Desarrollado por la Universidad de Chile, el SUCHAI-4 será lanzado en julio desde Estados Unidos y pondrá a prueba tecnología espacial en órbita, con experimentos en propulsión, biología espacial, comunicaciones e instrumentación avanzada
La Universidad de Chile prepara el lanzamiento del SUCHAI-4, un nanosatélite tipo CubeSat de 3U que reunirá cerca de 60 experimentos científicos y tecnológicos en cinco litros de volumen y cinco kilos de peso. El dispositivo será enviado al espacio en julio desde Estados Unidos y quedará ubicado en una órbita polar sincrónica con el sol, a 590 kilómetros de altura.
El proyecto es liderado por el Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y continúa el trabajo iniciado con las misiones SUCHAI, SUCHAI-2, SUCHAI-3 y PlantSat. La nueva misión incorpora desarrollos en propulsión de plasma, biología espacial, cultivo de microorganismos, comunicaciones, percepción de partículas e instrumentación para pruebas en ambiente espacial.
Francisco Martínez, decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, destacó la continuidad del programa y el aprendizaje acumulado por los equipos universitarios. “En la Facultad seguimos desarrollando esta tecnología con gran éxito e incorporando nuevos desafíos. Es un conocimiento y una tecnología muy fina, de alta precisión, hecha completamente en Chile”, afirmó.
Un CubeSat de cinco litros
El SUCHAI-4 tendrá la capacidad de operar como un laboratorio remoto en órbita. Su diseño compacto permitirá transportar distintos experimentos y evaluar tanto tecnologías desarrolladas para el propio satélite como respuestas de sistemas científicos al ambiente espacial.
Una de sus diferencias frente a misiones anteriores está en el control de apuntamiento fino. Para ello, el equipo de ingeniería desarrolló un sistema que integra ruedas de reacción, electroimanes, propulsores de gas frío, propulsores de plasma y sensores de orientación, lo que permitirá mejorar la precisión de movimiento del nanosatélite.
Esa capacidad será utilizada para probar un pequeño telescopio ultravioleta y un sistema de comunicaciones ópticas mediante láser dirigido hacia la Tierra. También se ensayarán sistemas de radio con tecnología LoRa, orientados a la extracción de datos desde zonas terrestres alejadas.
Comunicaciones espaciales y datos remotos
Romina Garrido, subsecretaria de Telecomunicaciones, valoró el aporte de la misión al desarrollo de capacidades en comunicaciones espaciales. “Hoy celebramos un hito para el desarrollo científico y tecnológico de Chile: el pronto lanzamiento de SUCHAI-4 demuestra que nuestro país cuenta con talento y equipos especializados”, señaló.
La autoridad agregó que el uso experimental de bandas libres y de largo alcance puede abrir nuevas posibilidades para obtener datos desde zonas remotas. Según detalló, estas tecnologías pueden ser utilizadas en investigación científica, monitoreo ambiental, agricultura y gestión de recursos hídricos.
El componente de comunicaciones es uno de los elementos que conecta la misión con aplicaciones fuera del ámbito estrictamente espacial. La posibilidad de probar transmisión de datos desde zonas alejadas permite observar el proyecto desde áreas como desarrollo territorial, monitoreo ambiental, conectividad y gestión de información para decisiones públicas.
Autonomía en órbita
La misión también contará con un software de vuelo reprogramable desarrollado en colaboración con la Universidad de Santiago de Chile, lo que permitirá ajustar funciones durante la operación del satélite. Esta capacidad es relevante porque el SUCHAI-4 no solo transportará experimentos, sino que también probará nuevas formas de autonomía, procesamiento y adaptación desde la órbita.
Marcos Díaz, investigador principal del proyecto y académico de la FCFM, explicó que el avance central está en transformar al nanosatélite en una plataforma más flexible. “El gran salto del SUCHAI-4 es que probaremos las capacidades de autonomía del sistema, operando como un laboratorio espacial flexible”, sostuvo.
Esa autonomía permitirá ajustar y mejorar sistemas durante el vuelo, sin depender únicamente de configuraciones cerradas antes del lanzamiento. Según Díaz, la misión logró miniaturizar e integrar tecnologías que permiten apuntar el satélite con mayor precisión, abriendo aplicaciones en astronomía, geofísica, comunicaciones y exploración espacial.
El académico también destacó que este tipo de proyectos tiene un impacto directo en la formación de capital humano avanzado. La operación de un nanosatélite exige trabajo interdisciplinario, integración de hardware, software, comunicaciones y análisis de datos, capacidades que quedan instaladas en estudiantes, investigadores y equipos técnicos vinculados a la misión.
Red científica nacional e internacional
Además de la Universidad de Chile, el proyecto cuenta con participación de instituciones nacionales como USACH, PUCV, Universidad de Antofagasta, CCHEN, Universidad Austral y Fundación Biociencia. También considera colaboración con entidades internacionales de Estados Unidos, Países Bajos, Canadá y AURA, en una misión financiada principalmente por programas ANID, Fondecyt y Fondef.
En el ámbito de instrumentación física, el SUCHAI-4 incorporará un telescopio que cubre desde el espectro ultravioleta hasta el infrarrojo cercano, además de magnetómetros, detectores de partículas y un sistema para evaluar nuevos transistores de grafeno. Estos elementos permitirán realizar mediciones y pruebas tecnológicas una vez que el satélite esté operativo.
Tras el lanzamiento, el equipo en tierra entrará en una fase de espera para confirmar el primer contacto con el nanosatélite. Radioaficionados de distintas partes del mundo y estudiantes del Colegio San Nicolás de Ñuble buscarán captar las primeras frecuencias emitidas por el SUCHAI-4.
Ese primer contacto permitirá verificar que el vehículo está operativo y dará inicio a la recolección de datos desde órbita. Con ello, la Universidad de Chile sumará una nueva misión a su programa aeroespacial y continuará el desarrollo de capacidades científicas, tecnológicas y formativas asociadas a nanosatélites.
Ciencia pública y formación avanzada
El SUCHAI-4 también refuerza el rol de la educación pública en áreas tecnológicas de alta especialización. El desarrollo de una misión espacial exige continuidad, infraestructura, equipos técnicos, estudiantes formados y colaboración entre instituciones, factores que permiten sostener líneas de investigación más allá de un proyecto puntual.
Para la ciencia chilena, la misión representa un nuevo paso en investigación aeroespacial universitaria. Para los equipos involucrados, abre una etapa de operación, validación de tecnologías y análisis de datos que comenzará una vez confirmado el primer contacto con el satélite.
El lanzamiento previsto para julio será, por tanto, una prueba técnica y científica para el programa SUCHAI. Si el nanosatélite logra operar según lo previsto, Chile sumará un nuevo laboratorio en órbita desarrollado desde una universidad pública, con experimentos, capacidades de comunicación y tecnologías orientadas a ampliar la investigación espacial nacional.



