El exministro de Hacienda cuestionó la megarreforma del Gobierno, acusó que rompe la tradición de acuerdos tributarios y advirtió que su falta de compensación fiscal puede tensionar el crecimiento, la salud y las finanzas municipales
El exministro de Hacienda y Economía Nicolás Grau calificó como “totalmente extrema” la megarreforma tributaria impulsada por el Gobierno del presidente José Antonio Kast, al sostener que representa “una transferencia gigante a los sectores de más alto ingreso del país”.
Grau formuló sus críticas durante una entrevista en el programa Influyentes de CNN Chile, instancia en la que también anunció su incorporación como director del centro de pensamiento Rumbo Colectivo. El exsecretario de Estado cuestionó tanto el contenido del proyecto como la forma en que ha sido tramitado por el Ejecutivo.
A su juicio, la iniciativa constituye un quiebre respecto de la tradición política construida desde el retorno a la democracia. Grau sostuvo que, desde 1990, las reformas tributarias promovidas por gobiernos de distintos sectores habían avanzado mediante acuerdos, algo que no habría ocurrido en esta oportunidad.
Una reforma sin acuerdos políticos
“Esta es la primera reforma tributaria que se hace sin acuerdo”, afirmó Grau, quien también criticó que el Ejecutivo no mostrara disposición a conformar una comisión técnica de especialistas que permitiera acercar posiciones antes de la discusión legislativa.
Para el exministro, esa ausencia de diálogo no es únicamente un problema procedimental. Según planteó, el contenido de la iniciativa también se aleja de los equilibrios alcanzados durante las últimas décadas, debido a que reduce impuestos que afectan principalmente a empresas, patrimonios y rentas de capital sin establecer una compensación fiscal suficiente.
Grau mencionó como ejemplos la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, utilizado para contribuir al financiamiento de la Pensión Garantizada Universal, y la incorporación de mecanismos que permitirían adelantar transferencias patrimoniales en vida para reducir el pago de impuestos asociados a las herencias.
“Uno se pregunta, ¿qué tiene que ver eso con la reconstrucción? ¿Y qué tiene que ver eso con el crecimiento?”, cuestionó el nuevo director de Rumbo Colectivo.
El impacto fiscal puede llegar a la salud
Otro de los principales cuestionamientos apunta a la falta de compensación de las rebajas tributarias. Grau sostuvo que una menor recaudación no solo puede deteriorar las finanzas públicas, sino también afectar el propio crecimiento económico que la reforma declara buscar.
El exministro advirtió que el presupuesto de salud podría convertirse en uno de los primeros espacios de ajuste, debido a que una parte importante de ese gasto no constituye una obligación legal permanente y puede ser modificada durante la discusión o ejecución presupuestaria.
Como contraste, explicó que beneficios como la PGU se encuentran protegidos por ley y requieren una modificación legislativa para ser reducidos. En cambio, los recursos destinados al funcionamiento de los servicios sanitarios enfrentan un mayor grado de exposición frente a eventuales recortes.
“Vamos a tener un déficit fiscal, vamos a tener presiones fiscales más grandes, o vamos a tener desfinanciados los servicios de salud”, advirtió Grau, agregando que una administración futura tendría que corregir los problemas generados por esas decisiones.
La controversia por las contribuciones
Grau también cuestionó la propuesta del Ejecutivo relacionada con las contribuciones de los adultos mayores. A su juicio, ampliar el beneficio sin distinguir adecuadamente la capacidad económica de los propietarios tendría efectos regresivos y generaría nuevas tensiones sobre el financiamiento municipal.
El exministro sostuvo que la iniciativa podría provocar que recursos recaudados mediante el IVA en comunas de menores ingresos terminaran financiando compensaciones para municipios más acomodados. Como respaldo a su crítica, recordó que economistas de derecha también han defendido que las personas de mayores ingresos continúen pagando contribuciones.
Para Grau, el problema trasciende el impacto inmediato de la medida. La estabilidad de un sistema tributario depende de los consensos políticos y sociales que permiten sostenerlo en el tiempo, y no únicamente de la existencia de una mayoría parlamentaria circunstancial.
Extremo en el contenido, moderado en las formas
Al evaluar políticamente al Gobierno, Grau estableció una diferencia entre las formas utilizadas por el presidente Kast y el contenido de sus reformas. Valoró que el mandatario mantenga un comportamiento institucional y no recurra a ataques personales contra sus adversarios.
Sin embargo, sostuvo que la orientación económica de la administración responde a una visión de extrema derecha, porque plantea que la principal vía para recuperar el crecimiento consiste en aumentar los recursos disponibles para los sectores de mayores ingresos.
“En los contenidos, este es un gobierno de extrema derecha”, afirmó Grau, aunque reconoció como positivo que Kast cuide el prestigio institucional de la Presidencia.
La intervención del exministro profundiza el debate sobre una reforma que no solo deberá demostrar si puede estimular la inversión, sino también cómo compensará la menor recaudación y quiénes terminarán asumiendo sus costos fiscales, sociales y territoriales.



