La publicación de “Teoría General de la Economía Verde”, del académico Sebastiano Monetta, reabre la discusión sobre cómo compatibilizar crecimiento económico y protección ambiental, poniendo el foco en modelos productivos reales, decisiones públicas y privadas, y las tensiones que enfrenta Chile en su estrategia de desarrollo sostenible
El lanzamiento en Chile del libro “Teoría General de la Economía Verde”, de Sebastiano Monetta, instala una discusión que va más allá de la presentación de una obra académica: qué modelo de desarrollo económico es viable en un contexto de presión ambiental creciente y cómo se toman las decisiones públicas y privadas que definen esa trayectoria. El texto, publicado por Editorial Santa Inés, propone mirar la economía verde no como consigna, sino como un conjunto de sistemas productivos que ya operan en la realidad.
Con un prólogo firmado por Lucas Palacios, actual rector nacional de INACAP y exministro de Economía, la obra se posiciona en un punto sensible del debate chileno: la relación entre crecimiento, regulación y sostenibilidad. No se trata solo de describir conceptos, sino de analizar cómo funcionan los modelos económicos existentes y qué implicancias tienen para las políticas públicas y la inversión privada.
Una economía verde basada en sistemas reales
Monetta parte de una premisa que cruza todo el libro: la economía debe estudiarse tal como es y no como debería ser. En ese marco, distingue entre dos grandes componentes de la economía verde: la economía circular y la economía de capital natural, ambas ya presentes en distintas actividades productivas.
Según el autor, la diferencia clave está en cómo se organizan los procesos de producción y consumo y qué tipo de actores participan en ellos. Desde industrias de reciclaje hasta áreas naturales protegidas abiertas al público, el libro muestra que no existe un único camino “verde”, sino múltiples configuraciones económicas con impactos distintos sobre el territorio y los recursos.
“En economía predomina el estudio de los sistemas económicos tal cual son y no como deberían ser”, plantea Monetta, subrayando que los modelos económicos se construyen desde la realidad observable y no solo desde marcos normativos o aspiracionales.
Decisiones públicas, inversión privada y tensiones de política
Uno de los aportes centrales del libro está en poner el foco en las decisiones: qué políticas se priorizan, qué incentivos se diseñan y cómo esas elecciones afectan la estructura productiva. En sus capítulos finales, la obra aborda explícitamente los dilemas macroeconómicos, éticos y políticos que surgen cuando el cuidado ambiental entra en tensión con objetivos como crecimiento, empleo o reducción de la pobreza.
“Se analiza extensamente el estudio macroeconómico por ser un arma eficaz para combatir la pobreza en los países”, sostiene el autor, abriendo un flanco que en Chile sigue siendo sensible: cómo equilibrar sostenibilidad con desarrollo económico y cohesión social. En ese cruce, la economía verde deja de ser solo un marco teórico y pasa a ser un problema concreto de política pública.
El texto también introduce debates de largo plazo —desde el rol de la tecnología hasta los límites del consumo— que conectan con las decisiones estratégicas que hoy toman gobiernos, empresas y reguladores. No como juicios normativos, sino como escenarios que condicionan inversiones, regulaciones y prioridades fiscales.
Más que un libro, una señal de debate en curso
La publicación de “Teoría General de la Economía Verde” llega en un momento en que Chile discute su matriz productiva, su estrategia de crecimiento y su posicionamiento frente a la transición ambiental. En ese contexto, el libro funciona menos como manual y más como marco de análisis para entender qué modelos ya existen y cuáles son sus consecuencias económicas y territoriales.
El propio Monetta lo resume al señalar que lo relevante no es repetir consignas, sino estudiar en profundidad los sistemas económicos en funcionamiento y sus resultados concretos. Esa aproximación pone sobre la mesa una pregunta clave para el debate público: qué tipo de economía verde es viable según las capacidades productivas, regulatorias y territoriales del país.
Hacia adelante, la discusión no pasa solo por adoptar etiquetas, sino por evaluar decisiones, costos y efectos reales de cada camino posible. En ese sentido, el libro se inserta en un debate que seguirá marcando la agenda económica y ambiental durante los próximos años.



