Patrimonio Cultural y Desarrollo: Desafíos Pendientes

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Por: Carlos Poblete Lagos. Director de Extensión de la Universidad de O´Higgins


Desde su origen, la valoración del patrimonio cultural ha estado vinculada a la preservación de una herencia que le es propia a la comunidad, tanto sobre la base de bienes muebles e inmuebles, como en el reconocimiento a manifestaciones de carácter inmaterial, testimonios vivos de la cultura y sus expresiones en nuestra sociedad.

En el caso de Chile, durante las últimas décadas es posible observar un énfasis en el desarrollo de políticas nacionales de reconocimiento, conservación y valoración del patrimonio cultural, en un contexto enriquecido por el accionar de agencias y agentes privados, interesados en el desarrollo de líneas de acción vinculadas a la conservación y difusión del patrimonio regional y nacional.

Por contraste, los avances alcanzados por las políticas culturales no han manifestado la misma velocidad en lo que respecta al desarrollo de políticas educacionales específicas, especialmente, en la formación de técnicos y profesionales universitarios pertenecientes al área. La oferta de programas de formación específica en el área, tanto en el nivel escolar como superior, resulta escasa a nivel nacional, tanto en relación al número total de programas, como también en términos de cobertura y desarrollo estratégico de las regiones. Para muestra, algunos datos:

Según resultados del Informe de Estadísticas Culturales del 2015[1], la oferta en educación superior para la especialidad creativa alcanza un total de 1.542 programas, considerando CFT, IP y Universidades. De éstos, la formación en patrimonio cultural alcanza apenas un total de 38 programas, correspondientes al 2,5% de la oferta total para el área. En el caso de la artesanía, solo tres programas, equivalentes a un 0,2% de la oferta total, todo lo anterior, considerando formación de nivel técnico, pregrado, y postítulo o postgrado.

En el caso del nivel escolar, la formación en patrimonio y artesanías se encuentra dentro de las llamadas especialidades creativas, presentes en los programas de formación de establecimientos que imparten Educación Media Técnico Profesional y Artística (EMTP). En ellos, del total de matriculados a nivel nacional en EMTP (N = 255.188), solo el 1.3% corresponden a matriculados en especialidades de índole creativa (n = 3.360).

Sin duda, que lo anterior refleja una realidad compleja para el desarrollo nacional. Paradójicamente, esta complejidad constituye a la vez un desafío poderoso para las agencias, e instituciones, y muy especialmente, aquellas de carácter público y de educación superior. Desafío que las interpela a buscar nuevas soluciones, capaces de impulsar la formación en patrimonio cultural en el nivel escolar, y en la formación especializada, con el fin de impactar ampliamente en el desarrollo social y cultural de las comunidades, las regiones y el país, en la calidad de vida de todos quienes viven en torno al patrimonio, e incluso, en la búsqueda de principios estéticos que abran hacia nuevas perspectivas de elaboración y desarrollo creativo.

[1] Informe de Estadísticas Culturales, CNCA – INE, 2015 http://www.cultura.gob.cl/publicaciones/estadisticas-culturales-informe-anual-2015/


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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