[Opinión] La frontera entre lo invisible y lo visible que no queremos ver

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Por: Gabriela Clivio. CFA. Economista y Foundingmember CFA Society Chile


El 22 de septiembre del año 2005, se promulgó en Chile la Ley de la Violencia Intrafamiliar (“VIF”). El objeto de esta ley es -no solo prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar- sino que además, otorgar protección a las víctimas de la misma. En ese sentido, es deber del Estado adoptar las medidas conducentes para garantizar la vida, la integridad personal y la seguridad de los miembros de la familia.Y es este mismo ente, quien adoptará políticas orientadas a prevenir este tipo de enfrentamientos, en especial contra la mujer, los niños y los adultos mayores.

En este texto voy a referirme solamente a la violencia intrafamiliar hacia la mujer y hacia los niños, no sin antes mencionar que lamentablemente, en Chile, los estudios realizados en las últimas décadas sugieren que la violencia intrafamiliar (VIF) es tristemente un fenómeno frecuente. A pesar de la creciente preocupación por las desigualdades de género, una de sus más graves manifestaciones es justamente la VIF. Solo a modo ilustrativo, recordemos que de acuerdo a datos del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG), durante los años 2018-2020 ocurrieron en el país 131 femicidios.

A pesar de las movilizaciones feministas de 2018, la visibilización de la violencia contra la mujer y una serie de políticaspúblicas para su prevención, ésta siguió en aumento. A nivel de violencia intrafamiliar también es importante mencionar que -másallá de la alta frecuencia con que ésta se presenta- existe evidencia de que la prevalencia de la misma puede llegar al 70%,ubicándose muy por sobre la prevalencia epidemiológica del 35%.

La literatura internacional sugiere que los factores de riesgo para la presencia de VIF son múltiples, pero sin lugar a dudas que para la víctima (la parte abusada y débil), ya sea de forma psicológica, física o sexual, la VIF se asocia, con una mayor prevalencia de diversas patologías de salud mental, tales como trastornos de ansiedad, trastornos por abuso de sustancias y trastornos anímicos. Es decir, que el impacto de la violencia se perpetúa en el tiempo, haciendo aúnmásdébil al abusado. Finalmente, varios estudios también muestran que la VIF se asocia a un deterioro de distintos parámetros de salud. Las mujeres víctimas de VIF poseen por lo general una peor percepción de su estado de bienestar y se ha confirmado el negativo

Impacto de la VIF en la salud neonatal.

Con respecto al maltrato infantil, este concepto ha ido evolucionando hacia la situación actual en que las definiciones se basan en las necesidades y derechos de los niños. El maltrato infantil es uno de los problemas más graves que afecta a niños y niñas en el planeta. La violencia contra los niños y niñas se da en distintas formas e intensidad y muchas veces se encuentra arraigada en prácticas culturales, económicas y sociales.

La Convención de los Derechos del Niño en su artículo 19 se refiere específicamente al tema, señalando que “Los Estados partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos trato o explotación, incluido el abuso sexual”.

A nivel país, UNICEF Chile realizó varios estudios de prevalencia del maltrato infantil en el país, con el objetivo de dar una mayor visibilidad a esta problemática. En su último trabajo se mostró que solamente un 24,7% de los niños encuestados manifestó no sufrir algún tipo de violencia al interior de su familia. Es entoncestan extenso este problema que se corre el riesgo de “normalizar” una situación de maltrato.

Es muy importante la visibilización social que se ha hecho en los últimosaños, tanto de la violencia de género masculino hacia el femenino, como la violencia hacia los niños. Es enel ámbito de la intimidad familiar, donde los vínculos debieran ser fuente de seguridad y apego.Pero también es en el mismo ámbito donde pueden terminar dándose los mayores sufrimientos subjetivos.

Es doloroso darnos cuenta que la violencia doméstica sigue siendo un fenómenoinvisibilizado y es tan invisibilizado que justamente quien lo cuenta no solo visibiliza el problema, sino que se “humaniza”. En un mundo donde para muchos el fin justifica cualquier medio, la condición “humana” no tiene lugar y debe ser aniquilada, ya que puede poner en peligro la consecución del objetivo. Por suerte, algunos pocos, cruzan esta frontera de lo invisible a lo visible y nos ayudan no solo a visibilizar los problemas, sino también a visibilizar “personas”.

Recuerdo la hermosa película “La vida es bella” donde Guido recurre a su imaginación para proteger a su pequeño hijo de los horrores que vivían. No deja de desgarrarme el alma el encontrar un adulto, no solo incapaz de entregar amor y proteger a sus hijos, sino que además los agreda física y psicológicamente. Estoy segura de que esto es algo que debe ser a todas luces condenado y además, a quien es capaz de hacer tal daño, ningún medio debiera darle tribuna alguna.

Firman carta, escrita por Gabriela Clivio, en contra de violencia intrafamiliar y contra niños las siguientes personas:

Firmantes
1. Gabriela Clivio
2. Carolina Garcia
3. Rosa Madera
4. Francesca Faraggi
5. Anne Traub
6. Soledad Ciocca
7. Marta Manriquez
8. Barbara Mendoza
9. Isidora Vicente
10. Consuelo Urquiza
11. Bárbara Opaso
12. Fadua gajardo
13. Patricia Barrientos
14. Jennifer Soto
15 Pilar Viteri
16. Melanie Kenrick
17. Myriam Gómez
18. Roberta Valenca
20. Macarena Vargas
21 Gabriela Salvador
22. Barbara Silva
23. Sindy Arzani Jorquera
24. Fernanda Hurtado
25. Catherine Ruz
26. Pilar Zabala
27. Mariana Gómez Moffat
28. Jacqueline Plass
29. Mónica Bravo
30. Paola Calorio
31. Alejandra Sepúlveda
32. María José Bosch
33. Marisol Arriagada Cornejo
34. Magdalena Labbé Herrera
35. Claudia Noriega Naudon
36. Susana Claro
37. Cecilia Guzman
38. Irene Schlechter
39. Solange González
40. Daria Eimbcke
41. Erica Salvaj
42. Lucía Armanet
43. Alejandra Ríos Maza
44. Andrea Faez
45. Camila Illanes Lagos
46. Antonia Rojas
47. Jessica Arias
48. Carolina Ordenes
49. Macarena Valdés
50. Maria Cristina Yarur
51. Pamela Atala
52. Jacqueline Balbontin
53. Ana María Camus
54. María José Greene
55. Andrea Oyarce
56. María Paz Tagle
57. Alejandra Mehech
58. Jacqueline Mandel
59. Rosario Navarro
60. María Paz Morel
61. María Teresa Amenábar
62. Catherina Aliaga
63. María José Rioja
64. Gina Ocqueteau
65. Alexandra Ballevona
66. Maria Angélica Charlin
67. María Paz Pulgar
68. María José Zaldivar
69. Magdalena Férnandez
70. Susana Carey
71. Denisse Goldfarb
72. Marisa Ansaldo
73. Paulina Yazigi
74. Maria Victoria Doberti
75. Macarena Pérez
76. Bernardita Camus Rojas
77. María Elena Verdugo
78. M. Elisa Adriasola B
79. Lili Manns
80. Mariana Lasalle
81.Claudia Lafourcade
82. Patricia Flores
83. Jacqueline Saquel
84. Pilar Estay
85. Gabriela Quesney
86. María Ignacia Fernandez
87. Guiselle PIedras
88. Paula Loyola
89. Constanza Daniels
90. Antonia Jünemann
91. Catalina Valdés
92. Veronica Toro
93. Cecilia Facetti

El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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