Futuros Resilientes activó equipos de estudiantes para abordar residuos críticos y economía circular, mientras la Región de Valparaíso enfrenta el límite de El Molle, sitio que recibe el 51% de los desechos regionales y concluirá su vida útil en 2028
La Región de Valparaíso enfrenta una cuenta regresiva que obliga a mirar con más urgencia su sistema de gestión de residuos. En 2028 concluirá la vida útil de El Molle, principal sitio de disposición final del territorio, que hoy recibe el 51% de los desechos regionales. La ausencia de una alternativa equivalente instala presión sobre municipios, empresas, instituciones públicas, recicladores y comunidades.
La situación también abre una oportunidad: avanzar hacia un modelo de economía circular que permita reducir la presión sobre la disposición final, valorizar residuos críticos y formar capacidades para nuevos empleos verdes. Esa es la apuesta de Futuros Resilientes, iniciativa liderada por Fundación Chile, en alianza con Anglo American Foundation, y con la colaboración del Pacto Chileno de los Plásticos, Talento Verde y TriCiclos.
El proyecto pasó desde el diagnóstico a la acción. Tras una radiografía regional que identificó múltiples cuellos de botella en la gestión de residuos, se dio inicio a una etapa en que equipos de estudiantes de educación superior trabajarán en desafíos propuestos por instituciones públicas y empresas.
Un sistema con fallas que van más allá del reciclaje
La radiografía regional fue realizada por TriCiclos y permitió identificar cuatro residuos críticos para la Región de Valparaíso: orgánicos, envases y embalajes, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, conocidos como RAEE, y textiles.
El diagnóstico también mostró problemas transversales que dificultan la valorización: déficit de infraestructura intermedia, baja separación en origen, limitaciones de trazabilidad, información fragmentada, gobernanza dispersa, capacidades técnicas poco articuladas y mercados finales todavía insuficientes para productos provenientes de residuos valorizados.
Javiera Maturana, jefa de proyectos de TriCiclos, sostuvo que “no existe un único cuello de botella en la gestión de residuos de la Región de Valparaíso, sino una serie de fallas sistémicas” que impiden avanzar hacia un modelo verdaderamente circular.
Talento juvenil para activar soluciones
Uno de los principales activos identificados por la iniciativa es el capital humano joven. La región cuenta con universidades, centros de formación, emprendimientos innovadores y estudiantes interesados en desafíos socioambientales, pero esas capacidades todavía requieren mayor articulación para transformarse en soluciones escalables.
Verónica Melzi, gerente de alianzas y programas en Anglo American Foundation, explicó que el proyecto tiene un foco en juventud y empleos verdes. La iniciativa busca empoderar a estudiantes para un futuro verde y justo, luego de haber detectado barreras y oportunidades que pueden dinamizar la economía circular en la región.
La nueva etapa comenzó con un bootcamp realizado en Viña del Mar y organizado por Talento Verde, donde se hizo el match entre equipos de estudiantes y nueve desafíos propuestos por empresas e instituciones públicas.
Desafíos concretos desde el territorio
En total participan casi un centenar de jóvenes de siete instituciones de educación superior: AIEP de San Antonio, Inacap, CFT de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Duoc, Universidad Técnica Federico Santa María, Santo Tomás y Duoc Viña del Mar.
Entre los desafíos levantados figuran residuos de ferias y pérdidas de alimentos, recolección de materiales en territorios complejos como los cerros, compostaje barrial, puntos verdes, inteligencia territorial para reciclaje, equipamiento para recicladores, calidad del reciclaje domiciliario, residuos en eventos y segregación de plásticos provenientes de RAEE.
Dos de esos desafíos fueron propuestos por la Seremi del Medio Ambiente. Uno apunta a residuos de ferias y pérdidas de alimentos, y otro a la recolección de materiales en territorios complejos, junto al sistema de gestión ReSimple.
De residuos acumulados a recursos útiles
Loreto Vera, profesional de Economía Circular de la Seremi del Medio Ambiente, advirtió que los residuos acumulados en quebradas, especialmente en Valparaíso, atraen vectores y representan un riesgo sanitario y de incendio para la población.
Sobre los residuos orgánicos de ferias y otros comercios, Vera planteó que se trata de recursos que hoy terminan en la basura, pero que podrían aprovecharse para apoyar la alimentación de comunidades que lo necesiten, siempre que se resuelvan desafíos logísticos.
La Seremi del Medio Ambiente, Francisca Garay, afirmó que esta es una oportunidad para formar capacidades en economía circular y empleos verdes desde etapas tempranas, conectando el aprendizaje con problemas reales. A su juicio, el proceso no solo contribuye a resolver necesidades actuales, sino también a formar una nueva generación de profesionales comprometidos con el desarrollo sostenible.
Una respuesta antes de 2028
Para Maximiliano Frey, coordinador de Futuros Resilientes y jefe de proyectos del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile, el primer semestre permitió construir una radiografía regional con más de cien fuentes de información, preparar docentes guías, levantar desafíos desde el territorio y vincular empresas e instituciones públicas con equipos de estudiantes.
La prueba de fondo estará en transformar ese trabajo en soluciones aplicables. La Región de Valparaíso necesita reducir, valorizar y gestionar mejor sus residuos antes de que el fin de la vida útil de El Molle presione aún más al sistema.
Si la iniciativa logra conectar diagnóstico, talento joven, empresas, instituciones públicas y comunidades, la cuenta regresiva puede convertirse en una oportunidad para acelerar economía circular, empleos verdes y desarrollo territorial desde la región.



