Por Marcelo Blechman, socio de OLIVIA
Viviendo en un contexto donde las reglas del juego pueden reescribirse de forma abrupta, sin previo aviso y con consecuencias sistémicas inmediatas, el liderazgo en un C-Level debe adoptar cinco principios fundamentales de agilidad, aunque la realidad muestra que los más críticos son, precisamente, los que menos se cumplen.
En efecto, para una buena toma de decisiones es vital:
- Priorizar el valor del negocio por sobre la optimización local.
- Decidir con información suficiente, no perfecta.
- Descentralizar decisiones, manteniendo claridad de propósito.
- Experimentar antes de escalar.
- Revisar las decisiones de forma continua, no solo durante una crisis
Lo paradójico es que, de esos cinco principios, los que menos se cumplen en las organizaciones son precisamente priorizar el valor del negocio, decidir con información suficiente y revisar decisiones de forma continua. Y son exactamente los que más se necesitan en contextos de cambio acelerado.
En efecto, la agilidad no es una moda, es una respuesta necesaria a la complejidad actual. La hoja en blanco del inicio del año puede ser una invitación a preguntarnos si estamos equipados para decidir y ajustar con la velocidad que el momento exige, o si seguiremos esperando una perfección que el contexto ya no permite.
No se trata de sugerir que las organizaciones deban gestionarse con la lógica de una operación militar. Pero sí es necesario confrontar una pregunta esencial sobre cómo se está liderando: ¿Se está liderando para el mundo que se quiere o para el mundo que existe? ¿Se está evaluando el impacto real en el negocio por sobre métricas departamentales? ¿Existe la disciplina de revisar lo decidido antes de que la crisis obligue a hacerlo?
Las reglas del juego se están reescribiendo constantemente. La pregunta no es si gusta o no; la pregunta es si las organizaciones están equipadas para navegar esa realidad con velocidad, criterio y capacidad de aprendizaje continuo. Porque al final, en un mundo donde todo puede cambiar en 140 minutos, la verdadera ventaja competitiva está en decidir, actuar, aprender y ajustar con propósito.
La hoja en blanco es una invitación. Pero el calendario no esperará a que se tengan todas las respuestas.
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