El CORE aprobó $16,6 millones para organizar en Alto Hospicio la primera competencia oficial de la World Robot Olympiad en Tarapacá. El proyecto reunirá a estudiantes secundarios, entregará kits de robótica y extenderá sus aprendizajes hacia establecimientos de la región
El próximo 7 de agosto, las salas del Colegio William Taylor de Alto Hospicio dejarán paso a robots, sensores, programación y desafíos construidos por estudiantes secundarios. Allí se desarrollará la primera competencia oficial de la World Robot Olympiad en Tarapacá, abriendo una nueva instancia de formación tecnológica en la región.
El Consejo Regional aprobó por unanimidad $16.658.000 provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, mediante asignación directa. La iniciativa será ejecutada por la Fundación Educacional de la Iglesia Metodista de Chile, a través del establecimiento anfitrión de Alto Hospicio.
El campeonato incorporará a Tarapacá a una red internacional de robótica educativa cuyo organizador nacional conecta a equipos escolares chilenos con la World Robot Olympiad. Más que una jornada competitiva, representa una puerta de entrada regional a experiencias tecnológicas de alcance global.
Habilidades que van más allá de programar
El objetivo pedagógico es fortalecer competencias tecnológicas, pensamiento innovador y habilidades socioemocionales entre jóvenes de enseñanza media. La robótica obliga a diseñar, programar, probar, equivocarse y reorganizar equipos, por lo que el aprendizaje no depende solamente del resultado final del robot.
La iniciativa incluye la capacitación del comité organizador, la adquisición de kits, la realización del certamen y posteriores jornadas de transferencia tecnológica para los colegios participantes. Su ejecución se extenderá durante cinco meses, permitiendo que los recursos permanezcan en el sistema educativo después de la competencia.

El proyecto considera la participación directa de 120 personas y alrededor de 260 beneficiarios indirectos. Su verdadero alcance, sin embargo, dependerá de que los conocimientos adquiridos sean compartidos por docentes y estudiantes y de que cada establecimiento pueda sostener actividades de robótica durante el año escolar.
Alto Hospicio como espacio de formación tecnológica
La competencia se incorpora a una agenda regional que intenta acercar a las nuevas generaciones a los cambios productivos de Tarapacá. En la misma comuna comenzó recientemente un programa para formar a 300 jóvenes en competencias vinculadas con la nueva economía regional, incluyendo sectores como minería, logística y energías renovables. La robótica escolar puede complementar esa preparación y anticipar habilidades que luego serán requeridas en la educación técnica y el empleo.
El desafío también se relaciona con la estrategia mediante la cual el Gobierno Regional busca conectar innovación, universidades y desarrollo territorial. Para que esa articulación produzca resultados duraderos, el acceso al conocimiento debe comenzar antes de la educación superior y llegar a escuelas y liceos con infraestructura, docentes y continuidad.
Otras regiones del norte ya muestran el potencial de estos procesos. Antofagasta ha comenzado a consolidarse como un semillero de robótica escolar, mediante ligas, academias científicas y encuentros entre establecimientos. Esa experiencia demuestra que un campeonato puede activar nuevas vocaciones, pero solo cuando forma parte de un ecosistema sostenido de clubes, profesores, competencias y alianzas educativas.
La prueba comienza después del campeonato
Los cerca de $17 millones aprobados permitirán realizar la actividad y adquirir equipamiento, pero el valor público de la inversión no se agotará el 7 de agosto. Deberá medirse por el uso posterior de los kits, la continuidad de los equipos y la cantidad de establecimientos que incorporen experiencias de programación y automatización.
La competencia se desarrollará entre las 10:30 y las 19:00 horas. Ese día, Alto Hospicio será el punto de partida de la robótica competitiva regional; después corresponderá demostrar si la iniciativa consigue transformarse en una política educativa capaz de instalar talento tecnológico en Tarapacá.



