Desde Arica, la Universidad de Tarapacá encabeza la clasificación chilena de Física del Ranking de Shanghái 2026. Su posición supera a la Universidad de Chile y la Católica, mientras la investigación regional gana visibilidad internacional en ciencia
La institución alcanzó el primer lugar nacional en Física del Ranking de Shanghái 2026, al ubicarse entre los puestos 201 y 300 del mundo. La Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica quedaron en el tramo 301-400. El resultado corresponde a la Clasificación Global de Asignaturas Académicas (GRAS), que evalúa el desempeño de las instituciones en disciplinas específicas mediante indicadores de investigación científica.
La distinción pone el foco en una universidad pública situada lejos de Santiago, donde históricamente se concentró buena parte de las capacidades científicas del país. Su posición internacional coincide con los cambios que comienzan a producirse en el mapa de la investigación desde las regiones, especialmente a partir de nuevas oportunidades de financiamiento y colaboración entre universidades, gobiernos regionales y sectores productivos.
De las partículas a la vida cotidiana
Cada vez que una persona utiliza su teléfono celular, consulta su ubicación mediante GPS o se conecta a Internet, está aprovechando conocimientos desarrollados por generaciones de científicos. La electricidad, las ondas electromagnéticas, la mecánica cuántica y la relatividad dejaron hace tiempo de ser conceptos exclusivos de los laboratorios para convertirse en fundamentos de tecnologías presentes en millones de hogares.
Los semiconductores utilizados en computadores y teléfonos ofrecen uno de los ejemplos más claros. Su desarrollo fue posible gracias a investigaciones sobre el comportamiento de la materia que comenzaron mucho antes de que existieran los dispositivos actuales. Descubrimientos que inicialmente buscaban explicar fenómenos naturales terminaron dando origen a componentes esenciales de la economía digital.
David Laroze, director del Instituto de Alta Investigación de la Universidad de Tarapacá, explicó que “estudiar física significa mucho más que aprender fórmulas o resolver ecuaciones. Significa aprender a observar la naturaleza, formular preguntas, construir modelos y utilizar el razonamiento para comprender fenómenos complejos. Esa capacidad de transformar una pregunta sobre el mundo en un problema que podemos estudiar y comprender es, probablemente, una de las contribuciones más importantes de la física”.
El académico agregó que “muchas de las grandes transformaciones tecnológicas actuales tienen sus raíces en descubrimientos fundamentales realizados mucho antes de que existiera una aplicación concreta. La física nos enseña, por tanto, que investigar para comprender también es una forma de construir el futuro”.
En Arica y Parinacota, la investigación científica también convive con problemas propios del territorio. La disponibilidad de agua, el desarrollo agrícola, los riesgos naturales, el uso de energías renovables y la adaptación a condiciones ambientales extremas constituyen ámbitos donde los conocimientos de la física pueden contribuir al desarrollo de tecnologías y nuevas herramientas de análisis.
Las particularidades del norte de Chile ofrecen condiciones para abordar preguntas científicas que adquieren especial importancia regional. Comprender la radiación solar, estudiar el comportamiento de los materiales frente a temperaturas extremas o analizar fenómenos atmosféricos puede abrir oportunidades para investigaciones vinculadas con la energía, el medioambiente y distintas actividades productivas.
Arica se abre espacio en la investigación mundial
La posición alcanzada por la Universidad de Tarapacá introduce una diferencia respecto de las clasificaciones generales del sistema universitario chileno. En Física, la institución consiguió superar a planteles nacionales con mayor tamaño, trayectoria y visibilidad internacional, demostrando que la investigación especializada también puede alcanzar posiciones destacadas desde las regiones.
El Ranking de Shanghái considera publicaciones científicas del período 2021-2025 y examina su calidad, influencia académica y colaboración internacional. En Física, la clasificación comprende 500 universidades del mundo, entre ellas instituciones que concentran una parte importante de la producción científica internacional.
La rectora de la Universidad de Tarapacá, Jenniffer Peralta, destacó que “para nuestra universidad, el fortalecimiento de la física en Arica y Parinacota no es solo un objetivo científico. Significa desarrollar capacidades locales para comprender nuestro territorio, formar capital humano avanzado y, especialmente, utilizar la ciencia y la tecnología para buscar soluciones a problemas que afectan directamente la calidad de vida y el desarrollo futuro de nuestras regiones”.
El reconocimiento también invita a retomar la discusión sobre el futuro de la investigación universitaria. Mantener laboratorios, renovar equipamiento, formar especialistas y financiar proyectos de largo plazo requiere inversiones sostenidas, especialmente en instituciones regionales que buscan consolidar equipos científicos y ampliar sus redes internacionales.
La clasificación permite reconocer el desempeño académico, aunque no mide directamente las aplicaciones del conocimiento en las comunidades. Esa dimensión depende de la capacidad de las universidades para colaborar con empresas, servicios públicos y organizaciones territoriales, además de sostener investigaciones cuyos resultados pueden tardar años en convertirse en tecnologías o soluciones concretas.
El conocimiento que se construye desde las regiones
Para Arica y Parinacota, disponer de una universidad que destaca internacionalmente en Física representa una oportunidad para ampliar sus capacidades científicas y formar especialistas sin depender exclusivamente de los centros universitarios de la capital. El territorio presenta condiciones ambientales, geográficas y productivas que requieren investigación especializada, particularmente en materias relacionadas con agua, energía y adaptación al entorno.
El resultado de la UTA también coincide con la discusión sobre los recursos destinados a ciencia e innovación en el Presupuesto 2027. La continuidad de programas, la disponibilidad de equipamiento y las oportunidades para nuevos investigadores forman parte de un debate que adquiere especial relevancia para las instituciones ubicadas fuera de Santiago.
El reconocimiento confirma que la investigación competitiva también puede desarrollarse lejos de los grandes centros universitarios y vuelve a poner sobre la mesa la importancia de conectar el conocimiento científico con las necesidades de los territorios y las decisiones públicas.
Más allá de su posición internacional, la proyección de la UTA estará vinculada con su capacidad para sostener nuevas investigaciones, formar especialistas y contribuir al desarrollo de una región donde la ciencia tiene problemas concretos que abordar.



