Más de 2.000 lideresas y organizaciones de cuatro países impulsan una alianza que busca incidir en la composición de los directorios y acelerar la participación femenina en la toma de decisiones estratégicas en América Latina
Con menos del 20% de mujeres en cargos directivos en Latinoamérica, Red de Mujeres en Alta Dirección decidió escalar su estrategia y articular una red regional para incidir directamente en la composición de los espacios donde se toman decisiones empresariales.
La iniciativa —denominada Red de Redes— no apunta solo a visibilizar la brecha, sino a modificar las condiciones de acceso a la alta dirección, integrando organizaciones de Chile, Uruguay, Argentina y Colombia para acelerar cambios en directorios y primeras líneas ejecutivas.
La apuesta por escalar influencia más allá de los mercados locales
El paso que da REDMAD implica un cambio de escala. Al integrar a RedME, FAME y Women in Connection, la organización busca incidir en decisiones empresariales a nivel regional, en un entorno donde la participación femenina en directorios fluctúa entre un 15% y un 25%.
El movimiento ocurre en un momento en que la discusión sobre diversidad dejó de ser reputacional y comenzó a vincularse con gobernanza, resultados y acceso efectivo al poder económico.
El problema no es solo la cifra, es quién accede al poder
El foco de la red no está en aumentar participación de forma incremental, sino en acelerar el ingreso de mujeres a espacios donde se definen inversiones, estrategias y control corporativo.
Hoy, el dato estructural sigue siendo adverso: menos del 20% de los cargos directivos en la región están ocupados por mujeres, y en Chile la cifra baja a 17%, según datos de ChileMujeres y autoridades económicas.
Ese desfase no es solo de representación, sino de acceso a redes de influencia que siguen operando como barreras de entrada en la alta dirección.
La presión se instala sobre los directorios
La creación de esta red reordena el escenario en el mundo empresarial. Por un lado, abre oportunidades para talento femenino que hoy no accede a posiciones estratégicas; por otro, instala presión sobre estructuras tradicionales que han operado con baja diversidad.
En palabras de María Ana Matthias, presidenta de REDMAD, “Red de Redes es, ante todo, un espacio de colaboración para compartir aprendizajes, intercambiar experiencias y avanzar con mayor impacto, convocando a empresas, academia, sector público y sociedad civil”.
La dirigenta también subrayó el efecto de la articulación regional: “Cuando las redes se conectan, avanzamos más rápido, y cuando lo hacemos, el impacto crece”.
Una brecha que se expresa de forma distinta en los territorios
El fenómeno no es homogéneo. Chile, Argentina, Colombia y Uruguay comparten niveles similares de participación femenina en alta dirección, pero difieren en velocidad de avance y mecanismos de acceso.
La articulación regional permite compartir prácticas y generar presión coordinada en mercados donde la toma de decisiones sigue concentrada en grupos reducidos.
Lo que viene: incidencia en gobernanza y reglas del juego
El siguiente paso de la Red de Redes será avanzar en incidencia sobre estándares de gobernanza, criterios de selección y políticas que regulan el acceso a directorios.
La discusión deja de estar en si debe haber más mujeres en la alta dirección, y pasa a cómo se modifican los mecanismos que hoy definen quién accede a esos espacios.



