Por Cristian Harnisch. Gerente general de Foco en Obra
En construcción, un descuido puede costar caro: accidentes, demoras, problemas legales. Y aunque los riesgos laborales son conocidos, no siempre se gestionan bien en terreno.
Sin duda, el sector de la construcción es uno de los pilares que más sostienen la economía chilena, pero a la vez es uno de los que tiene mayor riesgo de accidentes laborales.
En efecto, los trabajadores están expuestos a una gran variedad de riesgos que pueden poner en peligro su integridad física y mental debido a la naturaleza de las actividades vinculadas con la construcción.
Los riesgos laborales difieren según el tipo de obra y su ubicación, pudiendo encontrarse distintos factores de riesgo en edificaciones urbanas, faenas industriales o construcciones costeras.
Asimismo, cada evaluación de un proyecto de construcción presenta riesgos fundamentales que demandan supervisión permanente y establecer protocolos de seguridad apropiados, cuyo propósito esencial es minimizar los accidentes laborales y proteger la integridad de los trabajadores.
Adicionalmente, es vital implementar acciones preventivas para minimizar los riesgos. Entre ellas, capacitación continua, supervisión, mantenimiento preventivo y señalización apropiada, por mencionar algunas. Siempre desde una mirada de anticipación y planificación preventiva, asignando responsabilidades con anticipación y midiendo los resultados de gestión para generar un proceso de mejora continua.
Lo cierto es que la gestión preventiva de riesgos constituye un pilar fundamental para garantizar la seguridad laboral en la construcción. Para llevarla a cabo de manera eficaz, es preciso seguir un proceso organizado que permita planificar y elaborar un Programa de Prevención de Riesgos que asegure el cumplimiento normativo y la gestión estructurada de la seguridad y salud ocupacional.
Para ello, es clave la digitalización y centralización de toda la documentación de seguridad, idealmente en una plataforma automatizada que permita planificar el proyecto, ejecutar inspecciones, documentar incidentes y dar seguimiento a medidas correctivas.
También debe garantizar el cumplimiento normativo y gestionar alertas y reportes en tiempo real, facilitando evaluaciones normativas y programas personalizados de forma digital.
Estamos en la era de la transformación digital, que conlleva repensar los procesos con base tecnológica para garantizar la correcta aplicación de las medidas de seguridad.
La prevención no debe verse como un gasto, sino como una inversión que reduce accidentes, mejora la productividad y fortalece la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor (a) y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poderyliderazgo.cl



