La selección de 64 startups para BIG 11 redefine el foco sectorial del programa de Corfo, con fuerte presencia de inteligencia artificial, mayor participación extranjera y una agenda de apoyo diferenciada por etapa, en un ciclo que comenzará en marzo y entregará cofinanciamiento escalonado.
Tras una convocatoria récord de 1.337 postulaciones, Start-Up Chile, la aceleradora pública de Corfo, seleccionó 64 startups para integrar la generación BIG 11 de sus programas Build, Ignite y Growth. Las empresas iniciarán su proceso de aceleración en marzo y accederán a cofinanciamiento de hasta $75 millones, además de espacios de co-work, mentorías y vínculos con inversionistas y corporativos.
El proceso de selección marca una priorización sectorial: la mayor proporción de proyectos se orienta a agricultura y recursos naturales (18%), seguida por herramientas TI (11%), retail (9%), educación (9%) y salud y biotecnología (7%). Entre los casos vinculados al primer grupo figuran Vacavision (Colombia) y MIIDO (Chile), en línea con una agenda que busca resolver cuellos de productividad en sectores intensivos en recursos.
Composición de la cohorte: internacionalización e inteligencia artificial
De las 64 startups, 68% son chilenas y 32% extranjeras, principalmente de Perú, México, Argentina y Colombia, además de representantes del Reino Unido, España, Alemania, Ecuador y Brasil. Los emprendimientos foráneos reciben acompañamiento de aterrizaje y una visa de trabajo por dos años, con el objetivo de facilitar su instalación y operación en el país.
En el plano tecnológico, 45% de las seleccionadas utiliza Inteligencia Artificial, consolidándola como la tecnología dominante del portafolio. Otras soluciones se apoyan en cloud computing, pagos digitales y blockchain, lo que sugiere una orientación a escalabilidad y eficiencia operativa en distintos mercados.
Implicancias para la política pública de emprendimiento
La definición de esta cohorte vuelve a situar a Start-Up Chile como instrumento de política pública con continuidad interadministrativa. “La política pública de Start-Up Chile ha sido capaz de trascender administraciones gracias a su contribución al posicionamiento de nuestro país como un mercado relevante, no solo para hacer negocios, sino especialmente para emprender e innovar”, afirmó José Miguel Benavente, vicepresidente ejecutivo de Corfo. Añadió que, junto al impacto económico en empleo e impuestos, destaca el intercambio cultural entre equipos de distintas industrias y países.
Desde la conducción del programa, Javiera Araneda, directora ejecutiva de Start-Up Chile, sostuvo que cada generación refleja necesidades latentes de la economía: “Nos entusiasma ver a tantos proyectos vinculados a la minería y la agricultura, dos sectores importantes para la productividad del país, y a más fundadoras desarrollando startups en biotecnología y energía, que abren oportunidades para soluciones más innovadoras y sostenibles”.
Enfoque de género y apoyos diferenciados por etapa
En el programa Build —orientado a etapas tempranas— las mujeres alcanzan 52% de representación, con proyectos como Kuidda (Perú) y Geo2mill (Chile). En el total de la cohorte, 24% de los proyectos es liderado por una mujer. A través de la iniciativa Female Founder Factor, las fundadoras acceden a apoyo específico, espacios de encuentro y un porcentaje adicional de cofinanciamiento en Ignite y Growth, buscando reducir brechas de género en el emprendimiento tecnológico.
Distribución por programas y próximos hitos
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Build: 17 proyectos en etapa de idea a MVP, con $15 millones de cofinanciamiento (ejemplos: Localy (Perú) y PawZone (Chile)).
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Ignite: 31 startups con producto funcional en búsqueda de product–market fit, con $30 millones (ejemplos: Tintte (Argentina) y Kunzapp (México)).
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Growth: 16 proyectos en expansión, levantamiento de capital y crecimiento de equipos, con $75 millones (ejemplos: Suncast (Chile) y Localshop (Chile)).
El proceso de aceleración comienza en marzo y su desempeño será clave para evaluar qué sectores y tecnologías concentran mayor tracción y cómo se ajustan los instrumentos públicos de apoyo al emprendimiento en los próximos ciclos.



