Sensores de glucosa, nuevos tratamientos y seguimiento clínico avanzan hacia un manejo más personalizado de una enfermedad que afecta a casi 1,9 millones de adultos en Chile y mantiene al país entre los de mayor prevalencia regional
El control de la diabetes está incorporando herramientas capaces de mostrar con mayor continuidad cómo responde cada persona a los medicamentos, la alimentación y la actividad física. Los sistemas de monitoreo continuo de glucosa (MCG) permiten seguir esas variaciones durante el día y disponer de información que antes dependía principalmente de mediciones puntuales.
Ese avance coincide con la expansión de los agonistas del receptor GLP-1, medicamentos utilizados en diabetes tipo 2 que ayudan a mejorar el control de la glucosa y que, en muchos casos, también favorecen el control del peso. La convergencia entre ambas herramientas comienza a abrir nuevas posibilidades para personalizar el tratamiento.
El fenómeno adquiere especial relevancia en Chile. Según la Federación Internacional de Diabetes (FID) citada en el documento, casi 1,9 millones de adultos viven con diabetes, cifra que ubica al país con la quinta prevalencia más alta entre personas de 20 a 79 años en la región.
Sensores para seguir la glucosa durante el día
Hace una década, uno de los principales objetivos de estos sistemas era reducir la necesidad de realizar múltiples pinchazos diarios en los dedos. Hoy, además de entregar datos continuos, algunos dispositivos permiten compartir información con equipos médicos y familiares o cuidadores, generar alertas de hipoglucemia o hiperglucemia y observar cómo distintos factores modifican los niveles de glucosa.
Isabel Dávila, gerenta médica para el área del cuidado de la diabetes de Abbott en Chile, explica que la evolución tecnológica ha ampliado el papel que cumplen estas herramientas.
“Cuando los sistemas de MCG se hicieron más accesibles, uno de los objetivos principales era reducir la carga de los múltiples pinchazos en los dedos, proporcionando al mismo tiempo información más completa sobre la glucosa. Hoy, las necesidades de las personas han evolucionado y la tecnología también lo ha hecho”, señaló.
La información continua permite observar tendencias que pueden complementar los controles clínicos y entregar a pacientes y profesionales una visión más detallada de la respuesta cotidiana al tratamiento.
GLP-1 y un manejo más personalizado
La evidencia citada en el documento apunta también a los resultados que podría tener el uso simultáneo de monitoreo continuo y terapias GLP-1. Un estudio publicado en Diabetes Technology & Therapeutics encontró que las personas que iniciaron estos medicamentos mientras utilizaban un sistema de MCG registraron mayores reducciones en la hemoglobina glicosilada (HbA1c) que quienes recibieron únicamente el tratamiento farmacológico.
La HbA1c permite conocer el promedio aproximado de glucosa en sangre durante los últimos tres meses y es uno de los indicadores utilizados para evaluar el control de la diabetes.
Camila Hernández, diabetóloga y especialista en nutrición, sostiene que la principal ventaja está en integrar la información generada por el sensor con el tratamiento y los hábitos cotidianos. “El uso combinado del MCG y la terapia con agonistas del receptor de GLP-1 permite abordar la condición de manera más integral, conectando el medicamento, el monitoreo de glucosa y los cambios en el estilo de vida”, afirmó.
La especialista añade que esa información ayuda a pacientes y equipos de salud a comprender cómo responde cada persona al tratamiento y puede facilitar ajustes más oportunos y personalizados, junto con educación, hábitos saludables y seguimiento clínico.
Hacia una atención más integrada
Los sistemas de monitoreo continuo han ampliado sus aplicaciones y actualmente pueden utilizarse en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, mujeres embarazadas con diabetes y niños desde los dos años, según la evidencia y recomendaciones citadas de la Asociación Americana de Diabetes.
En Chile, Abbott informa que más de 33.500 personas utilizan FreeStyle Libre. El documento señala además cobertura GES para menores de 18 años con diabetes tipo 1 y mujeres embarazadas con diabetes.
El cambio de fondo, sin embargo, va más allá de un dispositivo o medicamento específico. La tendencia apunta hacia una atención donde tecnología, tratamiento farmacológico, educación, apoyo psicosocial y equipos multidisciplinarios funcionen de manera complementaria.
Los sensores aportan más información al seguimiento, pero no reemplazan la evaluación médica. Cualquier interpretación de los datos o modificación del tratamiento debe realizarse con orientación de profesionales de la salud.
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