La presidenta del Senado convocará una mesa para recoger propuestas al proyecto impulsado por el Gobierno, tras advertir que la aprobación general dejó una señal política débil y falta de acuerdos en materias especialmente sensibles como contribuciones municipales
La aprobación general del proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Social abrió una nueva etapa política en el Senado. Aunque la iniciativa logró avanzar, la votación dejó en evidencia la fragilidad de los apoyos y la necesidad de construir acuerdos más amplios antes de entrar a la discusión particular.
Tras el debate en la Sala, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, anunció que convocará una mesa para recoger propuestas e indicaciones de distintos sectores. La parlamentaria puso especial atención en materias sensibles para la ciudadanía, como las contribuciones municipales, donde ya existen reparos de alcaldes, alcaldesas y senadores de oposición.
“Me parece muy relevante que en temas que son muy sensibles para la ciudadanía existan acuerdos y no estemos mostrando una señal como la que ocurrió ayer, que sin duda nos permite dar un paso importante, pero también es una señal de que este proyecto está siendo validado solo por el oficialismo”, sostuvo Paulina Núñez.
La senadora agregó que todavía existe margen para abrir un espacio de diálogo antes de la votación en particular. “Tenemos una oportunidad gigante para abrir ese espacio. Nos quedamos con propuestas que entregaron al Ejecutivo los distintos senadores de la oposición. Yo también, como presidenta del Senado, recibí algunas de ellas, y hay algunas que comparto, como, por ejemplo, lo que ocurrió con los alcaldes, con las alcaldesas, a propósito de las contribuciones”, afirmó.
Mesa para ordenar propuestas
La instancia sería conformada el próximo martes, considerando las sesiones especiales vinculadas a la acusación constitucional. El objetivo será revisar propuestas ya presentadas, recoger nuevas indicaciones y evaluar si existe margen para construir mínimos comunes dentro del Senado.
El anuncio ocurre luego de una votación ajustada que dejó al Gobierno sin holgura suficiente para la siguiente fase legislativa. El proyecto ya había mostrado una tramitación compleja, especialmente después de que la Sala aprobara en general Reconstrucción Nacional por solo un voto, señal que anticipó una discusión particular más difícil.
“Creo que es vital que en el caso del Senado tengamos ese espacio de acuerdo, tengamos ese espacio de diálogo, podamos ver si tenemos algo en conjunto”, señaló la presidenta del Senado, quien además indicó que ha conversado con algunos senadores de oposición para explorar la posibilidad de presentar propuestas, incluso, como Cámara Alta.
Contribuciones vuelven al centro
Uno de los puntos más sensibles será el tratamiento de las contribuciones municipales. La discusión no solo tiene impacto tributario, sino también territorial, porque se relaciona directamente con los ingresos de los municipios y con la capacidad financiera de las comunas para sostener servicios locales.
La preocupación por esta materia ya había sido parte del debate legislativo, especialmente por sus eventuales efectos sobre el Fondo Común Municipal y la distribución de recursos entre comunas. Esa dimensión territorial también ha estado presente en el análisis sobre cómo eliminar contribuciones puede profundizar la desigualdad territorial.
Núñez también apuntó al rol que debe asumir el Ejecutivo en la búsqueda de una mayoría más amplia. “El Ejecutivo debería hacer lo mismo, lógicamente, tratar de construir una mayoría, porque, además, en algunas medidas se necesitan mucho más que 26 votos, y, por lo tanto, tenemos la obligación de lograr algunos acuerdos”, expresó.
Gobierno queda obligado a negociar
La aprobación general permitió que el proyecto siguiera avanzando, pero no garantiza su viabilidad en la discusión particular. Varias normas requieren mayorías especiales, por lo que el oficialismo necesitará ampliar respaldos y recoger propuestas de sectores que han planteado reparos al texto.
La fragilidad política de la iniciativa ya venía instalada desde su paso por la Comisión de Hacienda, donde el proyecto avanzó sin acuerdo transversal y con cuestionamientos sobre sus efectos fiscales, territoriales y regulatorios. Ese antecedente marcó el tono de una tramitación que llegó a la Sala con la Comisión de Hacienda aprobando Reconstrucción Nacional sin acuerdo político.
“Ese diálogo lo queremos conducir en el Senado para ver si podemos tener ese espacio y esos mínimos comunes en alguna de estas medidas”, afirmó Paulina Núñez, marcando una señal institucional frente a una discusión que ahora dependerá menos del resultado de la votación general y más de la capacidad de construir acuerdos.
La mesa que convocará la presidenta del Senado será una prueba política para el Gobierno y para la oposición. Si logra ordenar propuestas, podría abrir espacio a indicaciones con respaldo más amplio. Si fracasa, el proyecto llegará a su votación particular con el mismo problema que dejó la aprobación general: una mayoría estrecha, normas sensibles y dudas sobre su capacidad de sostenerse en el Congreso.



