La Universidad Católica del Norte inauguró el año académico 2026 de su programa Universidad Personas Grandes, abriendo espacios formativos para adultos mayores en Antofagasta con foco en inclusión, aprendizaje continuo y envejecimiento activo
Con una sala llena y marcada por la emoción, la Universidad Católica del Norte dio inicio al año académico 2026 del programa Universidad Personas Grandes (UPG), una iniciativa que busca integrar a adultos mayores a la vida universitaria.
La jornada reunió a autoridades, representantes del mundo público y privado, y a los estudiantes que decidieron volver a las aulas, en un proceso que combina formación, integración social y desarrollo personal. El ingreso de adultos mayores a la universidad instala el aprendizaje como un proceso continuo, mientras la iniciativa amplía el acceso a la educación en etapas tradicionalmente excluidas.
Durante la inauguración, la rectora María Cecilia Hernández puso el foco en el sentido del programa, señalando que la universidad busca abrirse a nuevas realidades y experiencias. En su intervención explicó que “hoy no estamos simplemente inaugurando un nuevo ciclo formativo; estamos reafirmando una convicción: la universidad es de todos”, agregando que el programa permite convertir el campus en un espacio intergeneracional donde el conocimiento no solo se transmite, sino que también se construye a partir de la experiencia de cada estudiante.
Educación que desafía el edadismo
El programa, impulsado por la Pastoral UCN con apoyo de Antofagasta Minerals, busca promover el envejecimiento activo y cambiar la forma en que se percibe la vejez. Desde la coordinación destacan que el objetivo es romper con los estereotipos que asocian esta etapa con la pasividad.
Así lo explicó Paulina González, coordinadora del programa, quien señaló que “hemos querido dejar atrás los conceptos que asocian esta etapa de la vida con la pasividad o el declive. Les llamamos ‘Personas Grandes’ para honrar la magnitud de su trayectoria y su dignidad”, enfatizando que los participantes no son visitantes, sino estudiantes con pleno derecho dentro de la universidad.
Volver a estudiar como proyecto de vida
Para quienes participan, el programa representa mucho más que una instancia formativa. Es una oportunidad de retomar sueños postergados y enfrentar nuevos desafíos personales. Así lo expresó Beatriz Vega, quien decidió integrarse al curso de lenguajes artísticos, señalando que “me inscribí con la ilusión de saber hasta dónde da mi capacidad para seguir estudiando. Siempre mi intención fue llegar a la universidad y estoy muy agradecida por esta oportunidad”, destacando el valor que tiene esta instancia para personas que no pudieron acceder antes a la educación superior.

En esa misma línea, explicó que el programa no solo le permite aprender, sino también sentirse parte de un espacio que antes parecía lejano, especialmente por las limitaciones económicas que enfrentan muchas personas mayores.
Aprender para adaptarse a los cambios
El avance tecnológico también aparece como una motivación clave para quienes ingresan al programa. Dora Magna Faúndez, quien optó por el curso de alfabetización digital, explicó que su decisión responde a la necesidad de actualizar conocimientos frente a un entorno cambiante.
Según relató, “yo antes usaba la computación, pero creo que me fui quedando obsoleta, porque ha habido muchos cambios. Mi expectativa es terminar el curso y aprender para poder integrarnos mejor al mundo digital”, destacando la importancia de contar con herramientas que permitan desenvolverse con mayor autonomía en la vida cotidiana.
Comunidad y aprendizaje compartido
Más allá de los contenidos, uno de los aspectos más valorados por los estudiantes es el ambiente que se genera en el programa. Elvira Villalobos, quien cursa su segundo año, destacó que la experiencia va más allá del aula, señalando que “comienzo con mucho optimismo, porque nunca es tarde para aprender y quiero seguir perfeccionándome. Se forma un ambiente muy familiar”, resaltando el rol que cumplen los vínculos humanos en el proceso formativo.
Este sentido de comunidad se ha transformado en uno de los pilares del programa, consolidándolo como un espacio de encuentro donde el aprendizaje se construye de manera colaborativa.
Proyección y continuidad
La iniciativa tendrá continuidad durante el año, con una nueva oferta de cursos prevista para el segundo semestre, lo que refuerza su carácter permanente dentro de la universidad. Desde la UCN destacan que este tipo de programas responde a una necesidad creciente de inclusión educativa en una sociedad que envejece.
En ese marco, la experiencia de Universidad Personas Grandes se posiciona como una señal de cambio en el sistema educativo, donde el aprendizaje deja de estar asociado a una etapa específica de la vida y se proyecta como un proceso abierto, continuo y accesible para todos.



