Un estudio evidenció que el sistema de transporte del Gran Valparaíso presenta una brecha de 1.600 conductores y más de 80 técnicos, situación que ya afecta la frecuencia, continuidad y mantenimiento del servicio. El diagnóstico instala presión sobre autoridades y operadores para adoptar medidas urgentes
El sistema de transporte del Gran Valparaíso registra un déficit crítico de capital humano que está impactando su operación diaria. La falta de conductores y técnicos reduce la disponibilidad de recorridos, incrementa los tiempos de espera y limita la capacidad de respuesta del sistema frente a la demanda de movilidad en la región.
Con una flota de 1.880 buses operativos, el sistema requiere 4.004 conductores, pero actualmente dispone de cerca de 2.400, lo que configura un déficit de aproximadamente 1.600 trabajadores. En el ámbito técnico, de los 162 especialistas necesarios, solo existirían entre 50 y 80, generando un faltante de hasta 112 técnicos.
Brecha laboral impacta frecuencia y mantenimiento
El diagnóstico fue presentado el 18 de febrero en Viña del Mar, en el marco del cierre del Estudio de Mercado Laboral del Transporte Público y Privado del Gran Valparaíso, impulsado por SENCE, con colaboración de OTIC PROFORMA y ejecutado por GlobalVAS.
Las cifras reflejan un sistema que opera bajo presión. La escasez de conductores obliga a ajustar frecuencias y redistribuir turnos, mientras que la falta de técnicos restringe el mantenimiento de la flota y reduce la disponibilidad de buses en operación.
Entre los factores que explican la brecha destacan jornadas extensas, condiciones operativas exigentes, infraestructura insuficiente en terminales y esquemas de remuneración variables, elementos que dificultan la atracción de nuevos trabajadores y elevan la rotación.
Participación femenina y formación técnica en rezago
El informe también evidencia una baja incorporación de mujeres al sistema. Para alcanzar una meta mínima del 12%, el transporte del Gran Valparaíso debería contar con 480 conductoras, pero actualmente se estiman cerca de 30, lo que representa una brecha de 450 mujeres.
En formación, el desfase responde a la creciente demanda por competencias en electromovilidad, tecnologías de información y operación avanzada, áreas que no están siendo cubiertas de manera suficiente por la oferta formativa actual.
Medidas propuestas y foco en capital humano
El estudio plantea medidas en distintos plazos. En el corto plazo, propone becas de formación, incentivos a la retención y mejoras en infraestructura básica. En el mediano plazo, plantea actualizar programas formativos con foco en nuevas tecnologías. Y en el largo plazo, sugiere avanzar en la profesionalización de la conducción, metas de equidad de género y la creación de un observatorio regional de capital humano.
La información levantada instala una señal concreta para la toma de decisiones: sin cambios en las condiciones laborales, en la formación y en la atracción de nuevos trabajadores, la brecha de conductores y técnicos continuará ampliándose, con efectos directos en la calidad del servicio.




