La Sala del Senado aprobó las enmiendas de la Cámara de Diputados y despachó a ley la iniciativa, incorporando ajustes en institucionalidad y regulación de sustancias, en un proyecto que busca reforzar la respuesta penal frente a drogas altamente peligrosas
La Sala del Senado aprobó las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados y despachó a ley el proyecto que endurece las sanciones al tráfico de drogas altamente tóxicas, como el fentanilo. La iniciativa cierra su tramitación legislativa en el Congreso, mientras refuerza el marco penal frente a sustancias de alto riesgo sanitario.
El proyecto, originado en mociones de senadores, establece penas más severas para quienes comercialicen drogas capaces de provocar graves efectos incluso en pequeñas dosis. El foco está puesto en sustancias altamente adictivas y letales, y en su circulación a través de redes ilícitas, hospitalarias o farmacéuticas.
Trámite legislativo y definiciones clave
El avance se concretó tras la votación en la Sala del Senado, que revisó los cambios realizados en su segundo trámite por la Cámara de Diputados. No se conformó comisión mixta, y la iniciativa fue despachada directamente tras la aprobación de las enmiendas.
Uno de los puntos centrales fue la definición institucional. La Cámara Baja reemplazó la referencia al Ministerio del Interior por el Ministerio de Seguridad Pública, mientras senadores advirtieron posibles inconsistencias con organismos dependientes como el SENDA.
Pese a las diferencias, el cambio fue aprobado en votación dividida. El Senado optó por validar la modificación introducida por los diputados, y priorizar el despacho del proyecto en su fase final de tramitación.
Eliminación del listado de sustancias
La segunda enmienda, aprobada por unanimidad en la Sala del Senado, eliminó el listado explícito de drogas como fentanilo, ketamina o metanfetamina. La definición de sustancias quedó remitida a un reglamento, y se busca así evitar rigidez frente a nuevas drogas emergentes.
El criterio apunta a una lógica de flexibilidad normativa. El reglamento permitirá actualizar con mayor rapidez las sustancias fiscalizadas, mientras la ley establece el marco penal general para su persecución.
Fentanilo y alerta sanitaria
El debate en la Sala del Senado estuvo marcado por la gravedad del fentanilo y su potencial impacto en el país. En ese marco, Juan Luis Castro advirtió que se trata de una sustancia de alta letalidad, explicando que una dosis mínima puede provocar la muerte y detallando que su potencia supera ampliamente a otras drogas, lo que obliga —según planteó— a anticipar su circulación antes de que se expanda en el mercado ilícito.
Durante la discusión parlamentaria también se incorporaron referencias internacionales para dimensionar el fenómeno. Se recordó que en Estados Unidos el fentanilo ha estado asociado a decenas de miles de muertes por sobredosis, mientras episodios recientes en la región han evidenciado riesgos de su circulación en entornos sanitarios.
Seguridad pública y respaldo transversal
El proyecto fue respaldado de manera transversal en la Sala del Senado, donde se instaló como una medida de seguridad pública. El endurecimiento de sanciones fue considerado necesario para enfrentar nuevas amenazas del narcotráfico, mientras se planteó como una herramienta preventiva frente a drogas altamente peligrosas.
Pese al respaldo mayoritario, la discusión dejó espacio para matices sobre el diseño de la norma. En ese punto, Claudia Pascual planteó que mantener un listado explícito de sustancias en la ley habría permitido entregar una señal normativa más clara, advirtiendo que trasladar esa definición a un reglamento otorga flexibilidad, pero reduce visibilidad en el texto legal.
Desde una mirada complementaria, Yasna Provoste sostuvo que el fenómeno del consumo de drogas no puede abordarse únicamente desde el ámbito penal, señalando que sus efectos se proyectan hacia otras dimensiones sociales, como la violencia escolar, lo que exige —a su juicio— una respuesta más integral del Estado.
Próxima etapa: promulgación
Con la aprobación en la Sala del Senado, el proyecto quedó listo para su promulgación como ley. El Congreso cerró así su tramitación legislativa, mientras el foco se traslada ahora a la implementación y fiscalización de la norma.



