El Banco Central informó que la actividad retrocedió en diez de las dieciséis regiones durante el primer trimestre de 2026, mientras el consumo de los hogares creció 2,5% y las exportaciones bajaron 4,6%
Chile volvió a mostrar una economía partida territorialmente, ya que durante el primer trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto regional retrocedió en diez de las dieciséis regiones del país, confirmando que la desaceleración no golpea de manera pareja a los territorios ni a sus principales sectores productivos.
De acuerdo con el informe preliminar de Cuentas Nacionales del Banco Central, el PIB nacional cayó 0,5% respecto de igual período de 2025. En contraste, el consumo de los hogares creció 2,5%, mientras las exportaciones de bienes retrocedieron 4,6%, afectadas principalmente por menores envíos frutícolas y mineros.
La señal es relevante para la agenda económica del Gobierno. Mientras La Moneda busca instalar prioridades en empleo, inversión y productividad, el mapa regional muestra que varias economías locales están perdiendo fuerza. La discusión ya venía marcada por el foco oficial en empleo, inversiones y Plan Invierno, pero el dato regional agrega una presión mayor: la recuperación no se está sintiendo igual en todo el país.
Según el reporte, la caída del PIB fue explicada principalmente por la macrozona Centro Sur y, en menor medida, por la zona Norte. La Región Metropolitana, en cambio, compensó parcialmente el resultado con una incidencia positiva. En exportaciones, la baja se concentró en la zona Centro Sur y en la propia Metropolitana.
Producción débil, hogares aún gastando
El punto central del informe es el desacople entre producción y consumo. Mientras el PIB cayó en buena parte del país, el gasto de los hogares siguió creciendo en diez regiones, impulsado por servicios como salud, transporte, restaurantes, hoteles y turismo. También aportaron bienes no durables, como alimentos y vestuario, además del gasto en automóviles.
La producción regional mostró una fotografía más frágil. Las actividades agropecuario-silvícola y minera explicaron buena parte del retroceso, con resultados negativos en varias regiones donde estos sectores tienen peso relevante. A ello se sumó la baja de exportaciones, afectadas por menores envíos frutícolas y mineros.
La lectura es clara: el consumo mantiene movimiento económico, pero no reemplaza inversión, productividad ni diversificación regional. Cuando los hogares siguen gastando, pero los sectores productivos y exportadores retroceden, el crecimiento queda sostenido sobre una base más vulnerable. Esa brecha ya aparece en el debate sobre competitividad regional y desarrollo desigual en Chile.
PIB y consumo regional durante el primer trimestre de 2026
| Región | PIB regional 1T 2026 | Consumo hogares |
|---|---|---|
| Arica y Parinacota | -1,9% | 4,9% |
| Tarapacá | 5,5% | 4,0% |
| Antofagasta | -5,3% | 4,7% |
| Atacama | 10,5% | 3,3% |
| Coquimbo | -1,0% | 2,8% |
| Valparaíso | 0,3% | 1,8% |
| Metropolitana | 1,0% | 3,6% |
| O’Higgins | -6,6% | 1,2% |
| Maule | -3,2% | -0,5% |
| Ñuble | -2,9% | 3,1% |
| Biobío | -5,2% | -0,3% |
| La Araucanía | -2,4% | -1,7% |
| Los Ríos | 2,2% | -1,8% |
| Los Lagos | 1,2% | 2,2% |
| Aysén | -2,6% | -2,1% |
| Magallanes | -1,3% | -0,4% |
O’Higgins encabeza los retrocesos
La Región de O’Higgins registró la mayor caída del país, con una contracción de 6,6%, explicada por el desempeño de la fruticultura, la generación eléctrica y, en menor medida, la minería del cobre. Sus exportaciones de bienes disminuyeron 25,2%, golpeadas por menores envíos frutícolas y mineros, mientras el consumo de los hogares creció apenas 1,2%.
También destacaron los retrocesos de Antofagasta, con una baja de 5,3%, asociada al menor desempeño de la minería del cobre; Biobío, con 5,2%, afectado por la industria pesquera, pesca y generación eléctrica; y Maule, con 3,2%, incidido por fruticultura y construcción.
En el otro extremo, Atacama encabezó el crecimiento regional con un alza de 10,5%, impulsada por la minería, especialmente la extracción de oro y plata. Le siguió Tarapacá, con 5,5%, apoyada por la minería del cobre y un salto de 28,5% en exportaciones de bienes.
La alerta territorial para 2026
El informe del Banco Central deja una advertencia de fondo: Chile no enfrenta solo una baja puntual de actividad, sino una economía regional con motores desparejos. Algunas zonas avanzan por minería, servicios o industria alimenticia, mientras otras retroceden por fruticultura, construcción, pesca, generación eléctrica o exportaciones.
En regiones como O’Higgins, la caída vuelve más urgente la discusión sobre diversificación productiva, nuevos sectores, innovación y capital privado. La región ya venía impulsando una agenda para captar inversión internacional y abrir nuevos sectores productivos, precisamente para reducir la dependencia de ciclos agrícolas, mineros o energéticos.
La pregunta política y económica es si la agenda de reactivación será capaz de llegar a los territorios con resultados concretos. Porque cuando diez regiones reducen su PIB frente al mismo trimestre del año anterior, el problema deja de ser solo una cifra macroeconómica y entra directamente al terreno del empleo, la inversión, la productividad y el desarrollo regional.
El desafío para 2026 será transformar la recuperación en una señal visible fuera de la Región Metropolitana. Si el consumo sigue resistiendo, pero la producción y las exportaciones regionales continúan debilitadas, la economía chilena puede quedar atrapada en una recuperación parcial: con hogares gastando, pero con territorios perdiendo fuerza.



