La mesa del Senado rechazó los condicionamientos planteados por el diplomático estadounidense sobre cooperación y soberanía. Cancillería elevó además su respuesta y evalúa una nota de protesta tras los nuevos dichos de Brandon Judd sobre el Estrecho
La mesa del Senado salió a responder directamente al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, luego de que el diplomático vinculara la continuidad de la cooperación estadounidense con que Chile trabaje también en materias consideradas prioritarias por Washington, incluyendo sus referencias al Estrecho de Magallanes.
La declaración, firmada por la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez, y el vicepresidente, Iván Moreira, establece que la soberanía chilena “no está en discusión ni depende del respaldo, apoyo o reconocimiento de ninguna nación extranjera”. El pronunciamiento eleva el alcance político de una controversia que durante las últimas semanas tuvo a Cancillería como principal interlocutor frente al embajador.
La reacción surgió después de que Judd afirmara durante el Día del Comercio Global que, si Chile quiere mantener determinadas áreas de cooperación con Washington, deberá considerar también las prioridades estadounidenses. El representante norteamericano mencionó recursos contra el crimen organizado, cooperación bilateral y eventual apoyo respecto del Estrecho de Magallanes.
El nuevo episodio vuelve a colocar en primer plano el valor estratégico y geopolítico del Estrecho de Magallanes, cuya soberanía chilena ya fue reafirmada durante septiembre frente a declaraciones provenientes de Argentina. El Senado sostuvo entonces que el paso marítimo forma parte del territorio nacional y se encuentra bajo control y soberanía exclusiva de Chile.
Senado marca un límite a los condicionamientos
La declaración de la mesa de la Cámara Alta es especialmente categórica respecto de cualquier relación entre cooperación internacional y soberanía. “Chile no requiere condicionamientos ni autorizaciones externas para defender aquello que le pertenece”, sostiene el documento, vinculando esa posición con la historia, el ordenamiento jurídico chileno y el Derecho Internacional.
Núñez y Moreira remarcan además que Chile mantiene relaciones de cooperación con Estados Unidos y con otros países, pero establecen que estas deben desarrollarse bajo principios de respeto mutuo, reciprocidad, independencia y soberanía.
El texto cierra con la frase que sintetiza la posición adoptada por la conducción del Senado: “La cooperación internacional es bienvenida y necesaria frente a desafíos comunes, pero no puede confundirse colaboración con dependencia, ni apoyo con soberanía”.
La señal adquiere una dimensión adicional porque Chile y Estados Unidos mantienen una agenda bilateral amplia. Durante marzo ambos países avanzaron en una alianza estratégica sobre minerales críticos y tierras raras, a lo que se suman vínculos comerciales, cooperación policial, relaciones militares y coordinación en materias de seguridad.
Cancillería eleva el tono y evalúa protesta formal
La respuesta del Senado coincidió con un endurecimiento de la posición del Gobierno. El canciller Francisco Pérez Mackenna rechazó las palabras de Judd y afirmó que “el Estrecho de Magallanes fue, es y será siempre chileno”, junto con recalcar que Chile puede defender por sí mismo su soberanía.
Esta vez Cancillería dejó abierta además una alternativa que hasta ahora evitó durante los cruces con el representante estadounidense. Consultado sobre una eventual nota formal de protesta, Pérez Mackenna señaló que las declaraciones serán evaluadas y sostuvo que no descartará ninguna medida antes de completar esa revisión.
El cambio es relevante porque durante episodios anteriores el Ejecutivo optó por reuniones y reconvenciones verbales. En septiembre, el propio canciller aclaró ante la Cámara de Diputados que la actual administración no había enviado una nota de protesta a Judd y que las diferencias se canalizaron mediante encuentros directos con el diplomático.
Las palabras del embajador también generaron críticas desde sectores del oficialismo y la oposición. Moreira ya había pedido una reacción más firme del Ejecutivo, mientras el senador por Magallanes Karim Bianchi sostuvo que Estados Unidos puede ser un socio de Chile, pero no ejercer un rol tutelar sobre las decisiones soberanas del país.
La respuesta conjunta de Cancillería y la mesa del Senado lleva así el episodio a un terreno institucional más amplio. Ya no se trata únicamente de una controversia entre un embajador y el Ministerio de Relaciones Exteriores, sino de una posición que suma a uno de los poderes del Estado frente a cualquier condicionamiento sobre el control chileno del Estrecho.
La decisión pendiente ahora está en Cancillería: determinar si las declaraciones de Judd quedarán nuevamente en una respuesta política y diplomática o si, por primera vez durante la actual administración, el Gobierno formalizará su molestia mediante una nota de protesta.




