El análisis de Mendel muestra cómo los pagos habituales por combustible, alimentación y abastecimiento se repiten en las operaciones empresariales. Los viajes aéreos, menos frecuentes, registran en cambio los desembolsos promedio más elevados entre las categorías examinadas
El dinero de las empresas también se mueve en pequeñas decisiones cotidianas. Una carga de combustible, un almuerzo de trabajo o una compra en el supermercado pueden parecer gastos menores frente a grandes inversiones o contratos. Sin embargo, cuando estas operaciones se repiten entre cientos de trabajadores, terminan ocupando un lugar importante en la administración de los recursos corporativos.
Así lo refleja un análisis de Mendel sobre transacciones corporativas procesadas en Latinoamérica, que revela que el 56,6% de los pagos se concentra en restaurantes, bencineras y supermercados. Se trata de tres categorías directamente vinculadas con la movilidad, alimentación y abastecimiento que requieren las empresas para mantener sus operaciones.
Pero una cosa es la cantidad de pagos y otra muy distinta el dinero que representan. Al revisar los montos desembolsados, las bencineras encabezan las categorías informadas con el 10,1% del gasto corporativo, seguidas por restaurantes, con 8,1%, y supermercados, con 5,2%. En conjunto, estos tres rubros reúnen el 23,4% del dinero procesado, una proporción bastante menor que su participación en el número de transacciones.
El gasto cotidiano que se multiplica en las empresas
Para una compañía que mantiene trabajadores en terreno, oficinas, sucursales o instalaciones productivas, controlar estos movimientos implica mucho más que revisar facturas al cierre del mes. Cada compra requiere identificar quién utiliza los recursos, cuánto desembolsa y si ese pago corresponde a una necesidad autorizada.
Juan Francisco Monte de Oca, director Comercial y Marketing de Mendel, explicó que “estos datos muestran que una parte importante de la gestión financiera está en gastos que ocurren todos los días. Cuando una empresa tiene cientos o miles de colaboradores realizando transacciones, el desafío es tener visibilidad sobre esos movimientos y poder administrarlos de manera eficiente”.
La distribución también deja espacio para otros desembolsos frecuentes. Las tiendas minoristas representan el 6,5% del monto procesado, otros comercios alcanzan el 5,9% y los hoteles llegan al 5,4%. Son categorías que muestran cómo el funcionamiento de una empresa genera pagos en distintos establecimientos, muchas veces realizados por trabajadores que operan lejos de las oficinas administrativas.
Esta realidad también impulsa el crecimiento de tecnologías orientadas a simplificar la gestión financiera. En Chile, empresas como Clay desarrollan soluciones de automatización contable y financiera para integrar información y reducir tareas manuales, en un mercado donde disponer de datos actualizados resulta cada vez más relevante para administrar los presupuestos.
Los viajes aéreos cambian la magnitud de los desembolsos
La situación es diferente cuando una empresa necesita trasladar a sus trabajadores o ejecutivos entre ciudades. Un pasaje aéreo puede representar un gasto considerablemente superior al de una compra cotidiana, aunque se adquiera con mucha menor frecuencia.
De hecho, las aerolíneas registran el ticket promedio más alto del análisis de Mendel. Esto significa que, entre las categorías examinadas, las compras de pasajes representan los mayores desembolsos individuales, pese a no figurar entre las operaciones que más se repiten.
“Los viajes son un buen ejemplo de por qué no basta con mirar cuántas transacciones realiza una empresa. Aunque ocurren con menor frecuencia que otros gastos cotidianos, pueden representar desembolsos significativamente mayores y requieren un seguimiento distinto”, señaló Monte de Oca.
Para las empresas con presencia en distintas regiones, estos costos forman parte de la planificación habitual de sus actividades. En Chile, además, la dependencia de Santiago para conectar ciudades regionales por vía aérea introduce una dificultad adicional para los desplazamientos laborales, especialmente cuando no existen vuelos directos entre los lugares de origen y destino.
La combinación de gastos frecuentes y pagos individuales de mayor valor obliga a las compañías a mantener controles diferentes. Mientras las compras cotidianas requieren seguimiento constante, los viajes necesitan planificación anticipada y autorizaciones acordes con los montos comprometidos.
Diciembre concentra mayor movimiento de recursos
El calendario también influye en el comportamiento de los gastos corporativos. Según Mendel, diciembre, junio y mayo registran los mayores niveles de desembolso, mientras enero y febrero presentan los menores movimientos dentro de la información analizada.
La compañía relaciona el aumento de diciembre con el cierre del ejercicio financiero y los compromisos de fin de año. En tanto, mayo y junio aparecen asociados a una mayor actividad empresarial durante el segundo trimestre, aunque no se entregaron cifras mensuales que permitan dimensionar esas diferencias.
Estas variaciones pueden modificar las necesidades de caja de una organización, particularmente cuando coinciden gastos operacionales habituales con viajes, reuniones comerciales y compromisos que requieren mayores desembolsos.
Los antecedentes corresponden a pagos corporativos procesados por Mendel en Latinoamérica. La fintech no detalló el período examinado, el número de compañías ni los países incluidos, por lo que los resultados no representan necesariamente el comportamiento de todas las empresas chilenas.
La información, sin embargo, deja una diferencia relevante para la administración financiera: los gastos que más se repiten no siempre son los que comprometen mayores recursos en cada operación. Una empresa puede concentrar buena parte de sus pagos en combustible y alimentación, mientras una cantidad menor de viajes demanda desembolsos individuales considerablemente superiores.
Conocer esa diferencia permite avanzar desde el simple registro de compras hacia una planificación más precisa de los recursos. Porque detrás de cada gasto corporativo, por pequeño que parezca, existe una decisión que termina influyendo en las cuentas de la empresa.



