Territorio Común la nueva apuesta de la sociedad civil para fortalecer los liderazgos territoriales

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Iniciativa, que cuenta con una inversión total que supera los mil millones de pesos, se ejecutará en cuatro sectores de dos regiones del país en busca fortalecer la cohesión y el capital social existente en los territorios


En Chile, la crisis socioeconómica y sanitaria profundizó las crecientes desigualdades y aumentó la pobreza. Una alternativa para ayudar a contrarrestar esta problemática es el fortalecimiento de las capacidades y liderazgos comunitarios para potenciar redes de intercambio y colaboración que les permitan explotar su potencial y enfrentar de mejor manera la llegada de programas públicos y privados de mayor impacto.

Con esa problemática en la mira nace Territorio Común: Programa de Fortalecimiento Comunitario, un proyecto de las fundaciones Avina, Colunga, Fibra, Mustakis, Olivo y YA, con el apoyo en terreno de las fundaciones Don Bosco, Superación de la Pobreza y Urbanismo Social, y con la participación de la agencia de innovación Gulliver, Simón de Cirene y Vinko. Cuenta con una inversión total que supera los mil millones de pesos, que se ejecutará en cuatro sectores de dos regiones del país —la Metropolitana y la de Valparaíso— cuyas comunidades viven en contextos de vulnerabilidad: Huemul, Franklin y Sierra Bella en la comuna de Santiago, Bajos de Mena en Puente Alto, Padre Hurtado, Santa Teresa, San Francisco y Condell en San Bernardo y La Ligua Urbana y Valle Hermoso en La Ligua.

 

Territorio Común es un programa colaborativo que busca fortalecer la cohesión y el capital social existente en los territorios, potenciando la autogestión de las ideas e iniciativas a través de un modelo ágil para el desarrollo territorial que se adapta a las necesidades locales de forma oportuna y acorde a la realidad de cada una. Se plantea como una posibilidad de fortalecer lazos de confianza bajo una visión compartida que busca potenciar los conocimientos locales, generar comunidades de aprendizaje entre pares, así como con expertas y expertos, que permitan reforzar y reconocer el trabajo que las propias comunidades ya realizan, poniendo a disposición de ellas no solo fondos concursables, si no que la posibilidad de adquirir herramientas prácticas que les permitan seguir siendo agentes de cambio entre sus vecinas y vecinos.

Esta iniciativa recoge algunos de los aprendizajes del Fondo de Respuesta Comunitaria (FRC)  —un programa de emergencia ejecutado entre 2020 y 2021—, en el que se propició un sistema de colaboración con las organizaciones locales, en el contexto de la crisis sanitaria y socioeconómica que vivía el país, potenciando soluciones relacionadas con la alimentación, el acceso al agua, entre otras. En esta oportunidad, lo que se propone es un trabajo a largo plazo —que comenzó en julio de 2021 y terminará en abril de 2024— que entregue herramientas, aprendizajes y oportunidades de crecimiento para las comunidades.

Para el director ejecutivo de Colunga, Arturo Celedón, recoger estos aprendizajes y revalorizar los talentos locales es la esencia de esta nueva iniciativa. “Son las y los dirigentes locales quienes conocen en detalle las necesidades y problemáticas de sus vecinas/os, por lo que es fundamental seguir escuchándolas/os, tendiendo puentes y creando instancias de colaboración mutua en la que todas las partes puedan dar lo mejor de sí. Es fundamental potenciar ese talento y que juntas/os hagamos que lleguen al máximo de su potencial”, dijo Celedón.

En tanto la directora ejecutiva de Olivo, Yael Senerman, hizo hincapié en que “las personas y comunidades tienen anhelos, competencias y convicciones para forjar su propio desarrollo. Por eso es importante reconocer este capital y complementarlo con redes, conocimiento, recursos y trabajo colaborativo para que alcancen su mayor potencial. Tenemos la convicción de que la colaboración a escala humana es un elemento esencial para aumentar la equidad en nuestro país”, dijo Senerman.

“Este no es un fondo más. Desde que vivo aquí no he visto interés por temas urbanos, por temas a escala humana que permitan conectar a la comunidad y recuperar el sentido de pertenencia que con la pandemia se vio aún más deteriorado”, asegura Marco Antonio López, Secretario del Consejo Vecinal de Desarrollo del Barrio Franklin, Sierra Bella, desde donde coordina uno de los proyectos de Territorio Común. Este testimonio lo complementa Verónica Toro, tesorera de la Junta de Vecinos Colón de La Ligua y una de las dirigentas que ejecutó uno de los proyectos que Territorio Común potencia en el sector. Para ella “el valor de esta iniciativa está en el foco que pone en las personas y en entregarles capacidades para que puedan seguir desarrollando la labor que, en muchos casos llevan años haciendo, pero con muchas más herramientas”, dijo.


Modelo y definiciones de proyectos

Para llevar a cabo este programa se definió un modelo que consiste en complementar tres tipos de organizaciones. Por una parte, están las socias, que son quienes impulsan el proyecto; las territoriales que son quienes acompañan directamente las iniciativas, y las comunitarias que están compuestas por aquellas que presentan y ejecutan las iniciativas.

Por otra parte, la manera en que se definirán los proyectos que serán financiados es a través de directorios locales, integrados por representantes territoriales y comunitarios, quienes desarrollarán planes de mejoramiento, considerando las necesidades más urgentes de sus comunidades y la forma en que estos serán abordados. Para esto, es esencial la colaboración que se logre entre las organizaciones socias, territoriales y comunitarias.

Entre los resultados, se espera ejecutar 140 proyectos comunitarios; capacitar a 200 líderes y mejorar 4 modelos de intervención comunitaria.

El director de innovación social de Avina, Guillermo Scallan, plantea que el principal desafío para el desarrollo sostenible es la cooperación, por lo que destaca que “este programa busca acortar esas brechas de colaboración, articulando a todos los actores de la sociedad en función del desarrollo territorial y fortaleciendo a los actores comunitarios”.

Así mismo, la directora de innovación y contenido de Mustakis, Leonor Merín, explicó que esta iniciativa “materializa una experiencia de aprendizaje continuo en 360º. Los agentes de cambio y el talento local, las organizaciones que están en nuestro país en terreno constantemente, y organizaciones filantrópicas que buscan la colaboración radical poniendo el ser humano y el desarrollo de su potencial en el centro de cualquier acción”.

La directora ejecutiva de Fibra, Isidora Larraín, destacó que el programa se realice más allá de la Región Metropolitana y en distintas comunas, para tener una visión más amplia de la realidad local, poniendo foco en que una de sus fortalezas es que “son territorios diversos, y el programa, en su formato participativo y colaborativo, está diseñado para poner en valor sus identidades y capacidades locales al servicio del desarrollo comunitario”, dijo Larraín.

Finalmente, la directora ejecutiva de Fundación YA, Rosario Bruna, explicó que desde su organización “buscamos permanentemente espacios de colaboración que aporten a tener una sociedad más cohesionada y que den mayores y mejores oportunidades a todas las personas. Es por esto, que no dudamos en sumarnos a Territorio Común, un círculo virtuoso de colaboración, impacto y aprendizaje que se ejecuta directamente en los territorios locales, mejorando la calidad de vida de aquellos que ahí vive”.


 

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