Gremio pidió un plan extraordinario para recuperar accesos, conectividad y capacidad productiva en Atacama, Coquimbo y Valparaíso, regiones que reúnen a más de 600 pequeños productores agrupados en 26 asociaciones mineras
El sistema frontal que afectó a la zona centro norte comenzó a trasladar sus consecuencias desde la emergencia climática hacia la continuidad productiva. Caminos interrumpidos, accesos dañados, problemas de conectividad e infraestructura crítica afectada mantienen a pequeños productores sin condiciones suficientes para retomar sus faenas.
La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) pidió implementar con urgencia un plan extraordinario de apoyo para los pequeños mineros de Atacama, Coquimbo y Valparaíso. El gremio advirtió que la recuperación requerirá medidas específicas para restablecer caminos, revisar la estabilidad de los terrenos, recuperar suministros y financiar inversiones y capital de trabajo.
La solicitud se conoció el mismo día en que el Gobierno decretó Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco, debido a cortes de servicios básicos, desplazamientos de tierra y aumento de caudales. La decisión confirma que el impacto del temporal ya no se limita a la etapa preventiva y exige avanzar hacia la evaluación de daños y la recuperación de actividades productivas.
El daño no termina en los caminos
Las tres regiones señaladas por SONAMI reúnen a más de 26 asociaciones gremiales mineras, que representan a más de 600 pequeños productores. Cada faena sostiene empleos directos, contrata servicios, adquiere insumos y genera movimiento económico en comunas donde las alternativas productivas suelen ser limitadas.
Por ello, una paralización prolongada no afecta únicamente al productor que no puede ingresar a su faena. También alcanza a transportistas, talleres, proveedores de combustibles, contratistas, trabajadores y pequeños comercios que dependen de la actividad minera local.
Jorge Riesco, presidente de SONAMI, señaló que el apoyo debe llegar con rapidez para evitar que los efectos del sistema frontal se traduzcan en una pérdida más profunda de actividad y empleo.
“Hoy, cientos de productores enfrentan una situación muy compleja producto de los daños provocados por este sistema frontal y requieren un apoyo oportuno para recuperar sus faenas y proteger el empleo y la actividad económica que generan en sus territorios”, afirmó.
La vulnerabilidad es mayor en operaciones de menor escala, que cuentan con menos respaldo financiero para absorber semanas sin producción, reparar maquinaria o financiar la rehabilitación de caminos e instalaciones. Una interrupción breve para una gran compañía puede transformarse en una amenaza de cierre para un pequeño productor.
Un plan que todavía necesita contenido
SONAMI identificó las principales necesidades, pero no detalló montos, instrumentos, organismos responsables ni plazos para implementar el paquete solicitado. Esa definición será determinante para que la respuesta no se reduzca a una declaración general de apoyo.
Un eventual plan extraordinario tendrá que resolver, al menos, cuatro frentes:
| Daño o dificultad | Respuesta requerida |
|---|---|
| Caminos y accesos interrumpidos | Recuperación de conectividad hacia las faenas |
| Taludes y terrenos inestables | Evaluaciones técnicas antes de reiniciar labores |
| Falta de insumos y suministros | Reposición logística para recuperar la producción |
| Suspensión de actividades | Financiamiento de inversiones y capital de trabajo |
Antes de las precipitaciones, el Ministerio de Minería había pedido a los pequeños productores suspender las operaciones y descender a lugares seguros cuando existieran condiciones de riesgo. La cartera advirtió sobre deslizamientos, inestabilidad de caminos, aumento de caudales y dificultades de visibilidad, medidas indispensables para proteger a los trabajadores, pero que también implicaron detener faenas mientras durara la emergencia.
El Gobierno también levantó un catastro de maquinaria, vehículos y personal especializado aportado por compañías de la gran y mediana minería para apoyar la respuesta ante el temporal. Esa coordinación puede contribuir a despejar rutas y recuperar infraestructura, aunque hasta ahora no se ha informado un instrumento específico para financiar la recuperación de los pequeños productores afectados.
La recuperación dependerá de la rapidez
SONAMI informó que mantiene contacto con sus asociaciones regionales, empresas socias y autoridades para conocer el estado de las operaciones. El gremio también ofreció colaborar en el levantamiento de información necesario para determinar la magnitud de los daños y orientar la entrega de ayuda.
Ese catastro será fundamental para diferenciar las faenas que necesitan recuperar un camino, aquellas que requieren evaluar la estabilidad del terreno y los productores que deberán financiar reparaciones, insumos o capital de trabajo antes de volver a operar.
La pequeña minería dispone de instrumentos permanentes como los programas de fomento de ENAMI y el PAMMA, pero una emergencia de esta magnitud exige procedimientos más rápidos y condiciones adaptadas a productores sin capacidad para sostener una paralización prolongada. Los mecanismos ordinarios pueden servir como base institucional, aunque no necesariamente ofrecen la velocidad que demanda la contingencia.
La emergencia meteorológica podrá disminuir en los próximos días, pero la actividad productiva no se recuperará automáticamente. El desafío será impedir que los caminos cortados, la falta de financiamiento y la demora en las decisiones conviertan una suspensión temporal en la salida definitiva de pequeños mineros que sostienen empleo y actividad económica en los territorios.



