[Opinión] “… Y la culpa no era mía…”

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Por: Natalia Sánchez A. Arquitecta y Magíster en Urbanismo. Ex Seremi del Ministerio de Obras Públicas y Vicepresidenta de la Mujer del Partido Socialista de la región de O’Higgins


Este 2020 fue un año complejo para todos y todas. Más duro aún para las mujeres que, en nuestra región y país sufrieron un retroceso en los avances (siempre insuficientes) que se habían logrado durante las últimas décadas, como uno de los impactos indeseados del Covid-19.

El año que parte no fue muy auguroso para nosotras, aunque sí rescatamos el triunfo histórico del Plebiscito del 25 de octubre, que nos llena de esperanza porque pondrá fin a una Constitución nacida en Dictadura, que eternizó un modelo económico y social injusto; abriendo paso a la posibilidad de una Convención Constituyente paritaria, un logro único en el mundo que nos debe llenar de orgullo.

Pero la Pandemia y el confinamiento agravaron en Chile y el extranjero los casos de violencia de género. El Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género contabiliza 40 casos de femicidio en lo que va de 2020, mientras que la Red Chilena contra la Violencia a las Mujeres suma otros 13 asesinatos basados en la violencia de género, que no califican como feminicidios en la ley que penaliza ese delito.

Según los antecedentes que hemos conocido, la tercera parte de los crímenes contabilizados oficialmente fueron contra mujeres que ya habían denunciado ser víctimas de maltratos, lo que agrava aún más los hechos. Muertes evitables, dolorosas, desgarradoras que no tienen respuesta de un Estado que no escucha.

Como sociedad hemos dado pasos en la toma de conciencia, pero estamos lejos de que estos sean suficientes. Causa escalofríos, por ejemplo, ver en redes sociales a personas que condenan a María Isabel Pávez -joven asesinada de manera brutal-, porque buscó una cita en Tinder ¿Es que acaso programar una cita de manera virtual justifica una muerte macabra? ¿Ella se lo buscó?

Con el Año Nuevo estos problemas no desaparecerán, ni el patriarcado se volverá “buena persona”. No podemos bajar los brazos. Todas y todos debemos seguir luchando desde nuestras posiciones. A través del voto, en redes sociales, en nuestras familias y con nuestras amistades. Tomará mucho tiempo, pero si somos perseverantes lograremos el cambio sociocultural que necesitamos.

En estos primeros días del 2021 es más importante que nunca recordar que hasta ahora son 40 (y más) mujeres que ya no están, que fueron arrebatas abruptamente a sus familias y a sus seres queridos, las que seguramente en algún momento pidieron ayuda y no fueron atendidas ni apoyadas.

Frente a esta dramática realidad resuena con fuerza el mensaje de las Tesis “…la culpa no era mía, ni donde andaba ni cómo vestía…”, porque claramente la culpa no fue de ellas.


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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