Por Rodrigo Espinoza. Gerente general de AUTER
Con el fin de año y la llegada del verano, aumentan las celebraciones, los traslados por el inicio de las vacaciones y los accidentes de tránsito en Chile. Diciembre y enero son meses críticos, ya que crecen los siniestros viales y las víctimas fatales, muchas veces producto del exceso de velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol y otras imprudencias al volante.
En este contexto, preocupa que la Ley de Control Automatizado de Tránsito (Ley CATI) siga pendiente. Esta normativa, que busca reducir accidentes mediante la instalación de cámaras y radares en puntos estratégicos, requiere atención urgente, mientras el país continúa enfrentando cifras preocupantes de mortalidad vial.
La evidencia es clara: con tecnología avanzada es posible generar registros sólidos e irrefutables, fundamentales para prevenir siniestros y disminuir más de 800 muertes al año en un período de cinco años.
Hoy, Carabineros solo logra cursar tres infracciones por cada 10 mil, debido a la limitada cobertura. Con sistemas automatizados sería posible fiscalizar el 100% de las faltas asociadas a velocidad, optimizando la capacidad policial y aumentando la seguridad vial.
La experiencia internacional respalda este enfoque. En Francia, el Centro Nacional de Tratamiento de Infracciones salvó 14 mil vidas entre 2003 y 2010. En España, un modelo similar redujo en 47% las muertes. En Chile, las víctimas fatales podrían bajar de 1.600 a menos de 800 por año.
Avanzar hacia ciudades conectadas e inteligentes es fundamental. La integración de datos de radares, semáforos y otros sistemas permitiría mejorar la movilidad urbana, optimizar la gestión municipal y asegurar sanciones efectivas. Además, cerca del 90% de las multas podría pagarse en línea, evitando la saturación de los Juzgados de Policía Local.
La tecnología puede salvar vidas. Con la Ley CATI aún pendiente, es urgente actuar para que las próximas fiestas y vacaciones sean seguras para todos.
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