El instituto emisor prepara cambios para pagos instantáneos en comercios, tarjetas de prepago que ofrecen rentabilidad, stablecoins y acceso de actores no bancarios al sistema donde se liquida el dinero entre instituciones financieras
El pago dura segundos. La regulación que lo sostiene puede tardar años. Esa distancia marcó la presentación del Informe de Sistemas de Pago 2026, donde el Banco Central dejó de hablar únicamente sobre tendencias y puso plazos a decisiones que pueden modificar la manera en que personas, comercios y empresas mueven su dinero.
Ante más de 200 representantes de la banca, el comercio y la industria financiera, la presidenta del organismo, Rosanna Costa, concentró la atención en cuatro movimientos: facilitar las transferencias instantáneas como medio de pago, revisar las tarjetas de prepago que ofrecen rentabilidad, preparar normas para stablecoins y abrir la principal infraestructura de liquidación financiera a instituciones no bancarias.
Los anuncios recorren productos distintos, pero responden a una misma transformación. Las fronteras entre pagar, ahorrar, transferir y mantener dinero digital se están volviendo menos visibles, mientras la regulación intenta asegurar que la innovación no debilite el respaldo de los fondos ni la continuidad del sistema.
La transferencia quiere llegar a la caja
Chile dispone de transferencias rápidas entre cuentas, pero pagar mediante ellas todavía puede exigir el nombre del destinatario, su RUT, banco, tipo de cuenta y número de cuenta. Es un proceso útil para mover dinero entre personas, aunque poco práctico frente a la caja de un comercio.
El Banco Central iniciará durante el tercer trimestre una consulta regulatoria orientada a facilitar el uso de los pagos instantáneos en compras. La propuesta será trabajada con bancos, comercios y empresas de medios de pago. “Pondremos en consulta una regulación que busca fortalecer y facilitar el uso del Sistema de Pagos Instantáneos disponible como medio de pago a comercios”, señaló Costa.
La medida podría acercar la experiencia de transferir a la sencillez que hoy ofrecen las tarjetas y billeteras digitales. Esa demanda ya forma parte de la nueva relación de los consumidores con los medios de pago, marcada por mayor rapidez, facilidad y seguridad.
También abre una disputa por costos y experiencia entre bancos, operadores tradicionales y fintech. Los pagos inmediatos y las soluciones cuenta a cuenta ya están modificando la forma en que los comercios reciben recursos y administran su liquidez.
El prepago deja de ser solo prepago
El segundo anuncio apunta a tarjetas que permiten mantener saldo, realizar compras y recibir una rentabilidad por el dinero depositado. Para el usuario, la operación continúa ocurriendo dentro de una aplicación. Para el regulador, el producto comienza a acercarse a funciones propias del ahorro.
Costa informó que el Banco Central está revisando esos modelos para determinar si requieren perfeccionamientos normativos. El documento no anticipa cambios concretos ni fija un plazo, pero instala una pregunta decisiva: qué resguardos necesita un producto de prepago cuando también promete retorno por conservar fondos.
La tercera señal alcanza a las stablecoins, activos digitales diseñados para mantener su valor vinculado a una moneda u otro activo externo. La Ley Fintech entregó al Banco Central facultades para regular su emisión y funcionamiento como medios de pago.
El organismo presentará hacia fines de año una primera propuesta normativa, que considerará las características del mercado chileno, la experiencia internacional y sus posibles efectos monetarios y financieros. La regulación será gradual y complementará las reglas emitidas por la Comisión para el Mercado Financiero.
El movimiento llega cuando las stablecoins comienzan a ganar espacio en Chile y América Latina, especialmente en transferencias internacionales, servicios digitales y operaciones vinculadas al dólar.
Las cuatro señales del Banco Central
| Materia | Próxima decisión | Plazo informado | Cambio central |
|---|---|---|---|
| Pagos instantáneos | Consulta regulatoria con la industria | Tercer trimestre de 2026 | Facilitar transferencias como pago en comercios |
| Tarjetas de prepago | Revisión de modelos que ofrecen rentabilidad | Sin fecha informada | Evaluar nuevos resguardos para los fondos |
| Stablecoins | Presentación de una propuesta normativa | Fines de 2026 | Regular su emisión y uso como medio de pago |
| Sistema LBTR | Ampliación del acceso a entidades no bancarias | Próximos días | Incorporar nuevos participantes a la liquidación financiera |
La transformación más silenciosa
El cuarto anuncio ocurre lejos de la experiencia cotidiana del usuario, pero puede ser el más estructural. El Banco Central publicará la regulación que ampliará el acceso al Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real, conocido como LBTR.
Allí se liquidan de forma definitiva los pagos de alto valor entre las instituciones financieras. El propio Banco Central lo define como una infraestructura crítica para la seguridad, eficiencia y continuidad del sistema de pagos chileno.
“Esperamos que se amplíe paulatinamente la participación de entidades no bancarias en este sistema”, afirmó Costa.
La apertura permitirá que nuevos actores accedan directamente a una infraestructura hasta ahora concentrada en bancos y entidades financieras específicas. La modificación completa la implementación de la Ley de Resiliencia del Sistema Financiero y exigirá que los participantes cumplan condiciones operacionales y prudenciales.
Los cuatro anuncios muestran que el Banco Central ya no está observando productos aislados. Está comenzando a ordenar una arquitectura en la que cuentas bancarias, tarjetas de prepago, fintech y activos digitales competirán por mover el mismo dinero.
Para las personas, el cambio puede traducirse en pagos más simples y nuevas alternativas. Para los comercios, puede significar mayor competencia entre proveedores y acceso más rápido a sus recursos. Para el regulador, el desafío será asegurar que cada innovación tenga respaldo, reglas claras y responsables identificables.
El dinero digital seguirá moviéndose en segundos. La confianza dependerá de que las reglas consigan avanzar a la misma velocidad.




