Excel, papel y WhatsApp siguen siendo, en muchos casos, las principales herramientas de gestión de las pymes en Chile. Pese a los avances en facturación electrónica y medios de pago, la digitalización profunda aún no logra permear la operación diaria de miles de empresas.
Según Matt Cole, CEO de Nubox, esta brecha no se explica por falta de capacidad, sino por percepciones erróneas, sobre costos, tiempo y complejidad. “Digitalizarse parece difícil, cuando en realidad lo complejo es seguir operando de forma manual”, plantea.
Desde su experiencia liderando una plataforma que administra a más de 100 mil empresas en Latinoamérica, Cole analiza el presente y futuro de la gestión pyme, el impacto de la automatización, la reducción de morosidad y el rol que jugará la inteligencia artificial en los próximos años.
¿Cómo describiría el estado actual de la digitalización de las pymes en Latinoamérica? ¿Estamos atrasados o avanzados respecto a otros mercados del mundo? ¿En qué áreas se nota más esa brecha?
Diría que estamos en una especie de “adolescencia digital”. Hay avances importantes —sobre todo en facturación electrónica, medios de pago y relación con los entes reguladores— pero la adopción real de la tecnología en la operación diaria de la pyme sigue siendo muy desigual.
Si nos comparamos con otros mercados, la infraestructura en países como Chile es muy avanzada, pero el uso efectivo de la tecnología en gestión, reportería y toma de decisiones sigue siendo bajo.
La brecha se nota especialmente en dos frentes: visibilidad financiera —muchas empresas todavía no saben con precisión cuánta caja tienen, cuánto les deben y a quién le deben— y automatización de procesos administrativos, donde aún domina el Excel, el papel y los WhatsApp.
Desde su perspectiva, ¿cuál es el principal mito o percepción errónea que aún frena la adopción tecnológica en la región?
El mito más dañino es que “digitalizarse es complejo y caro”. Muchos emprendedores creen que implementar un software implica meses de trabajo y altos costos.
En la práctica, lo que más los frena no es la capacidad, sino la percepción de no tener tiempo ni presupuesto, cuando la falta de tiempo viene justamente de la manualidad.
Lo que vemos en Nubox es que, cuando se enfrenta ese miedo inicial, la curva de aprendizaje es mucho más corta de lo que imaginaban. El problema no es que las pymes no puedan, es que piensan que no pueden.
Cifras indican que utilizar los software de Nubox pueden traer importantes beneficios. ¿Qué implica en la práctica la reducción de hasta un 95% de las tareas manuales en términos de productividad y uso del tiempo?
Reducir en hasta un 95% las tareas manuales significa liberar horas que hoy se pierden en copiar datos, cuadrar planillas o revisar errores.
La información viaja sola entre sistemas, se reducen reprocesos y los equipos pueden enfocarse en lo que realmente genera valor: vender, asesorar mejor y abrir nuevos servicios. Cuando una pyme logra ese cambio, la tecnología se pone al servicio del negocio y no al revés.
En términos financieros, y según lo que ofrece Nubox, ¿qué tan relevante es lograr reducciones de morosidad de hasta un 60% y mejoras en el flujo de caja?
Para una pyme, el flujo de caja es la diferencia entre seguir operando o tener que cerrar.
Reducir la morosidad hasta en un 60% permite cobrar antes, depender menos del crédito y tener margen para invertir y pagar sueldos a tiempo. Muchas empresas descubren que el problema no era la venta, sino la cobranza, y ahí la digitalización se convierte en dinero disponible.
¿Por qué cree que, pese a estos beneficios, aún cuesta que pymes y contadores tomen la decisión de digitalizarse? ¿Cómo responde Nubox a estas barreras?
Cuesta por miedo a equivocarse, miedo a gastar de más y miedo a no tener tiempo.
En el caso de los contadores, existe el temor de que la tecnología les reste trabajo, cuando en realidad les permite convertirse en asesores estratégicos.
En Nubox respondemos con activación sin costo, onboarding guiado y soporte humano permanente, para que la pyme no se sienta sola frente a una pantalla.
¿Qué diferencia a Nubox de otros softwares de gestión contable y administrativa disponibles en la región?
Nuestra principal diferencia es que Nubox es el puente entre contadores y pymes.
Ofrecemos simplicidad real, cumplimiento normativo al día y acompañamiento humano, con foco en pequeñas y medianas empresas, no en grandes corporaciones.
Con más de 100.000 empresas administradas, ¿qué aprendizajes han obtenido sobre el comportamiento real de las pymes en Latinoamérica?
La pyme latinoamericana es mucho más sofisticada de lo que se cree, pero opera con herramientas que no están a la altura.
Existe una fuerte intención de crecer y profesionalizarse, pero el día a día posterga decisiones clave. También hemos visto que el rol del contador está cambiando: quieren ser socios estratégicos y no solo procesadores de datos.
¿Qué tendencias tecnológicas marcarán los próximos años para las pymes?
Vemos tres líneas claras: automatización profunda de tareas repetitivas,
visibilidad financiera en tiempo real, y inteligencia artificial al servicio de la asesoría, como un copiloto para anticipar riesgos y decisiones.
¿Están hoy las pymes latinoamericanas preparadas para incorporar inteligencia artificial en su gestión diaria?
Están más preparadas de lo que creen. Muchas ya usan IA sin saberlo. El desafío es que la IA venga integrada y resuelva problemas concretos, como menos errores y más alertas a tiempo. La pyme no necesita entender la IA, necesita confiar en la herramienta.
¿Qué rol espera que juegue Nubox en este escenario de transformación?
Queremos ser el puente confiable entre contadores, pymes y tecnología.
No un software más, sino un partner que acompaña y entiende la realidad del negocio.
¿Qué mensaje le daría hoy a las pymes que aún operan mayoritariamente de forma manual?
Seguir trabajando con Excel y papel también es una decisión, y suele ser la más cara a mediano plazo. La tecnología no es un gasto, sino una inversión que ordena la casa y abre espacio para crecer.



