La compañía avanza en una estrategia que integra eficiencia operativa, reducción del impacto hídrico en alimentos y gestión de proveedores, incorporando soluciones concretas en sus instalaciones y alineando su desempeño con la creciente presión por la disponibilidad de agua
La gestión del agua comienza a instalarse como una variable operativa crítica en empresas vinculadas a servicios y alimentación. En ese marco, Sodexo implementó un sistema de reutilización que permite recuperar cerca de 500 m³ de agua mensualmente en su planta de Colina, incorporando esta práctica en procesos como cocción y enfriamiento. La medida forma parte de una estrategia hídrica orientada a reducir el consumo y optimizar el uso del recurso en sus operaciones.
El avance ocurre en un escenario donde la disponibilidad de agua se ha vuelto un factor determinante en distintos territorios del país. La presión sobre el recurso obliga a incorporar eficiencia hídrica en la operación diaria, especialmente en actividades que combinan producción de alimentos y servicios en zonas con distintos niveles de estrés hídrico.
Gestión hídrica: de la sostenibilidad a la operación
La estrategia de la compañía considera el agua como un eje transversal en la toma de decisiones. Carolina Bustos, Gerenta de Sostenibilidad & ESG de Sodexo, señala que “el agua no solo es un elemento clave para el bienestar de las personas, sino también para el equilibrio de los ecosistemas y la continuidad de nuestras actividades productivas”.
Bustos resalta adempasa que “como Sodexo, entendemos que su cuidado es una responsabilidad compartida, por lo que avanzamos en iniciativas que promueven un uso eficiente del agua en nuestras operaciones”, vinculando sostenibilidad con continuidad operacional.
El diseño incorpora dos líneas de trabajo. Por una parte, la compañía promueve una adquisición sostenible, trabajando con proveedores para reducir el impacto hídrico de los alimentos, mientras que en paralelo optimiza el uso del recurso en sus instalaciones, priorizando aquellas ubicadas en zonas con mayor presión hídrica, integrando variables territoriales en su operación.
Alimentos, desperdicio y consumo de agua
La estrategia se cruza con uno de los principales desafíos de la industria alimentaria. El desperdicio de alimentos representa cerca del 24% del agua utilizada en la agricultura, lo que posiciona su reducción como una variable relevante en la gestión hídrica.
En esa línea, la compañía ha comenzado a ajustar su oferta hacia menús con menor impacto ambiental, incorporando preparaciones que reducen el consumo de agua y emisiones. La producción de carne, especialmente de res, aparece como uno de los factores de mayor presión sobre el recurso, lo que introduce cambios en la planificación alimentaria y en la relación con proveedores.
A esto se suma el trabajo en cadenas de suministro libres de deforestación. La protección de bosques y humedales se vincula directamente con la disponibilidad de agua dulce, considerando que estos ecosistemas abastecen cerca del 75% del recurso accesible a nivel global.
Reutilización, proveedores y eficiencia operativa
A nivel de operación, la reutilización de agua en la planta de Colina introduce un cambio concreto en los procesos productivos. La recuperación mensual de 500 m³ permite reducir la extracción desde fuentes externas, incorporando eficiencia en el uso del recurso y disminuyendo la presión sobre el entorno.
El modelo se complementa con una mayor integración de proveedores locales. La incorporación de insumos provenientes de cadenas de producción cercanas permite reducir impactos asociados al transporte y optimizar el uso de recursos, conectando la operación con dinámicas territoriales.
En paralelo, la compañía incorpora acciones orientadas a generar mayor conciencia en sus equipos y usuarios. El uso del agua comienza a ser parte de los procesos internos y de la experiencia en los servicios, integrando prácticas que buscan reducir consumo y mejorar la gestión del recurso en el día a día.
Agua como variable crítica en la operación
El avance de estas iniciativas responde a un cambio en la forma en que las empresas enfrentan la sostenibilidad. El agua deja de ser un elemento ambiental periférico y se incorpora como una variable estratégica que impacta costos, operación y continuidad, especialmente en sectores intensivos en consumo.
En esa línea, la gestión hídrica se proyecta como un eje cada vez más relevante en la toma de decisiones empresariales, en un escenario donde la presión sobre el recurso continúa aumentando y obliga a ajustar modelos productivos y de servicio.



