El legislador advierte que el proyecto de reconstrucción nacional requiere medidas extraordinarias de recaudación y propone ajustes en royalty minero, fiscalización tributaria y exportaciones de minerales estratégicos
El anuncio del proyecto de reconstrucción nacional que prepara el gobierno de José Antonio Kast comienza a instalar un debate de fondo en el Congreso: cómo financiar una política pública de alto impacto sin debilitar los ingresos del Estado ni trasladar sus costos a los territorios.
A días de su ingreso, el senador por Antofagasta, Esteban Velásquez, fijó posición con un emplazamiento directo al Ejecutivo, apuntando a la necesidad de definir con claridad el origen de los recursos que sostendrán el plan.
“Si no aumentamos ingresos en una situación excepcional, el costo lo terminan pagando las regiones, porque cuando el Estado no recauda lo suficiente, termina ajustando por la vía del gasto o la deuda, y eso impacta directamente en los territorios que dependen de la inversión pública”, advirtió el parlamentario, vinculando el debate fiscal con sus efectos concretos fuera de la Región Metropolitana.
Desde una perspectiva regional y con énfasis en la minería, Velásquez sostuvo que el país enfrenta una coyuntura que exige decisiones que no son habituales en tiempos normales. En ese marco, planteó que el diseño del proyecto debe considerar mecanismos extraordinarios de financiamiento.
“En una emergencia real como la que enfrenta el país, el Estado no puede debilitar su capacidad de recaudar; al contrario, debe fortalecerla con medidas excepcionales, temporales y bien focalizadas, porque de lo contrario la reconstrucción pierde sustento y termina siendo solo una promesa sin respaldo financiero”, afirmó.
El precedente de 2010 como referencia para el diseño fiscal
El senador recordó la experiencia aplicada tras el terremoto de 2010 durante el gobierno de Sebastián Piñera, donde se implementaron alzas transitorias de impuestos para enfrentar una emergencia de gran escala. A su juicio, ese antecedente demuestra que existen alternativas viables para aumentar ingresos sin afectar de manera permanente la estructura tributaria.
“El ejemplo del 2010 es claro: se subieron impuestos por un período acotado para reconstruir Chile, y eso permitió contar con recursos frescos en un momento crítico sin comprometer la estabilidad de largo plazo, por lo tanto hoy el Gobierno tiene ese mismo margen si realmente quiere enfrentar con seriedad este desafío y no limitarse a reasignaciones internas”, planteó.
Royalty y fiscalización: las primeras palancas de ingresos
En ese marco, Velásquez identificó espacios concretos donde el Estado podría fortalecer su recaudación en el corto plazo sin generar señales negativas para la inversión. Uno de los principales focos está en la minería, particularmente en el royalty asociado a la explotación de recursos naturales.
“Hay espacio real para elevar temporalmente la recaudación del royalty minero, sobre todo cuando hablamos de recursos estratégicos que pertenecen a todos los chilenos y que hoy permiten márgenes para un ajuste acotado en el tiempo, lo que sería coherente con una política de reconstrucción que requiere financiamiento inmediato”, sostuvo el Regionalista Verde.
Junto con ello, el senador puso el acento en la fiscalización tributaria como un componente estructural del problema. “Fortalecer la unidad de grandes contribuyentes del Servicio de Impuestos Internos no es opcional; es imprescindible si queremos cerrar brechas de evasión y elusión que están ampliamente documentadas, porque no basta con crear impuestos si el Estado no tiene la capacidad de cobrarlos de manera efectiva”, afirmó, apuntando a una debilidad persistente del sistema.
Exportación de concentrados y minerales estratégicos
Otro de los ejes del planteamiento del parlamentario se centra en la exportación de concentrados de cobre, un ámbito donde, a su juicio, el país enfrenta una pérdida relevante de valor económico por falencias regulatorias y de control.
“Hoy Chile está dejando de cobrar minerales estratégicos que salen del país junto a los concentrados, como las tierras raras, que no están siendo valorizadas adecuadamente, lo que implica una merma directa en los ingresos fiscales en un momento en que esos recursos son especialmente necesarios”, advirtió.
En esa línea, profundizó en la dimensión estructural del problema: “no puede ser que recursos de alto valor salgan del país sin que el Estado capture lo que corresponde, porque eso no solo afecta la recaudación, sino también la capacidad del país de financiar políticas públicas de gran escala, como la reconstrucción que hoy se está discutiendo”.
Señal política antes del ingreso del proyecto
Más allá de las medidas específicas, el emplazamiento de Velásquez apunta a influir en el diseño del proyecto antes de su ingreso formal al Congreso, en un momento donde aún es posible ajustar su arquitectura financiera.
“Aquí no se trata de ideología, se trata de responsabilidad fiscal en un momento excepcional, y eso implica tomar decisiones que aseguren ingresos reales para el Estado y no soluciones parciales, porque de lo contrario la carga termina distribuyéndose de manera desigual en el territorio”, concluyó.
El debate que se abre en el Congreso no será meramente técnico ni acotado al diseño presupuestario: definirá el equilibrio entre gasto, recaudación y desarrollo territorial en uno de los proyectos más relevantes del actual gobierno, así como el rol que jugarán sectores estratégicos como la minería en ese proceso.



