La presentación organizada por CORPROA evidenció el impacto del alza de combustibles y la tensión internacional en las proyecciones económicas, en una región marcada por el dinamismo minero y brechas laborales persistentes
La economía chilena enfrenta un punto de inflexión marcado por factores externos y ajustes internos. En la Región de Atacama, el Banco Central presentó su último Informe de Política Monetaria (IPoM), instancia donde se advirtió que el país transita hacia un escenario de mayor inflación en el corto plazo y menor crecimiento para 2026, condicionado por el contexto internacional y el encarecimiento de la energía.
La actividad, organizada por CORPROA y encabezada por el consejero del Banco Central Kevin Cowan, reunió a autoridades, ejecutivos, académicos y representantes del ecosistema regional. El foco estuvo en cómo los shocks externos están reconfigurando las decisiones de política monetaria y sus efectos en los territorios.
Inflación al alza y crecimiento acotado: señales del nuevo escenario
Durante la presentación, Cowan explicó que la economía ha evolucionado en línea con lo previsto, con una inflación que se ubicó por debajo del 3% en febrero y una actividad coherente con su potencial hacia fines de 2025. Sin embargo, advirtió que el escenario cambió en las últimas semanas.
El consejero señaló que el conflicto en Medio Oriente ha elevado los precios internacionales de la energía, lo que anticipa un aumento relevante de la inflación durante el segundo trimestre. A esto se suma un ajuste en las expectativas de crecimiento, con un PIB proyectado entre 1,5% y 2,5% para este año.
“Este IPoM se da en un contexto de mayor incertidumbre global, producto de lo ocurrido en el Golfo Pérsico, lo que ha impactado precios clave como el petróleo y ha generado ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento”, explicó Cowan.
Política monetaria en modo cautela: decisiones bajo presión externa
El mensaje del Banco Central fue claro: prudencia. En un entorno de alta volatilidad, la autoridad monetaria enfatizó la necesidad de monitorear con detención la evolución de los mercados globales y la economía local para ajustar oportunamente su principal herramienta: la tasa de interés.
Cowan sostuvo que “el mensaje es de cautela, con el objetivo de asegurar que la inflación converja al 3% en un horizonte de dos años”, subrayando que este es el principal mandato del Banco Central para resguardar el poder adquisitivo de las personas y la estabilidad económica.
Desde el mundo empresarial, Andrés Rubilar, gerente general de CORPROA, reforzó la relevancia de acercar este tipo de contenidos a la región, señalando que existe “una incertidumbre muy grande, especialmente por el contexto internacional y el alza de los combustibles”, lo que vuelve clave la información para la toma de decisiones.
Atacama: crecimiento impulsado por minería, pero con rezagos laborales
El análisis también puso el foco en la realidad regional. Atacama mostró un crecimiento de 11,5% anual al tercer trimestre de 2025, impulsado por la minería, lo que le permitió encadenar tres trimestres por sobre el promedio nacional.
Sin embargo, este dinamismo convive con desafíos estructurales. La tasa de desocupación alcanzó un 8,9% en el trimestre noviembre 2025 – enero 2026, ubicándose por encima del promedio país.
El contraste refleja una tensión relevante: una economía regional altamente dinámica en producción, pero con dificultades para traducir ese crecimiento en empleo y bienestar, lo que plantea desafíos en diversificación productiva y políticas laborales.
Infraestructura y sostenibilidad: claves para el desarrollo regional
La agenda del consejero del Banco Central incluyó una visita a la planta desaladora de Nueva Atacama en Caldera, infraestructura crítica para el desarrollo productivo y urbano de la región.
Este tipo de instalaciones se ha transformado en un componente estratégico, especialmente en zonas con estrés hídrico, donde la disponibilidad de agua condiciona la continuidad de la actividad minera, industrial y urbana.
La presentación del IPoM en Atacama dejó una señal relevante: el escenario económico se vuelve más exigente y obliga a decisiones más finas, tanto desde la política monetaria como desde la estrategia empresarial y regional.



