída real de 10,39% entre enero y septiembre, en medio de cuestionamientos por las operaciones financieras de las AFP y la fiscalización de los ahorros previsionales. El deterioro abrió interrogantes sobre las estrategias de inversión y la supervisión del sistema, especialmente por sus posibles efectos sobre quienes están próximos a jubilarse. Sin embargo, las pérdidas registradas no permiten establecer, por sí solas, las responsabilidades que el ministro atribuyó a la administración anterior.
Boric cuestiona las explicaciones del Gobierno
Consultado por las afirmaciones de Mas, Gabriel Boric respondió sin mencionar directamente al Presidente Kast, pero dirigió sus críticas a la administración que encabeza.
“Cuando la gente escucha a un gobierno que lleva ya siete meses gobernando, echarle la culpa de todo al gobierno anterior, creo que saca sus propias conclusiones y está cansada de que se le eche la culpa al empedrado y que no se haga cargo de sus propias responsabilidades”, sostuvo.
El expresidente recurrió entonces a su propia experiencia en La Moneda. Recordó que, al comenzar su mandato en 2022, transmitió a sus ministros que la responsabilidad de gobernar implicaba mejorar las condiciones de vida de los chilenos, independientemente de las dificultades recibidas de sus antecesores.
“Yo no voy a entrar a ser comentarista de toda contingencia, pero me parece que cuando uno gobierna, y eso fue lo primero que yo le transmití a los ministros cuando el 2022 comenzamos a gobernar, uno es el responsable de que la calidad de vida de los chilenos y chilenas mejore”, afirmó.
Su cuestionamiento no se limitó a la controversia previsional. Para Boric, insistir en las responsabilidades del pasado también tiene consecuencias sobre la relación entre las autoridades y la ciudadanía. “Andar echándole la culpa a otro no construye nada, no soluciona nada, y evade las responsabilidades y erosiona la confianza”, agregó.
La intervención reinstaló una disputa entre el actual Ejecutivo y su antecesor, pero dejó una pregunta sin resolver: cuánto del deterioro previsional responde a decisiones regulatorias, estrategias de inversión o movimientos de los mercados internacionales. Esos antecedentes requieren una explicación técnica que el intercambio entre autoridades no reemplaza.
Bachelet, Boric y la tarea de volver a conectar con la gente
Mientras respondía al Gobierno, Boric también reconocía una dificultad dentro de su propio sector. La izquierda y centroizquierda intentan reorganizarse después de su derrota electoral, en una etapa marcada por diferencias entre partidos y la búsqueda de una agenda compartida.
La reunión convocada por Michelle Bachelet reunió a dirigentes del Frente Amplio, Partido Socialista, Partido Comunista, PPD, Democracia Cristiana y Partido Liberal. Más que establecer acuerdos electorales, el encuentro buscó avanzar en una coordinación política que permita recuperar presencia fuera de las estructuras partidarias.
Boric puso el acento precisamente en esa distancia con la ciudadanía. “Hay mucha preocupación, hay mucha angustia, hay gente que quiere volver a creer, que quiere volver a confiar, y nosotros tenemos que ofrecer eso. La política es para eso, y la representación es para eso”, manifestó.
El exmandatario planteó que el progresismo necesita cambiar la manera de relacionarse con las personas, dejando espacio para sus preocupaciones cotidianas y no solamente para las definiciones de sus dirigentes.
“No podemos estar solamente con las orejas tapadas, hablando, hablando, hablando, tenemos que escuchar. Ese es mi rol, a eso quiero dedicarme en este tiempo, y en eso vamos a estar trabajando”, afirmó.
Esa intención también comienza a expresarse en actividades concretas. Boric contó que se inscribió en una junta de vecinos de San Miguel y que participa en encuentros con comunidades educativas. Su propósito, explicó, es extender ese trabajo a barrios y organizaciones sociales de distintas regiones, incluida Magallanes.
La relación con Bachelet aparece como otro componente de esta etapa. La expresidenta recuperó protagonismo político y recientemente dejó abierta la posibilidad de competir por un tercer mandato presidencial. Sin embargo, Boric descartó que la reunión estuviera destinada a discutir candidaturas.
Consultado por el papel que podría desempeñar Bachelet, evitó hablar en su nombre, aunque confirmó que continuarán colaborando.
“Con la presidenta tenemos mucha confianza, vamos a seguir trabajando juntos, vamos a seguir discutiendo de política, de la vida”, señaló. También destacó su experiencia en el Gobierno y en organismos internacionales, además de la relación personal que construyeron durante sus respectivas trayectorias políticas.
Bachelet, por su parte, expresó preocupación por el panorama económico, el costo de la vida y los salarios, asuntos que los dirigentes opositores pretenden incorporar a sus próximas actividades territoriales.
La respuesta de La Moneda
Las declaraciones encontraron respuesta en el Gobierno. El ministro subrogante del Interior, Máximo Pavez, sostuvo que los ciudadanos enfrentan preocupaciones más urgentes que las disputas políticas entre el Ejecutivo y los expresidentes.
La autoridad también dirigió un mensaje a los partidos reunidos con Bachelet. Afirmó que “lo que los chilenos esperan de la oposición es que articule propuestas”, y pidió disposición para alcanzar acuerdos, especialmente en materias de seguridad.
La respuesta dejó expuestas las distintas posiciones. Boric reclama que La Moneda asuma las consecuencias de sus decisiones, mientras el Ejecutivo espera una oposición que contribuya a los acuerdos y abandone lo que considera prácticas obstruccionistas. La controversia ocurre cuando el progresismo intenta definir cómo ejercer la fiscalización sin limitar su actividad a responder al Gobierno.
Los dirigentes opositores proyectan nuevos encuentros durante noviembre, pero la intención es llevar esa coordinación a calles, barrios y regiones. Boric y Bachelet aparecen como dos figuras capaces de convocar a las distintas colectividades, aunque todavía no existe una estrategia común que resuelva sus diferencias políticas.
La reunión dejó una señal sobre el rumbo que ambos expresidentes pretenden impulsar: menos atención a las candidaturas y mayor contacto con las preocupaciones ciudadanas. Convertir esa intención en propuestas concretas será una prueba para partidos que reconocen la necesidad de recuperar vínculos con sus electores.
Por ahora, el emplazamiento de Boric mantiene abierto el debate sobre las responsabilidades del Gobierno de Kast. Pero sus propias palabras también fijaron una exigencia para la oposición: escuchar a quienes dejaron de confiar en la política y demostrar, fuera de La Moneda, que todavía puede ofrecer respuestas.



